La Feria taurina de las Fallas

La Feria de Las Fallas de Valencia es la primera feria de la temporada europea que toma lugar en una plaza de primera categoría y, por consiguiente, en ella los triunfos de los diestros tienen gran resonancia en el mundo taurino. Así que con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de la Feria de Las Fallas de Valencia del 2018, resumo aquí lo más relevante sucedido en esta feria. Aclaro que como no he asistido a esta feria, mis comentarios son moderados por estar basados en lo leído en la prensa cibernética y en las imágenes vistas en el Internet.

Para ello primero hago un comentario sobre el abono, y a continuación incluyo los carteles de los once festejos en forma de reseñas seguidos por unos datos numéricos. Luego  comento sobre lo más relevante sucedido en cada festejo, con énfasis en los diestros triunfadores. Además añado un apéndice anotando los ganadores de los diferentes premios a la excelencia otorgados por algunas instituciones.

El abono de Las Fallas del 2018 se compuso de una novillada sin picadores, que el sábado 10 de marzo abrió el ciclo ferial, dos novilladas picadas, que se celebraron los días 12 y 13  de marzo, un festejo de rejones y siete corridas de toros, que se dieron entre el sábado 11 y el lunes 19 de marzo. En total se dieron once festejos. Además, fuera del abono se celebraron varios festejos taurinos populares.

En los carteles de las siete festejos mayores entraron 20 matadores, de los cuales solo Román estaba anunciado para hacer doblete, pero por ser herido en su primera presentación no pudo hacerlo,  En el abono estuvieron presentes todas las figuras, excepto El Juli  y Morante de la Puebla, y de los nuevos valores sobresalían las presencias de Roca Rey, López Simón, Ginés Marín, José Garrido el mexicano Luis David Adame que ya son imprescindibles que entren en la mayoría de los programas de las ferias importantes.  Ponce que estaba anunciado en solo un festejo, hizo doblete por sustituir a Cayetano.

Carteles con reseñas

Las siguientes son las reseñas de los once festejos del abono de la feria valenciana:

Con referencia a la asistencia a la plaza, se puede apreciar que los espectadores llenaron la plaza en las corridas de los días 16 y 17, cubrieron tres cuartas partes del aforo en las corridas de los días 11 y 18 más en el festejo de rejones, media plaza en la corrida del día15, un tercio en la novillada sin picadores y en las corridas de los días14 y 19, y apenas un cuarto del aforo en las dos novilladas. Como puede verse, en conjuntos, la asistencia a la plaza no ha sido buena.

Respecto los trofeos, en  las siete corridas se otorgaron 15 orejas, en las dos novilladas picadas 3, en la novillada sin picadores 2 y en el festejo de rejones 6. En total en los 11 festejos se concedieron 26 trofeos y 7 de los actuantes que obtuvieron más de un trofeo salieron en hombros por la puerta grande. Estos son los actuantes que puntuaron: Ponce cortó 4 orejas, el rejoneador Sergio Galán 3, los diestros López Simón, Roca Rey, los novilleros Jesús Chover y Borja Collado mas la rejoneadora Lea Vicens 2, mientras que los diestros Padilla, Manzanares, Mora, Ureña, Garrido, Román, Colombo, el novillero Marcos y el rejoneador Cartagena pasearon 1.

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Novillada sin picadores: Borja Collado sale en hombros

El abono de Las Fallas, en una tarde lluviosa, se inició el sábado 10 de marzo  con una novillada sin picadores en la cual actuaron los jóvenes aspirantes a toreros José Antonio Valencia,  Arturo Gilio  y Borja Collado, representando a diferentes escuelas taurinas. De los tres sobresalió la actuación del valenciano Borja Collado que cortó una oreja a cada astado de su lote y salió a hombros por la Puerta Grande. Aparte de puntuar, el joven gustó por sus buenas maneras toreras, dejando la impresión de que puede llegar a ser un buen torero. Sus compañeros se fueron de vacío. Las reses de Nazario Ibáñez fueron manejables, sobresaliendo el sexto bravo utrero.

Las dos Novilladas: Chover abre la puerta grande y Marcos puntúa

El lunes 12, en la primera novillada, el novillero valenciano Jesús Chover desorejó al cuarto novillo y salió por puerta grande al cerrarse el festejo,  mientras que sus compañeros Alejandro Gardel y Ángel Téllez fueron silenciados. Lidiaron un encierro de Fernando Peña Catalán  cuyos utreros dieron un juego variado y de los que sobresalieron el noble primero y el encastado cuarto, el lote de Chover.

Chover recibió al primer buen novillo con una larga cambiada a portagayola y continuó ejecutando unas templadas verónicas para luego hacerle un quite por gaoneras y otro por chicuelinas. Banderilleó con lucimiento antes de comenzar la faena, la que inició con unos pases de tanteo para sacar el astado a los medios, en donde con mucha entrega y pasión novilleril ligó varias tandas derechazos y un par de ellas por naturales y, tras dar unas ajustadas manoletinas, mató de una estocada trasera. Hubo una fuerte petición de oreja que el presidente negó. Dio una vuelta al ruedo. Al cuarto también lo recibió con una larga cambiada y lo veroniqueó con entrega. Luego, lo banderilleó con más esfuerzo que brillantez.  La faena también la comenzó de rodillas y la continuó haciendo el toreo clásico en la que destacaron más las series de naturales que las de derechazos y concluyó con unos variados adornos.Tras pinchar cobró una estocada trasera y caída de la que el animal rodó.  Paseó las dos orejas que le abrieron la puerta grande. Buen debut del valenciano en su tierra

Como los resultados en las reseñas muestran, Alejandro Gardel y Ángel Téllez, que debutaban en Valencia, lidiando novillos que carecieron de las buenas cualidades de los del lote del valenciano, los dos novilleros poco notable pudieron hacer en el ruedo. Gardel fue silenciado al matar a sus dos utreros y Téllez también fue silenciado, pero en su caso tras oír dos avisosen ambos por fallar con los aceros, ya que mató a su primero de cuatro pinchazos y estocada casi entera, y a su segundo de dos pinchazos y estocada tendida,   

El martes, en la segunda y última novillada, Toñete, Jorge Rico y Marcos se enfrentaron a unos utreros de la ganadería El Freixo, propiedad de El Juli, cuyos ejemplares les dieron a los novilleros pocas opciones para el lucimiento, La excepción fue el encastado sexto, al que Marcos le cortó una oreja.

El joven diestro lo recibió con una larga cambiada a portagayola seguida por unas templadas verónicas más media. Inició su labor muleteril con unos doblones junto a las tablas, y en el tercio continuó dando unas tandas de derechazos llevando al utrero largo. Luego, bajando mucho la mano, ligó un par de series de naturales. Cerró la faena con unas luquecinas, y al cobrar una estocada de la que el novillo rodó sin puntilla, paseó una oreja bien ganada, Antes, al tercer noble y débil novillo, que apenas se mantenía en pie, Marcos lo lanceó con gusto y luego con la muleta la faena no rompió. Tras pinchar cobró una estocada y oyó silencio

Toñete y Jorge Rico, con complicados lotes de utreros que les ayudaron poco, tuvieron algunos lucidos momentos, pero no los suficientes para redondear una faena. Toñete saludó en el primero y fue silenciado en el cuarto tras oír dos avisos por fallar con los aceros, y Rico también saludó tras matar al segundo y fue silenciado en el quinto, aunque sin oír avisos.

Corridas de toros y de rejones

Primera corrida: Román, oreja y herido

El domingo 11 de marzo, en una tarde ventosa, se celebró la primera corrida del ciclo ferial. Formaban el cartel Juan José Padilla, que se despedía del público valenciano, El Fandi y el diestro local Román. Lidiaron toros de Jandilla y Vegahermosa de los cuales el mejor fue el sexto.

Román protagonizó la cara y la cruz lidiando al tercer toro. La cara por cortarle una oreja de peso y la cruz por ser herido al completar la suerte suprema. El toro tuvo dificultades por quedarse corto y humillar poco, ahora bien el valenciano, con cabeza y valor, se impuso a esos problemas, consiguiendo ligar una emocionante y meritoria  faena. La Inició con unos firmes estatuarios, para luego hacer el toreo fundamental, sobresaliendo un par de tandas de derechazos, y tras dar unas  luquecinas y unos pases circulares se volcó sobre el morrillo para cobrar una estoca siendo prendido y herido. Sangrando, permaneció en el ruedo para dar una vuelta al ruedo paseando un trofeo antes de pasar a la enfermería. Este es el parte facultativo: "Durante la lidia del tercer toro ha ingresado en esta enfermería Román Collado, el cual presenta cornada en región axilopectoral izquierda de unos 20 cms., con sección casi completa del músculo pectoral mayor y su aponeurosis, sin afectación vascular ni nerviosa. Se practica Friedrich de la herida, dermis, aponeurosis y tejido muscular. Sutura muscular con puntos reabsorbibles. Puntos sueltos en aponeurosis. Drenaje de penrose interviniendo toda la zona y extrayéndolo por contraabertura en zona más declive. Sutura de piel con monofilamento. Anestesia local y sedación. Pronóstico: Reservado. Se traslada al herido al Hospital Casa de la Salud de Valencia. Firmado: Dr. Cristóbal Zaragoza". Este percance le hizo perder su repetición en la última corrida del ciclo.

Padilla, que en el toro que abrió plaza saludó en el tercio y en el cuarto fue silenciado, le cortó un oreja al sexto, el  toro de su despedida y que le correspondía al diestro herido. El astado se movió y fue a mejor en el último tercio. El maestro, que optó por no banderillear, antes ya lo había hecho con lucimiento en los toros de su lote, con la muleta con valor y maestría completó una faena efectista haciendo un toreo emotivo que fue aclamado por la galería y, al matar de una certera estocada, fue premiado con la oreja ya mencionada.  El público que había obligado al Ciclón a saludar en el tercio al completarse el paseíllo también lo despidió con fuertes aplausos al abandonar este ruedo por última vez.

El Fandi se fue de vacío lidiando el peor lote del encierro. Lo más lucido en sus dos actuaciones lo consiguió completando excelentes tercios de banderillas.  Fue silenciado tras rematar prontamente a sus dos astados.

Segunda corrida de toros: gran faena de Mora premiada con una oreja

Tras las dos novilladas, el miércoles se celebró la segunda corrida de toro del ciclo ferial, con un cartel compuesto por el maestro madrileño David Mora, el toledano Álvaro Lorenzo y el mexicano Luis David Adame. Estos dos últimos espadas debutaban como matador de toro en el coso valenciano. Se lidió  un encierro bien presentado de Alcurrucén, remendado por un ejemplar de El Ventorrillo, el quinto. Los toros dieron un juego variado, siendo los mejores el manejable astado que abrió plaza y el excelente cuarto, y el más deslucido el descastado ejemplar de El Ventorrillo, Mora fue el único diestro en puntuar, al pasear una oreja del buen segundo toro de su lote.

Mora recibió al encastado cuarto con una verónicas pudiéndole al toro que repetía con energía queriendo comerse el engaño para luego en el quite bordar unas más templadas y elegantes verónicas. Con la muleta el maestro le completó una faena que mantuvo el interés de principio a fin. Lo toreó con la  majestuosa forma que caracteriza a este  sobrio y clásico diestro, ya que las series de pases por ambos lados fueron ejecutadas con elegancia,  firmeza, temple, ligazón y mando, y al cobrar una estocada desprendida por el astado tardar en caer, el madrileño paseó solo una oreja, no las dos que la excelente faena merecía. Al noble, pero justo de fuerza astado que abrió plaza, lo toreó con similar forma que al cuarto, pero por al animal faltarle transmisión y viveza la faena careció de la misma redondez que la que le completó al segundo de su lote, y al matar de una efectiva estocada tras un pinchazo, saludó en el tercio.

Álvaro Lorenzo y Luis David  Adame consiguieron tener los momentos más destacados de sus actuaciones con el primer toro de sus respetivos lotes. Álvaro estuvo muy firme y decidido con el segundo, un bravucón estado de Alcurrucén, y al matarlo con facilidad saludó en el tercio, y con el descastado animal de El Ventorrillo no tuvo opciones para el triunfo. Fue ovacionado. Luis David  estuvo a punto de pasear un trofeo al completar una voluntariosa faena al tercer toro de Alcurrucén, pero al cobrar una estocada baja con derrame, el premio se redujo en una fuerte ovación. Con el manejable sexto el hidrocálido no se acopló y fue silenciado.

Tercera corrida: José Garrido salvó la tarde

El jueves, ante unos tendidos cubiertos en la mitad de su aforo, el diestro francés Juan Bautista, el sevillano Daniel Luque y el extremeño José Garrido hicieron el paseíllo por el ruedo del coso valenciano para lidiar un encierro de Fuente Ymbro. Los toros de este famoso hierro, excepto por el sexto, fueron encastados pues se movieron y repitieron las embestidas,  Sin embargo, fueron muy exigentes y tuvieron peligro pues se quedaban cortos y se revolvían buscando no los engaños y sí al torero que los movía. Con este material los tres diestros con oficio, valor y decisión se arrimaron como si el ganado fuera bueno para no irse de vacío de una feria a tan importante. El único diestro que consiguió obtener un trofeo fue Garrido que tuvo la suerte de lidiar al sexto toro, el  Fuente Ymbro  que embistió con buena casta.

Garrido recibió al sexto con unas artísticas verónicas a pies juntos más media, luego no hubo quites. El extremeño comenzó la faena con unos pases por alto en las tablas, para luego con unos doblones dominar al animal y sacarlo a los medios. Allí, bajando mucho la mano redondeó varia tandas de derechazos, la primera sin ajustarse  y las otras dadas con mucho mando, temple y gusto, y adornándose en los remates con ajustados pases de pecho, afarolados y molinetes. Con la izquierda, los pases tuvieron aun más hondura y ajuste. Una de las tandas la remató con un afarolado y otra con un pase del desprecio y, al sonar un aviso, pues la faena fue larga, decidió cortar cobrando una buena estocada de la que el toro rodó. El presidente le concedió una oreja pero no la segunda que el público pedía. Al complicado tercero Garrido, con intención de triunfar lo recibió con una larga cambiada de rodillas, pero el triunfo no llegó pues el toro lo hizo imposible, y además el diestro no estuvo certero con los aceros, pues mató de pinchazo, una  media  y una estocada. Fue silenciado tras oír un aviso.

Con el que abrió plaza, un animal que rozaba los 600 kilos, y qué embestía con cierta nobleza, Bautista no se acopló y al matar de una estocada tendida tras un pinchazo oyó silencio y un aviso, y al complicado cuarto le hizo una faena que tuvo momentos brillantes, aunque no tomó vuelo, y también falló con los aceros, al matar de estocada corta tras dos pinchazos. Fue silenciado de nuevo. Luque  lidió a sus dos deslucidos oponentes con mucho oficio y decisión pero a ninguno le pudo redondear faena. Estuvo más lucido con su primero y, al matarlo de una estocada trasera que necesitó de un golpe de descabello para que el astado rodara, saludó en el tercio. Fue silenciado al deshacerse del otro complicado astado, el quinto.

Cuarta corrida: Roca Rey sale en hombros y Manzanares  puntúa

El viernes por primera vez en esta feria se puso el cartel de "No hay billetes" en a las taquillas, ocasionado por el atractivo cartel compuesto por el diestro francés  Sebastián Castella, el alicantino José María Manzanares y el peruano Andrés Roca Rey. Lidiaron un encierro de Núñez del Cuvillo, cuyos toros, en conjunto, decepcionaron por estar escasos de casta y fuerza, con la excepción del noble y bravo tercero.

Esa tarde el máximo triunfador fue Roca Rey, que cortó dos orejas y salió en hombros por la puerta grande. Así Carlos Bueno comentó sobre su actuación en Burladero.com:

Y es que se había devuelto el tercero por inválido y Roca Rey corrió turno para encontrarse con ese astado extraordinario al que Castella quitó por tijerillas y el peruano replicó por saltilleras. El run run precedió a un inicio de faena de infarto. De rodillas en el tercio le dio dos pases cambiados por la espalda. Rugieron los tendidos y ya no dejaron de hacerlo a lo largo de una faena compacta, de gran compromiso, todo muy ceñido, muy ligado, muy vistoso, variado, impredecible, sorprendente. Siempre asentado de plantas y con una autoridad arrolladora. Hubo fases de toreo en redondo muy por abajo y de naturales y de pecho largos como un tren. No perdió cadencia ni intensidad la faena en ningún momento y tras la estocada las dos orejas fueron irrefutables. Al sexto, que era el sobrero, lo recibió a la verónica de rodillas, signo inequívoco de su inconformismo y predisposición. Pero el animal no se tenía en pie, lo que enervó al público e impidió que el torero pudiese llevar a cabo algo parecido a una faena.

Manzanares también puntuó al pasear una oreja del segundo astado, un buen ejemplar de Cuvillo que llegó al último tercio embistiendo con movilidad y alegría. El alicantino no se acopló on el capote, pero el peruano le hizo un artístico quite por chicuelinas. En cambio, José María, con la muleta toreó al manejable animal con firmeza, gusto, majestad y temple, ejecutando varias tandas derechazos y naturales, reluciendo más el toreo derechista. Coronó su clásica labor con un soberbio estoconazo, lo que aseguró la concesión del trofeo. Al quinto toro, que embestía con irregularidad, unas veces humillando y otras punteando la franela, le completó una faena con altibajos que fue de menos a más, y al matar de una buena estocada al segundo intento, saludó en el tercio.

Castella, con dos toros que estuvieron escasos de fuerza y fondo, no tuvo ocasiones para redondear faenas, pero sí para justificarse toreando con oficio y decisión, estando más lucido lidiando al más manejable cuarto, y al matar al primero de una estocada al segundo intento fue silenciado, y al despachar al cuarto con una buena estocada, saludó en el tercio, tras una muy leve petición de oreja.

Quinta corrida: gran tarde del maestro Ponce

La corrida del sábado comenzó con el público al romperse el paseíllo haciendo salir a Enrique Ponce a saludar en el tercio, saludos que compartió con sus compañeros Alejandro Talavante y Paco Ureña invitándoles a salir del burladero. Fuertes aplausos como estos se repitieron a menudo durante el festejo, especialmente dirigidos al diestro valenciano, que dio una vuelta al ruedo en el primero y desorejó al cuarto y al murciano, que paseó una oreja del toro que cerró el festejo.

Se corrieron tres toros de Domingo Hernández, primero, segundo y sexto, y tres Garcigrande, tercero, cuarto y quinto, que fueron desiguales de presentación y complicados  de juego, excepto por el primero y el cuarto que fueron nobles y manejables.  

Ponce al primero de Domingo Hernández, que fue reservón y parado de salida, aunque en el último tercio tuvo movilidad, lo paró con buenas verónicas, para luego pasar en su quite, pero al Talavante quitar por chicuelinas, el valenciano le respondió haciendo otros también por chicuelinas bajando mucho las manos. Cuando brindaba al público el astado se le arrancó y con la montera en la mano derecha le dio unos naturales con la izquierda. Se separó del animal para terminar el brindis y, tras dar unos pases de tanteo para poderle al toro, construyó una faena que subía en calidad tras cada pase. Las series de naturales y derechazos se sucedieron toreando con entrega, firmeza, gusto, mando y una majestad increíble. Remató las series con pases de pecho, molinetes y otros adornos. Cerró su hacer con unas poncinas y al matar de una estocada trasera más un golpe de descabello, hubo una fuerte petición de oreja, la que el presidente decidió caprichosamente ignorar. El de Chiva dio una vuelta al ruedo que valían dos trofeos, mientras el presidente oyó una muy sonora bronca. La faena al cuarto de  Garcigrande, tuvo similar calidad pero con más continuidad, y el diestro sorprendió, pues tras cerrarla con sus particulares poncinas añadió unos molinetes de rodillas, lo que no es su norma. Cobró una estocada trasera tras un pinchazo, y con el público pidiendo los trofeos antes que el toro doblara, el presidente ahora sacó los dos pañuelos a la vez, como pidiendo perdón por su tacañería con el maestro. Al final del festejo Ponce salió en hombros por la puerta grande, esta era la treinta y seis veces que lo hacía durante sus veinte y nueve años como matador de toros.

Paco Ureña se enfrentó a dos toros muy complicados y con peligro, el tercero de Garcigrande y el sexto de Domingo Hernández, animales a los que cualquier torero, tras un macheteo, se los hubiera quitado de en medio, y el público hubiera entendido la lógica decisión del diestro. Pero este no fue el caso del murciano, que venía a Valencia a triunfar a cualquier precio. El precio lo pagó al ser herido por el último astado al qué le cortó una oreja. Relatar las faenas es difícil, ya que solo hay que apuntar que al dar cada pase se jugaba el pellejo, y que a pesar de las complicaciones de sus oponentes, los lidió con oficio, firmeza valor y decisión. En conjunto, sus dos faenas tuvieron mucho mérito, y el público apreció su esfuerzo aplaudiéndole a menudo con fuerza. Al matar al tercero de una estocada desprendida tras un pinchazo, fue ovacionado. Esta faena la había brindado a los doctores que le operaron del percance sufrido en la Feria de Julio del 2017. Al deshacerse del que cerró plaza con una estocada trasera, fue premiado con una oreja.  Este toro a media faena lo volteó espectacularmente y el torero,visiblemente conmocionado, se levantó para continuar la faena, no pasando a la enfermería hasta pasear el trofeo dando una vuelta al ruedo. Este fue el parte facultativo: "Contusión torácica y en región cervical posterior que produce contractura muscular. Varetazo corrido en región gemelar del miembro inferior derecho. Erosiones en miembro inferior izquierdo. Exploración neurológica normal. Consciente y orientado. Pronóstico reservado. Se le remite a la Casa de la Salud para estudio de imagen mediante tomografía axial computarizada (TAC) de cuerpo entero”.

Talavante no tuvo su tarde, pues a diferencia de Ureña, con otro mal lote, decidió estar breve y lidiar a sus dos toros con facilidad y oficio, sin exponer más que lo necesario. Al matar al segundo de un pinchazo, estocada y un golpe de descabello, fue silenciado, como lo fue al deshacerse del complicado quinto animal de una estocada desprendida más dos golpes de descabello.

Sexta corrida: Ponce sale en hombros de nuevo, acompañado por López Simón

El domingo 18 en la  penúltima corrida Enrique Ponce volvió a salir en hombros por la puerta grande, esta vez acompañado por el joven diestro López Simón mientras que Miguel Ángel Perera que completaba el cartel no puntuó.

Se lidiaron cinco toros de Juan Pedro Domecq y uno de Parladé, que salió en sexto lugar por haberse corrido el turno tras devolverse por flojo el tercero de Domecq. En conjunto, los astados dieron un juego desigual con algunos estando escasos de trapío. Fueron manejables el tercero, quinto y sexto, y encastado y noble el cuarto,  

Ángel Berlanga en Aplausos.com juzga así la notable actuación del maestro Ponce:

López Simón le cortó una oreja a cada toro de su lote. El débil tercer Domecq fue devuelto y por correrse el turno el madrileño lidió al juampedro que debiera haber salido en sexto lugar. El animal, que pesaba cerca de 600 kilos, era bravo y embestía con nobleza, pero con la fuerza justa. El joven espada  con el capote de salida le cuajó unas bien ejecutadas verónicas y Ponce quitó por verónicas a pies juntos. El madrileño con la muleta toreó al débil  astado con mucha templanza y firmeza, y dándole las necesarias pausas para poco a poco ligarle una buena faena, qué fue premiada con una oreja al matar con una estocada al encuentro. Al noble sexto de Parladé, Simón lo lanceó con gusto, y de nuevo Ponce hizo un quite, esta vez por chicuelinas. La faena la inició en los medios con unos derechazos circulares de rodillas, para luego completar con entrega y oficio una faena haciendo un toreo clásico, en el que destacaron unas series de derechazos, y tras dar unas ajustadas manoletinas, cobró una efectiva estocada que le puso en la mano la oreja que le permitió acompañar a Ponce en la salida en hombros por la puerta grande.

Perera, lidiando dos toros que carecieron de fuerza, estuvo muy decidido. Su mejor actuación la tuvo con el quinto, al que de salida lanceó de rodillas, y con la muleta inició su faena con pases cambiados por la espalda, para luego completar una buena faena que la cerró sacando emocionantes pases toreando entre los pitones. Lo hecho hubiera sido premiado con un oreja, pero la perdió por fallar con los aceros. Saludó en el tercio tras oír un aviso al matar a ambos toros.

Séptima y última corrida y la matinal de rejones

El ciclo taurino valenciano se cerró con una doble dosis de toreo, un festejo matinal de rejones y una corrida de taros por la tarde.

Por la mañana, actuaron Andy Cartagena, Sergio Galán y Lea Vicens rejoneando unos buenos toros de de Fermín Bohórquez. Entre los tres caballeros sumaron seis orejas. Sergio paseó tres trofeos, Lea dos y  Andy uno. Al cerrarse el festejo Sergio Galán y la rejoneadora francesa Lea Vicens salieron en hombros por la puerta grande, mientras los espectadores, que habían cubierto tres cuartas partes del aforo del coso, abandonaban la plaza felices de haber disfrutado de las magistrales y variadas actuaciones del trío de caballistas.

Por la tarde Antonio Ferrera, Ginés Marín y el venezolano Jesús Enrique Colombo, que sustituía a Román, hicieron el paseíllo en la última corrida del ciclo ferial para enfrentarse a un encierro de Victorino del Rio. De este encierro fue el mejor ejemplar el noble y encastado cuarto que fue premiado con la vuelta al ruedo, y los más complicados el primero, el tercero y  el sexto, mientras que el segundo y el quinto fueron manejables. De los tres espadas fue Colombo el único que cortó un trofeo, aunque Ferrera pudiera haber cortado dos si no hubiera fallado con los aceros tras ejecutarle al cuarto la mejor faena hecha esa tarde. Obtuvieran trofeos o no, tuvo mucho mérito las actuaciones de los tres espadas, pues torearon en un ruedo que por la lluvia se había convertido en un barrizal.

Ferrera le cuajó una faena de ensueño al excelente cuarto toro. Toreó con firmeza, mando, gusto, firmeza, templanza y torería, poniendo sentimiento en cada muletazo. Su labor hubiera merecido las dos orejas, pero por fallar con los aceros, ese premio se redujo a una aclamada vuelta al ruedo tras oír dos avisos. Se dio el caso extraño de que a pesar del presidente sacar el pañuelo azul arrastraron al toro sin darle la vuelta ruedo. Entonces se corrigió el error con las mulillas sacando de nuevo al toro al ruedo para darle la merecida vuelta. Ferrera, tras intentar hacer una lucida faena, sin lograrlo, al complicado astado que abrió plaza, optó por deshacerse del toro prontamente, y lo mató con una efectiva estocada. Fue silenciado.

Ginés Marín se fue de vacío enfrentándose a un lote de toros deslucidos, a los que toreó con mucho valor y entrega, pero sin poderles redondear una buena faena. No obstante, con su tenacidad estuvo a punto de cortarle una oreja al segundo astado, pero la perdió por el mal uso de los aceros. Saludó en el tercio al deshacerse de sus dos toros.

Colombo, que regresaba a esta plaza tras la cornada sufrida el pasado octubre, le cortó la oreja al tercer toro, un animal probón. El venezolano lo lanceó bien de salida, y luego, a pesar de las dificultades del astado, decidió banderillear, siendo volteado, sin consecuencia, al colocar al violín de dentro afuera el tercer par de banderillas. Con la muleta la faena fue irregular, y estando basada en el tesón y el valor del diestro, y al matar de un certero espadazo, se mereció el trofeo. Con el que cerró plaza y la feria, un astado desrazado y deslucido, de nuevo estuvo muy decidido, y con mucho valor le completó una faena intermitente, y al matarlo de otra buena estocada, por el toro tardar en doblar, sonó un aviso. Hubo una petición de oreja que el presidente no concedió

La nota negativa de este final de feria ha sido que el público en la corrida solo cubrió un tercio del aforo, a pesar del cartel ser muy interesante… tal vez se pueda culpar por esta pobre entrada a la fuerte lluvia.

Premios

Concluida la feria el jurado taurino  de la Diputación Provincial de Valencia dio a conocer los ganadores de los premios que reconocen lo más relevante ocurrido en el ciclo ferial. Estos fueron los fallos:

 

*Carteles por Pedro Escacena

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