RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE ALGUNAS DE LAS  PRINCIPALES FERIAS INVERNALES SUDAMERICANAS- 2006-7:
FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS  DE LIMA, PERU
por Mario Carrión

 

En Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela se celebran temporadas taurinas durante todo el año, pero las ferias principales de esos cuatro países acontecen durante el invierno europeo, entre octubre y marzo,  cuando las figuras y notables diestros europeos atraviesan el charco para formar parte y realzar los abonos de esas ferias sudamericanas.

Es durante la inactividad taurina invernal en España, Francia y Portugal cuando lo que taurinamente sucede en México y los países taurinos de América del Sur cobra actualidad.

En las temporadas taurinas europeas , aparte de las crónicas correspondientes a cada festejo, es posible tener una idea general del curso de la temporada, o de la trayectoria de los toreros, refiriéndose a las estadísticas que registran los resúmenes de las ferias y los datos sobre las actuaciones de los diestros. En cambio, los datos de lo que sucede en las ferias sudamericanas están dispersos. Por lo tanto, es mi intención de escribir resúmenes de lo que suceda en las ferias más importantes sudamericanas, como las de Lima, Quito, Cali, Medellín, Manizales,  Bogotá o San Cristobal, para que el lector pueda informarse, o recordar, lo que sustancialmente sucedió en esas ferias.

Estos resúmenes estarán basados en una interpolación de lo reportado en las varias publicaciones que regularmente aparecen en el Internet. En ellos no se encontrarán análisis profundos de lo sucedido es esas ferias, más bien generalizaciones, ya que no habiendo presenciado los festejos no puedo avalar por la calidad de las actuaciones de los diestros o del ganado. Esto no quita que en algunas ocasiones se me escape alguna que otra opinión mía, basada en mis percepciones de los protagonistas.

Los resúmenes seguirán un preconcebido formato. Primero aparecerá un comentario general sobre el carácter de la feria y una descripción del abono, y luego siguen los carteles con los resultados, expresados con símbolos, de las actuaciones de los diestros. Concluiré los resumenes con un análisis cuantitativo de esos datos y con algunos comentarios críticos sobre lo más relevante sucedido en la feria.

 

FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS  DE LIMA, PERU

  Introducción

La Feria del Señor de los Milagros de Lima abre la temporada invernal sudamericana en octubre. Es la  feria más antigua de América, y una de las de más prestigio, a pesar de que en los últimos años ha disminuido en algo su importancia. Sin embargo, el  triunfar en el Acho, ante su docta afición, y  obtener el premio “El Escapulario de Oro”, con el que se premia al sumo triunfador de la feria, sigue siendo la gran ambición de todo torero. El escenario de la feria es la castiza y antigua Plaza de Toros del Acho, que data del año 1766.
 

La feria limeña, como la de Bogotá, Colombia, se asemeja más a a una temporada grande que a una feria tradicional, a causa de que el abono se extiende por casi dos meses, sin que todos los festejos se den consecutivamente. Tal vez, está clase de programación afecte negativamente a la feria, ya que la plaza raramente se llena debido, en parte, a que los aficionados peruanos que no residen en la capital, o los extranjeros, quienes asisten a otras ferias en donde las corridas se dan consecutivamente, no tienen el tiempo o los medios para permanecer en la ciudad por la duración del abono. También perjudica tanto la escasez de ganaderías bravas que existe en el país como la falta de suficientes diestros nacionales populares para integrar los carteles y darle a la feria un sabor local.

El abono de la Feria del Señor de los Milagros del 2006 constó de cinco corridas de toros, una corrida mixta, otra de rejones y una novillada. O sea un total de ocho festejos. La feria comenzó el domingo 23 de octubre con la corrida mixta y concluyó el 26 de noviembre con una corrida de toros.

Los 18 puestos de los carteles de las seis corridas de toros fueron ocupados por 15 matadores, de los cuales “El Fandi”, Sebastián Castella y Alejandro Talavante actuaron en dos corridas; y  César Rincón, Vicente Barrera, Luis Miguel Encabo, Víctor Puerto , “Morante de la Puebla”,  “El Juli”, Antonio Ferrera, César Jiménez, José Mari Manzanares,  Miguel Angel Perera, y los toreros nacionales José Antonio Roca Rey y Pablo Salas hicieron el paseíllo solamente una tarde. 

Carteles y estadísticas

Aquí aparecen los carteles de los ocho festejos del abono que muestran los resultados de las actuaciones de los matadores, novilleros y rejoneadores y la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un análisis cuantitativo solamente de los resultados de las actuaciones de los matadores de toros.

Estos símbolos que vemos en paréntesis detrás de los nombres de los protagonistas de los festejos representan los resultados de sus actuaciones, tal como fueron reportados en las reseñas de la prensa:

Al analizar  los datos de las reseñas de las seis corridas de toros, los números muestran que de las 36 faenas:

También muestran que:

Identifiquemos algunos de los protagonistas de estos hechos: “El Fandi” dio una vuelta  sin trofeo en un toro , Puerto cortó una oreja y  Barrera obtuvo un trofeo en un toro y dio una vuelta la ruedo en el otro. “El Juli” obtuvo una oreja de cada toro que lidió; Roca Rey desorejó por partida doble a un toro, y Castella cortó una oreja a dos astados y dos orejas a otros dos toros, o sea sumó seis orejas en dos corridas.  “El Juli” y Roca Rey abrieron la  Puerta Grande en la única tarde en que actuaron mientras que Castella la abrió en las dos ocasiones en que actuó.

El público solamente llenó la plaza en la corrida que cerró el ciclo ferial, con Barrera, “el Juli” y Castella en el cartel; cubrió alrededor de tres cuartas partes el primero de noviembre para ver a Rincón, Morante y Castella; cubrió aproximadamente media plaza los días 22 y 29 de octubre y el 4, 5 y 12 de noviembre y un tercio del aforo en la novillada.

Comentarios

Paso ahora a dialogar sobre las actuaciones de los diestros y sobre el comportamiento del ganado en las seis  corridas de toros, incluyendo la corrida mixta. Pero antes de ello, haré unas breves referencias  a lo sucedido en la novillada y en la corrida de rejoneo. Repito que mis opiniones están basadas en las reseñas y críticas de la prensa publicadas en el Internet.

Con poco público en los tendidos, el sábado 28  de octubre Cayetano García, Eduardo Simpson y David Esteve  lidiaron tres novillos de “La Huaca” y otros tres de “Montecarmelo” que, excepto por el segundo y el quinto, no dieron demasiadas facilidades para triunfar. Los jóvenes espadas españoles García y Esteve, poco notable pudieron hacer con sus respectivos lotes, que mansearon en demasía. Ambos novilleros oyeron silencios al rematar los cuatro utreros. El triunfador de la terna fue el novillero Simpson, quien es peruano y no un anglo como su apellido indica. Le cortó una oreja al quinto novillo de “La Huaca” y recibió un fuerte aplauso al salir al tercio a saludar al rematar el utrero de “Montecarmelo” que salió en segundo lugar. Perdió un trofeo en ese novillo al estoquear defectuosamente y tener que descabellar dos veces, después de completar otra lucida y valerosa faena con la muleta. En ambos novillos gustó manejando el capote en las verónicas y  quites. Angel Parra Guzmán comentó en PORTAL TAURINO que este joven novillero “a partir de esta tarde se proyecta como una esperanza auténtica para la fiesta en el Perú”.

La corrida de rejones, celebrada el sábado, 4 de noviembre, ha carecido del  éxito económico y artístico de la de la feria del año pasado, pues en lo económico la plaza ese día se ha cubierto a medias; y en lo artístico, el triunfo del caballero Diego Ventura se vio devaluado por el poco trapío y corta edad del ganado lidiado, el que, según el consenso de los medios de comunicación, era más a propósito para una novillada que para una ‘corrida de rejoneo’, como el festejo se anunciaba. Ventura le cortó una oreja a cada cornúpeta y abrió la Puerta Grande por ejecutar dos entusiastas y brillantes faenas  que calaron en un publico generoso que era poco exigente esa tarde. Sus compañeros, el portugués Rui Fernández y el colombiano Jorge Enrique Piraquive tuvieron varios buenos momentos, pero no lograron conjugar sólidas faenas ni tampoco estuvieron acertados con los rejones de muerte. El portugués fue aplaudido en su primero y hubo división de opiniones en sus segundo, mientras que el colombiano oyó solamente silencio al rematar al astado que rejoneó en tercer lugar y recibió una fuerte ovación en el que cerró plaza. De los llamados toros cinco pertenecían a la ganadería peruana de “Checayani” y dieron un juego variado, y uno de  “Nuevo León” de Colombia, el quinto que fue el mejor.

El domingo, 22 de octubre, se dio la primera corrida de toros con un cartel  internacional, en la que el rejoneador portugués Rui Fernandes, el diestro peruano Pablo Salas y los españoles Víctor Puerto y Luis Miguel Encabo lidiaron siete toros de la ganadería colombiana de “Fuentelapeña”.  El encierro estuvo bien presentado pero, en general, los toros fueron mansos, excepto por los que salieron en segundo y séptimo lugar. Rui Fernandes no tuvo un exitoso debut en el  Acho, pues completó una deslucida faena al cuarto de la tarde, un animal que mostró tener falta de codicia para embestir a los bien domados caballos del buen caballero luso. Después de clavar dos rejones de muerte tuvo que echar pie a tierra para descabellar. Hubo silencio. También el silencio reinó en los tendidos al concluir sus actuaciones el maduro diestro peruano, quien reaparecía en el Acho después de trece años de ausencia. No se acopló ni con el primero de su lote que buscaba las tablas, ni con el quinto astado que le ofreció más facilidades para el triunfo. Por otro lado, el maestro madrileño Encabo  dejó una buena impresión con su buena labor lidiadora y tuvo momentos de brillantez en sus faenas, especialmente en la que ejecutó al astado que cerró plaza, pero también al completar sus intervenciones por no acertar con los aceros los silencios fueron los premios. En cambio,  el veterano diestro Puerto saboreó el triunfo al cortarle al sexto toro la primera oreja de la feria y, quizás por fallar con el estoque, en vez de oír silencio, hubiera desorejado al tercero. Su triunfo fue el resultado de una magistral actuación en la que Puerto mostró no solamente la madurez, temple  y parsimonia de su clásico estilo,  sino que todavía tiene el mismo valor y decisión que en sus comienzos. Fue herido levemente por su segundo toro.

David Fandila "El Fandi" y Alejandro Talavante, dos de los tres matadores que hacían doblete en el abono limeño, hicieron la primera presentación juntos en la corrida del 29 de octubre y también compartieron el cartel en la repetición el 5 de noviembre. En ambas tardes la plaza se llenó solo a medias. La terna de la primera corrida la completaba José María Manzanares para enfrentarse con un buen presentado encierro de Juan Bernardo Caicedo, siendo los más manejables los tres primeros y los más descastados los tres últimos. El cuarto se cayó varias veces durante la faena de “El Fandi” y, al no levantarse, tuvo que ser apuntillado. El diestro nacional Fernando Roca Rey completaba el cartel del festejo del 5 de noviembre, para lidiar tres toros colombianos de “Achury Viejo” y otros tres nacionales de Roberto Puga. "El Fandi" no repitió el triunfo que en Lima había conseguido en años anteriores, pues en su primera tarde fue silenciado en sus dos toros y en su repetición fue ovacionado en uno y dio una vuelta al ruedo en el otro. Es un cliché el apuntar que el granadino entusiasmó en los tercios de banderillas, no obstante así fue, pero también se lució en sus intervenciones con el capote, ejecutando largas cambiadas, templadas verónicas y quites variados, y estuvo decidido y voluntarioso con la muleta. Consiguió ejecutar su mejor faena al toro de su despedida de la feria, la que comenzó de redillas, continuó con tandas de naturales y derechazos y, cuando la cosa iba a más, el toro de Roberto Puga se rajó y el diestro remató malamente su buena labor con un pinchazo, un metisaca y una  estocada. Una vuelta al ruedo fue el premio. Talavante se fue de Lima sin ni siquiera, como “El Fandi”, dar una vuelta al ruedo. Una ovación y tres silencios fueron los resultados finales de sus cuatro faenas. El extremeño dejó en el ruedo limeño muestras de su entregado, emocionante, enigmático y estético toreo pero, con un ganado que presentaba dificultades, le faltaron recursos para remontar los problemas que sus toros le ofrecían. En su intento de agradar fue volteado por el toro de su debut, pero el revolcón solo le produjo un susto. El mal uso de los aceros, que incluso le hizo oír dos avisos en su primer toro de la tarde de su despedida, también le evitó el satisfacer la expectación que su venida a Lima en plan de figura había generado.

Con respectos a los diestros que completaban los dos carteles mencionados, Manzanares gustó sin triunfar, y Roca Rey gustó y triunfó a lo grande. El alicantino toreó elegantemente con el capote a su primer toro, antes de completar una entonada y artística faena, acompañada por la música la que, al rematarla de pinchazo y estocada, fue premiada con una fuerte ovación. Estuvo decidido con su segundo toro, un ‘caicedo’ manso con peligro, y su labor fue silenciada. Fernando Roca Rey venía a desquitarse de su deslucida actuación del día de su alternativa en la feria del 2005, y lo consiguió con creces. El peruano estuvo muy decidido en el quinto toro, pero por las malas condiciones de su enemigo no pudo redondear la tarde. Sin embargo, consiguió un gran triunfo en el primer toro de su lote. Así evaluó su actuación el crítico Bartolomé Puiggrós Plana en EL COMERCIO de Lima:

Los toros de la divisa colombiana de  “Achury Viejo”, que Javier Conde, Antonio Ferrera y  César Jiménez lidiaron en la penúltima corrida de la feria, fueron mansos y pobremente presentados y, sin excepción, la falta de bravura les hicieron rajarse nada más los diestros iniciaban sus faenas de muleta, restándole emoción a lo que con ellos se hiciera. Hicieron imposible que la terna consiguiera algo parecido al triunfo. El tercero fue retirado del ruedo por falta de trapío y los seis astados lidiados fueron pitados en el arrastre. Los tres espadas tuvieron un igual resultado al completar sus dos faenas: silencio y ovación. Los aplausos fueron generados más por la voluntad de los maestros que por el valor intrínsico de lo conseguido. De Conde se puede destacar algunos detalles artísticos al torear por verónicas y en muletazos sueltos; de Ferrera su total entrega y sus dos espectaculares tercios de banderillas,  de Jiménez su maestría y la elegancia de su toreo en los conatos de faena. En total el festejo defraudaría a la afición como también desilusionaría a toreros y ganadero.

Sebastián Castella, el tercer diestro que hacia el paseíllo dos tardes en la feria, actuó el 1º  de  noviembre en la Corrida de la Beneficencia, acompañado por César Rincón y “Morante de la Puebla” para enfrentarse con toros de “Icuasuco”; y también toreó en el festejo último del abono, celebrado el 26 noviembre, alternando con Vicente Barrera y “El Juli” para lidiar astados del ganadero peruano de Roberto Puga.

El diestro francés en su primera tarde cortó una oreja a cada toro, abrió la Puerta Grande por primera vez en la feria y, además, se ganó el “Trofeo Chalán de Plata” que otorgaba la Beneficencia al triunfador de la corrida. Su tarjeta de visita fue una serie de verónicas a pies juntos al astado que salió en tercer lugar y de ahí en adelante todo fue un toreo de entrega a sus dos toros, tanto toreando con el capote como con la muleta. Su faena de muleta más completa se la ejecutó al mencionado tercer toro, que fue el mejor del encierro. La comenzó con cuatro pases cambiados por la espalda que pusieron la plaza en pie. Luego continuó con un toreo más clásico compuesto por series de naturales y derechazos, en los que resaltaron el mando y temple,  rematados por enjutos pases de pechos más desplantes y adornos. Pinchó sin soltar antes de cobrar  una buena estocada, lo que causó que solo paseara un apéndice, en vez de dos, al dar la vuelta al ruedo. El toro fue aplaudido en el arrastre. Al último toro, un manso con peligro, el francés se las avió, con un seco valor y mucho aplomo, para completarle una emocionante faena, rematada con un pinchazo y estocada, que le mereció otro trofeo. El triunfo de Castella es más meritorio al considerar que reaparecía en Lima aun con los puntos de la grave herida que le infligió un toro cuando hacía apenas un par de semanas entrenaba en el campo en España.

Ni el maestro Rincón ni el diestro de la Puebla, con peores lotes, pudieron emular la triunfal actuación del francés. El colombiano fue volteado al lancear a su primer toro, el sobrero que sustituyó al titular retirado por falta de presencia. El diestro estuvo decidido y efectivo en ambos toros, obteniendo algunas fases lucidas en las dos faenas. Al concluir sus intervenciones el maestro fue silenciado y  ambos toros fueron pitados al ser arrastrados.  Por otro lado,  Morante oyó algunos pitos en el segundo de su lote, y a su primero, un toro que llegó al tercio final quedándose corto, estuvo cerca de rayar el triunfo. Lo toreó con arte. Comenzó con unas verónicas y un quite que suscitaron los olés, y luego con la muleta construyó una faena derechista en la que sobresalieron unos preciosos trincherazos y un molinete abelmontado. Una estocada promovió una leve petición de oreja, la que quedó en una salida al tercio del sevillano para recibir una nutrida ovación.

 La 62 edición de la Feria del Señor de los Milagros, que había trascurrido en un tono más bien grisaseo que dorado, tuvo  el 26 de noviembre un final triunfal, al lidiarse un excelente encierro de Roberto Puga, remendado con un toro de “Montegrande”, que ayudó a Castella a ganarse por segunda vez “El Escapulario de Oro” y otros trofeos otorgados al triunfador de la feria; a “El Juli” a cementar su gran cartel en Lima, ya que el año anterior había sido el ganador del mencionado escapulario; y a Vicente Barrera a tener una buena actuación, para así seguir siendo considerado por esa afición como ‘torero de Lima’.  En esta corrida se cortaron siete orejas,  dos más de las que se concedieron en las cinco corridas anteriores, y la plaza se llenó hasta los topes por única vez en la feria. Los toros, en general, fueron nobles, destacando el sexto y, especialmente, el tercer bovino, al que se dio la vuelta al ruedo, e incluso se pidió su indulto. Este ejemplar de Puga se hizo merecedor del trofeo “Escapulario de Plata”, concedido al toro más bravo del abono.

La primera oreja de la tarde se le otorgó a Barrera. Recibió los primeros aplausos al rematar unos bellos lances rematados con una media de rodillas. Después completó una estética, templada, ligada y asentada faena, en la que el vertical y firme toreo amanoletinado del valenciano lució en su esplendor, como también brillaron unos pases de rodillas de adorno, atípicos de este diestro. Mató de pinchazo y estocada y paseó el trofeo por el ruedo. También, tuvo buenos momentos en su segunda faena a un noble animal que poseía poca transmisión, pero al toro tardar en doblar después de una estocada, el público se enfrió y lo recompensó únicamente con una vuelta al anillo. Vicente sigue con su cartel en alza en El Acho.

 “El Juli”, con el lote menos bueno del encierro dio una lección de maestría y poderío para lidiar y entender a sus toros y completarles lucidas faenas, las cuales incluyeron tanto los pases más clásicos como naturales y derechazos, como pases complementarios y de adornos, tales como circulares, doblones, dosantinas, el péndulo y otros. Además, el madrileño hizo  gala de su variado toreo capotero al ejecutar verónicas y quites por chicuelinas y tafalleras. Al primero lo remató de pinchazo y estocada y al segundo de un soberano volapié. Una oreja por faena con aclamadas vueltas al ruedo fueron los merecidos premios.

Concluyo este resumen haciendo referencia a la actuación de Castella, diestro que en un año ha pasado de ser un torero de feria a ser una popular figura del toreo, ya que en dondequiera que actúa está ganando partidarios por millares. Sus dos faenas fueron de escándalo. La descripción de la primera faena por Bartolomé Puiggrós en la critica “Una figura de época”, publicada en EL COMERCIO de Lima, da idea de lo que fue también la segunda faena del francés:

A los aficionados limeños que presenciaron la corrida que cerraba la feria les habrán quedado en las retinas las imágenes brillantes del diestro francés Castella, el español “El Juli” y ganadero peruano Roberto Puga atravesando el portal de la Puerta Grande del Acho a hombros. ¡Que ideal conclusión de una feria!

FERIA DEL SEÑOR DEL GRAN PODER-2006 DE QUITO, ECUADOR

  Introducción

La Feria del Señor del Gran Poder se celebra durante el mes de diciembre en Quito, Ecuador,  y es una de las ferias más típicas y populares de la temporada invernal sudamericana.

Esta feria quiteña tiene sus raíces en una corta y modesta temporada que en los años cincuenta se celebraba en la antigua Plaza de las Arenas durante el mes de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la fundación de la ciudad  por el español  Sebastián Benalcázar, y las fiestas navideñas ( vea LA TAUROMAQUIA ECUATORIANA VISTA POR UN PROTAGONISTA). Sin embargo, la feria actual nació al inaugurarse la Plaza de Toros de Iñaquito en 1959, y creció paulatinamente hasta convertirse en una de las ferias taurinas de más importancia de América del Sur. Generalmente, sus abonos incluyen a las principales figuras del momento y es rara la corrida en la que los graderíos no aparezcan llenos de un público festivo y entusiasta. Los festejos tienen la particularidad de celebrarse al mediodía, para evitar las tardes lluviosas que caracterizan al clima andino en ese mes.

La edición de la Feria del Señor del Gran Poder-2006 se inició el martes 28 de noviembre con una corrida de toros, y concluyó  el miércoles  6 de diciembre con otro festejo mayor. Durante ese periodo se dieron seis corridas de toros, una de ellas mixta con un rejoneador y dos novilladas mixtas. En las seis corridas de toros actuaron 15 matadores de toros, de los cuales solamente “El Juli” y Sebastián Castella hicieron dobletes. Los carteles de las corridas estaban formados por una mayoría de notables toreros jóvenes, y en ellos se notaban las ausencias de Víctor Puerto, quien fue el máximo triunfador de la feria del 2005 ganándose, conjuntamente con “El Juli”, el galardón  “Jesús del Gran Poder”, y la del ecuatoriano Guillermo Albán, quien también triunfó y fue un candidato al mismo trofeo al cortar cuatro orejas en dos actuaciones.

 

Como un complemento a la feria el día 29 de noviembre se celebraron dos festivales , uno por la mañana en la Plaza de Iñaquito y otro por la noche en la pequeña Plaza Belmonte.

 

El festival de la mañana se celebraba a beneficio de los niños afectados por el cáncer, y el público respondió llenando tres cuartas partes del coso para contribuir al beneficio y para ver al rejoneador local Guillermo Jarrín y a los diestros retirados Ruiz Miguel, Víctor Mendes, Juan Mora, Cristina Sánchez y Rodrigo Marín competir en el ruedo.  Se corrieron novillos de distintas ganaderías. El segundo novillo fue el único animal de clara embestida, al que   Ruiz Miguel le ejecutó la mejor faena de la tarde, que le permitió desorejarlo y, por lo tanto, abrir la Puerta Grande. Los otros novillos ofrecieron dificultades a los lidiadores. No obstante, los demás maestros veteranos se esforzaron para entretener a la audiencia, siendo los diestros mejores parados Juan Mora y Cristina Sánchez, quienes obtuvieron un trofeo cada uno. Mendes dio una vuelta al ruedo, el diestro ecuatoriano Rodrigo Marín fue ovacionado y el rejoneador fue silenciado. El festival, además de divertir, cumplió su principal meta de obtener fondos para ayudar a los niños enfermos.

 

Javier Conde y “Morante de la Puebla” fueron los protagonistas del festival nocturno en  la Plaza Belmonte, la que se llenó a tope. Ambos diestros compitieron para  ver cual podía mostrar mas destellos de arte; Morante con su toreo hondo e inspirado, y Conde con su barroco y teatral estilo. Lidiaron tres novillos de “Triana" y uno de “Huagrahuasi”, Los tres primeros fueron descastados pero el cuarto embistió con mucha nobleza. Ambos diestros fueron aplaudidos por su determinación y  buen hacer en el primer utrero de sus lotes, y  Conde desorejó a su segundo mientras que el sevillano cortó solamente un apéndice del cuarto utrero, por matar de una estocada defectuosa. El paseíllo fue original, con los dos diestros y los miembros de sus cuadrillas cargando una imagen de la Virgen, adornada con un capote de paseo, mientras que la plaza permanecía con el alumbrado apagado y los espectadores iluminando los tendidos con velas encendidas. 

Carteles y estadísticas

A continuación incluyo los carteles de los ocho festejos del abono que muestran los resultados de las actuaciones de los matadores, novilleros y el rejoneador tal como se reportaron en la prensa, y también anoté la entrada que registró cada festejo. Luego sigue un sumario numérico solamente de los resultados de las actuaciones de los matadores de toros.

 Las equivalencias  de los símbolos que aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los protagonistas de los festejos son los siguientes:

Observando los datos de los resultados de las seis corridas de toros se concluye que de las 36 faenas

  2 fueron abroncadas;

  1 fue  pitada;

   7 fueron silenciadas;

   9 fueron ovacionadas;

  0 fueron premiadas con vuelta al ruedo sin oreja;

  12 fueron premiadas con una oreja;

  3 faenas fueron premiadas con dos orejas;
 

  2 faenas fueron premiadas con dos orejas y rabo simbólicos.

Además los datos muestran que los matadores de toros Castella, “El Juli” , “El Fandi”, Jiménez, García y Perera abrieron la  Puerta Grande; y que en total los diestros en las seis corridas de toros obtuvieron un total de 21 orejas y 2 rabos, incluyendo los trofeos simbólicos de los dos toros indultados. De esta manera los diestros se distribuyeron los trofeos:

   Eugenio de Mora, Ribera Ordóñez y Rivas cortaron una oreja cada uno;

   García y  Perera cortaron dos orejas por coleta;

    “El Juli” y “El Fandi”  se llevaron tres cada uno;

   Jiménez obtuvo tres orejas y rabo, indultando un toro; y

   Castella se ganó cinco orejas y  un rabo. También Indultó un toro

El público llenó o casi llenó la plaza en todos los festejos, excepto en la corrida que cerró la feria, cuando ocupó tres cuartas partes del aforo del coso.

         Comentarios

Paso ahora a hacer algunos comentarios cualitativos de las actuaciones de los diestros, y del comportamiento de los toros lidiados en las seis  corridas de toros  Pero antes de ello, haré algunas referencias  a lo sucedido en las dos novilladas. Advierto de nuevo que mis opiniones están basadas en las reseñas y críticas de la prensa publicadas en el Internet.

Las dos novilladas

Al igual que en el abono del 2005,  la empresa tuvo el acierto de incluir  al rejoneador Rui Fernandes en las dos novilladas, pues ese hecho se reflejó en la taquilla de las dos novilladas en las que la plaza se llenó, cuando la norma es que en casi todas las ferias las entradas más escasas siempre ocurren en las novilladas. En la primera novillada se lidiaron utreros de “Trinidad” y el novillero español Pérez Mota y el ecuatoriano Álvaro Samper completaron el cartel. Los novillos, excepto el sexto, fueron mansos y complicaron, con su decepcionante comportamiento, la labor de novilleros y el caballero. Sin embargo, Fernandes, con sus recursos y buena monta, completó dos faenas, la primera forzada, incluso uno de sus caballos fue atropellado, y la segunda más vistosa, en la que el adorno florecía más que el rejoneo clásico. Por  matar de un rejonazo defectuoso la probabilidad de un trofeo se evaporó. Pérez Mota tampoco tuvo material para destacar, y aunque no pudo cuajar faena, no le faltó valor y voluntad para intentarlo. Ese intento le costó un mal revolcón. Mató bien y fue aplaudido en su lote por la voluntad. También voluntad era todo lo que pudo mostrar Samper en su primer novillo, en el que fue aplaudido. En cambio, al sexto novillo, le hizo una emotiva labor, que la comenzó recibiendo al animal a portagayola, la  continuó estando muy valiente con la muleta,  y la remató ejecutando un buen volapié. Como consecuencia, el ecuatoriano se llevó en su esportón la única oreja concedida en el festejo.

El 5 de diciembre en la última novillada se lidiaron novillos de Carlos Manuel Cobo de juego variado, siendo los mejores el primero, quinto y sexto. El cartel lo formaban el rejoneador Rui Fernandes, el novillero nacional Martín Campuzano y el mexicano Joselito Adame. El rejoneador luso, sin estar mal, no pudo cuajar una sólida actuación, siendo silenciado al  completar su labor en ambos novillos. El caballero pasó por la feria sin hacer mucho ruido, en seis reses rejoneadas solamente obtuvo una oreja de no mucho peso. En cambio, los dos novilleros sorprendieron con destellos de buen toreo y emocionaron con su entrega. Ambos se arrimaron de verdad para conseguir el triunfo, y ambos fueron volteados y heridos levemente por sus primeros novillos, y volvieron de la enfermería al ruedo para completar con entusiasmo su cometido. El mexicano sufrió una herida superficial en la exila que necesito diez puntos de sutura y Campuzano resultó con conmoción cerebral de la que se recuperó para seguir en la brega. Campuzano tuvo una actuación muy notable en su primero, toreando muy sereno y con clase tanto con capote como con la muleta, pero estropeó su labor con la tizona. No obstante dio una aclamada vuelta al ruedo. Con el complicado segundo de su lote estuvo por encima de las condiciones del utrero y fue aplaudido. Adame probó en Quito con su lucida actuación el porqué de los triunfos que ha estado cosechando en España y Francia en la pasada temporada. Mostró poseer variedad con el capote, facilidad en banderillas y un toreo largo y dominador con la muleta; y, a pesar de su corta edad y experiencia, sabe estar en el ruedo con soltura y profesionalidad. Sus premios fueron vuelta al ruedo y oreja y el ganarse la estima del público ecuatoriano.

Las seis corridas de toros

En la corrida inicial del ciclo ferial quiteño los espectadores casi llenaron el coso, respondiendo a la atracción del cartel, compuesto por “El Juli”, actuando en la primera corrida de las dos contratadas, por Alejandro Talavante que confirmaba la alternativa en Iñaquito, y por el fino diestro riobambeño Mariano Cruz Ordóñez, quien en la feria del 2005 había cortado trofeos en las dos tardes en que actuó. Se lidiaron seis astados de Carlos Manuel Cobo, descastados en general, excepto el quinto que fue bravo y noble, por lo que fue premiado con una vuelta al ruedo. El diestro de Riobamba tiene la reputación de ser  el torero nacional que torea con más clase, pero también de poseer el valor muy justito. Esta falta de decisión más el estar poco placeado, tal vez, le hicieran desaprovechar ese quinto astado y no poder remontar las dificultades del primero de su lote. No obstante, en el quinto toro dio muestras de su buen toreo. No mató bien a ninguno de sus toros. Tampoco Talavante, aunque estuvo muy decidido y completó algunas series de estéticos y firmes muletazos, ni al toro de la ceremonia ni al que cerró plaza fue capaz de redondear faenas, y además confirmó que la espada no es su fuerte, al pinchar en demasía a su primer bovino y terminar con su segundo de un espadazo mal colocado. Cruz Ordóñez y Talavante igualmente oyeron silencio en una actuación y ovaciones en la otra. “El Juli”  le hubiera cortado dos apéndices a su primer astado, pues eso era el valor su magistral faena, producto de un joven maestro, cuyo toreo lo que ha perdido en espectacularidad lo ha ganado en hondura y majestad, pero también lo pinchó varias veces. Poco lucido podía hacer con su segundo toro, pues el animal se quedaba corto buscando lo que se le quedaba detrás. El madrileño intentó lo imposible para sacarle partido, para luego deshacerse de la bestia de una efectiva estocada. Hubo aplausos al terminar con sus toros. 

Julián López “El Juli” repitió dos días después, el 30 de noviembre, y en esa ocasión los trofeos no se le disiparon por el mal uso de la tizona. Alternó con Sebastián Castella y con el diestro local Juan Francisco Hinojosa, quien confirmaba la alternativa,  para lidiar un gran encierro “Huagrahuasi”, del cual el sexto astado desentonó por su mansedumbre. Tanto “El Juli” y Castella, como el ganadero, tuvieron tal tremendo éxito que la prensa ha catalogado al festejo como histórico, usando en las crónicas títulos como estos: “Juli y Castella, hacen estallar el Volcán de Iñaquito”, "Dos gallos en liza, gana el toreo” y “Quito delira con el toreo y el arte de ‘El Juli’ y Castella” . El madrileño cortó tres orejas y el francés una oreja normal y dos y un rabo simbólicos, mientras que el ganadero vio como al segundo astado, que fue lidiado por “El Juli” cortándole las orejas, se le daba la vuelta al ruedo, y como se le perdonaba la vida al quinto, después de que Castella le bordara una larga e intensa faena. Julián dio clase de toreo en todo momento. A su primer buen toro le hizo un toreo largo y variado tanto con el percal como con la franela. La faena se desarrolló entre los continuos aplausos y olés del publico, con “El Juli” ejecutando tandas de majestuosos naturales y derechazos que fueron un dechado de ligue y mando. Fuera de serie fueron los circulares invertidos que cerraron su labor muleteril. La estocada algo caída que le recetó al noble animal no fue impedimento para que se le concedieran las dos orejas. Con su segundo astado, que tenía inferiores condiciones que su primero, el madrileño hizo uso de su privilegiada destreza lidiadora y de su decisión para cortarle una oreja después de ejecutarle una buena faena. Como en Lima, o mejor como en donde sea que toree, Sebastián Castella venía a Quito a triunfar a toda costa, y lo consiguió con creces. Haciendo uso de su seco valor y titánica determinación se ganó a pulso su primera oreja. Luego, usando de esos dotes más su adquirida maestría, clase y elegancia, perdonó la vida del quinto toro con una faena de superclase, en la se conjuraron el buen toreo de siempre con el más espectacular estilo, con el que el francés asusta a los públicos, como fue el inicio de faena con temerarios pases cambiados por la espalda y la conclusión de ella con los pases circulares, cuando incluso fue volteado sin consecuencias mayores. Sebastián paseó por el ruedo los máximos trofeos simbólicos, concedidos por el presidente. Juan Francisco Hinojosa estuvo voluntarioso y valiente, tanto en el toro de su confirmación como al enfrentarse al sexto, el garbanzo negro de la corrida, un toro con peligro que necesitaba enfrente a un diestro con más experiencia. Este animal lo volteó de mala manera conmocionándole, pero se recuperó para rematarlo con valentía. Fue aplaudido al completar sus intervenciones. El festejo concluyó con “El Juli” y Castella dejando a hombros el ruedo a través del portón de los triunfadores.

Así como el ganado de la corrida anterior colaboró para hacer sensacionales las actuaciones de “El Juli” y Castella, por el contrario, cuatro de los seis toros lidiados el viernes, tres de “Mirafuente” y uno de  “Campo Bravo”, que fueron mansos con peligro, hicieron imposible que los diestros españoles Curro Díaz y Francisco Rivera Ordóñez  y el rejoneador portugués Rui Fernández tuvieran actuaciones notables.  Sin embargo el cuarto toro de la ganadería de “Campo Bravo”, que tuvo movilidad, y un remiendo de Carlos Manuel Cobo, que embistió con temple, casta y nobleza permitieron, respectivamente, que el jinete y Rivera Ordóñez salvaran la corrida de ser un desastre. Rui Fernández oyó silencio después de un afanoso intento de lucimiento con un toro que mostraba desinterés por los caballos, y en el cuarto consiguió sacar del sopor a la audiencia con una entusiasta actuación, en la que destacaron el temple de su torear a caballo y los alardes de doma, especialmente con su caballos “Joselito” y “Auro”.  Su afán de agradar le hizo poner en compromiso a sus caballos en un par de ocasiones. A pesar del rejón de muerte caer algo bajo, le concedieron una oreja. El otro trofeo se lo llevó Rivera Ordóñez, quien pisaba el ruedo de Iñaquito después de ocho años de ausencia. Al manso y peligros primero, lo lanceó bien y le completó un tercio de banderillas con más determinación que acierto, luego muleteó valientemente para deshacerse del manso con media estocada. Hubo silencio. En cambio, al único toro bueno del encierro para los de a pie, el de Cobo, lo recibió con una larga cambiada, lo toreó aun mejor que al astado anterior por verónicas, le ejecutó un bonito quite por faroles, lo banderilleó lucidamente y le completó una variada faena, en la que sobresalieron dos series de templados derechazos, rematados con ajustados trincherazos. Coronó su hacer con un gran volapié, para luego lucir un apéndice en la mano al dar la vuelta al ruedo.  A Curro Díaz le persiguió la mala suerte en su presentación en Quito, ya que le tocó lidiar lo peor del encierro, dos toros complicados que conllevaban peligro. En su intento de agradar fue volteado  por su segundo enemigo, saliendo ileso del percance. Únicamente pudo dar muestras de su artístico hacer en pases sueltos. En el toro de la ceremonia fue silenciado y se le aplaudió en el que cerró plaza.

El domingo 3 de diciembre el público otra vez casi llena la plaza, a pesar de que el cartel, sobre el papel, era menos atractivo que los de las corridas anteriores. Los espectadores no se arrepentirían de estar presente en los tendidos, pues de nuevo disfrutaron con lo acaecido en ruedo de Iñaquito, ya que el  diestro madrileño Iván García, que confirmaba la alternativa, le cortó una oreja a cada toro de su lote, y el toledano Eugenio de Mora y el ecuatoriano Diego Rivas se ganaron un apéndice cada uno. Se lidiaron tres toros de “Santa Coloma”, de los que los dos primeros fueron mansotes y el tercero sacó peligro, y tres de “Campo Bravo”, dos faltos de casta y uno enrazado, y a la vez los tres fueron nobles. El primero y los tres últimos toros fueron arrastrados sin una oreja en la cabeza, no un mal resultado para un encierro. El festejo comenzó con Iván  realizando unas excelentes verónicas al de “Santa Coloma”, para luego banderillear con facilidad, también banderilleó a su segundo, aunque esa vez con más brillantez . Con la muleta confrontó con valentía a un toro que poco a poco acortaba las arrancadas, completándole una aseada faena que iba de más a menos, pues el toro se apagaba.  Mató de media estocada y un golpe de descabello y le concedieron una oreja. Sin embargo, al pupilo de “Campo Bravo”, le completó una faena de calidad con series con ambas manos compuestas de pases largos y templados y, al matar de una estocada que tumbó al bicho sin puntilla, cobró el segundo trofeo, asegurándose así la salida a hombros por la puerta principal del coso. De  Mora no era un extraño en Quito pues había participado en la feria del 1998, después de haber sido el ganador del trofeo  “Jesús del Gran Poder” el año anterior. En esta edición de la feria cumplió con el segundo de “Santa Coloma”, con el que estuvo en maestro, sacándole una faena con altos y bajos a un toro que desarrolló sentido, siendo lo más bajo la mala ejecución de la suerte suprema, que le hizo primero escuchar dos avisos y luego silencio al toro doblar. Lo mejor de su actuación lo consiguió toreando lucidamente con capote y muleta al buen toro de “Campo Bravo”. En la faena relució el temple en el toreo básico de derechazos y naturales, y la emoción subió en los pases de adorno, como fueron los molinetes rodillas en tierra. Mató de una estocada algo tendida, Se premió al torero con una oreja y al astado con aplausos en el arrastre. Diego Rivas se llevó el peor y el mejor toro del encierro. Con el peor, el primero de su lote,  anduvo  desacertado sin tener los recursos para resolver los muchos y difíciles problemas que el ‘santacoloma’ le presentaba. Lo mato mal y oyó algunas protestas.  Al buen ‘campobravo’,  el astado que cerró el festejo, lo toreó lucidamente con el capote y con mucha entrega y voluntad con la muleta, entusiasmando a sus paisanos, quienes pidieron para el diestro las dos orejas, de las que el presidente concedió una.  No obstante, el torero de Latacunga fue sacado a hombros con Iván García.

El lunes 4 de diciembre hubo otro llenazo en Iñaquito y seguramente nadie se arrepentiría de estar presente, pues se vio a Castella, en su segunda y última actuación en la feria dar de nuevo el todo por el todo para desorejar a un toro, y también se vio  cortar otras dos orejas a Miguel Ángel Perera, después de completar una de la mejores faenas de la feria. La lástima fue que el diestro local Antonio Campana, con el peor lote del encierro, no pudo  ser socio en el triunfo con el francés y el español. El ambateño fue silenciado al concluir sus intervenciones, pero se apreció su decisión, especialmente, en el cuarto toro. El encierro fue una ensalada compuesta con toros de tres diferentes ganaderías: cuatro de “Trinidad”, uno de Carlos Manuel Cobo y  otro de “Huagrahuasi”. Los astados que salieron en quinto y sexto lugar fueron los mejores bovinos, el quinto manso, pero manejable, y el sexto tenía clase y bondad, y a estos dos astados Castella y Perera los desorejaron por partida doble. Sebastián ya no parece diferenciar entre toros malos o buenos, con todos se impone a base de valor, dominio y gran temple. De esta manera estuvo a punto de cortarle una oreja al manso primero de su lote, que buscaba las tablas, pero al matarlo mal el premio quedó en una ovación cerrada. Ya bajo la lluvia, lo grande llegó en el quinto toro, otro manso pero más noble. Lo toreó en el centro del ruedo haciéndolo pasar por donde el diestro quería y lo lento que deseaba, para así cuajarle una gran faena que nadie esperaba. Mató bien y la plaza se convirtió en un manicomio, gritando ‘torero, torero”. Resumiendo la actuación del francés Fabián Cuesta escribió en BURLADERODOS:

Perera estuvo decidido con el descastado segundo toro del festejo, el que llevaba el hierro de “Trinidad”, y al deshacerse de él de una estocada, fue ovacionado. Con eso no hubiera podido acompañar a Castella por la Puerta Grande en hombros, pero, sin importarle la fuerte lluvia que caía y aprovechando las excelentes condiciones del toro de “Huagrahuasi” que salió en último lugar, se las avió para completarle una emotiva larga y ligada faena de altos vuelos, la que quizás fuera la más clásica del festejo, y al rematar al noble animal con una soberbia estocada los trofeos llegaron a sus manos. Otro gran final de un festejo de una gran feria que va por la vía de ser histórica por los tantos y grandes triunfos que están aconteciendo.

El domingo 6 de diciembre se cerró la Feria del Señor del Gran Poder con una corrida de toros en la que “El Fandi” y  César Jiménez fueron protagonistas de una odisea taurina que quedaría grabada en la memoria de todos los espectadores que llenaban algo más de tres cuartas partes de la plaza. Se lidiaron cuatro toros de “Triana” (3º, 4 º, 5 ºy 6º) y dos de “Huagrahuasi” que fueron buenos en general, extraordinario el quinto y excepcional el sexto, que fue indultado. El  diestro ecuatoriano Carlos Yánez mostró voluntad y consiguió algunos pases de calidad con el toro de “Huagrahuasi” que salió en primer lugar,  para luego fallar con el estoque, siendo silenciado por su hacer. Salió el segundo del mismo hierro con 560 kilos en los lomos, con el que “El Fandi”, no solamente resplandeció con la ejecución de un superlativo tercio de banderillas, sino que también gustó a un público, que no cesaba de aclamarlo, con un inspirado y magistral toreo de capa y muleta. La espada cayó mal, no obstante la gente enardecida pidió las dos orejas y el presidente le otorgó una.  En tercer lugar entró en el ruedo un buen toro de “Triana”, y Jiménez lo toreó como los ángeles, con una firmeza, temple y ligue fuera de serie que le hubiera valido dos trofeos, pero al pinchar antes de cobrar la estocada, se tuvo que conformar con una. En el cuarto toro Yanez rompió el encanto al no seguir el ritmo triunfal del festejo, y con poco lucimiento terminó con el toro, cuya faena había acontecido bajo la lluvia. Fue de nuevo silenciado. Desde aquí en adelante el festejo se tornó en una odisea, pues con el ruedo convertido en mar “El Fandi” y Jiménez, con un gesto de responsabilidad, decidieron continuar el festejo bajo un diluvio. Como consecuencia de esta arriesgada decisión, ambos diestros escribieron historia en el ruedo quiteño al lidiar y triunfar con el quinto y sexto toro. Ambos tuvieron la suerte de encontrarse con animales de superior bravura y nobleza, con ellos, imponiéndose a las inclemencias del tiempo, superaron las excelentes actuaciones que obtuvieron en el primer toro de sus respectivos lotes. Los resultados fueron grandiosos, dos enormes faenas que fueron premiadas con dos orejas para “El Fandi” y con dos orejas y rabo simbólicos para Jiménez más una triunfal salida a hombros para los dos, para “Grandioso”, el sexto toro que pesaba 517 kilos y llevaba el hierro de “Triana”, el volver vivo al campo, y para el mojado gentío el placer de haber sido testigo de una genuina gesta torera de dos ambiciosos toreros.

Pongo punto final al resumen de la Feria de Jesús del Gran Poder–2006 anotando quienes, según la Empresa Citotusa, gestora del abono ferial, y el Municipio de Quito, se merecieron los premios a la excelencia que estas organizaciones otorgan

 

LA FERIA DEL SEÑOR  DE LOS CRISTALES DE CALI 2006-7. COLOMBIA

Introducción

La Feria del Señor de los Cristales se celebró por primera vez en el año 1957, cuando se inauguró la magnífica Monumental Plaza de Toros de Cañaveralejo, que tiene un aforo de cerca de 17.000 espectadores. La feria caleña abre el calendario taurino colombiano invernal y ha crecido en importancia, ofreciendo anualmente uno de los abonos más largos y atractivos de las ferias sudamericanas. 

El abono de la edición 2006-7 de la feria caleña comenzó el 15 de diciembre con una novillada nocturna compuesta por los triunfadores de la serie de novilladas pre-feriales. Continuó al día siguiente con una corrida con tres diestros colombianos, para después de un hiato de nueve días, seguir desde el 25 al 31 de diciembre con siete corridas más, cerrándose el ciclo ferial el Día de Año Nuevo por la noche con un festival. En total, el abono se compuso de diez festejos que incluía la novillada, el festival, más ocho corridas de toros, dos de ellas mixtas con un rejoneador. Los puestos en las corridas de toros fueron ocupados por catorce matadores de toros, siete de ellos colombianos, cinco españoles y dos franceses, más un rejoneador portugués.

Los carteles del abono han sido variados pero menos rematados que en las últimas ediciones de la feria, notándose la ausencia de las dos supe-figuras Ponce y “El juli”, de los colombianos César Rincón y de Luis Bolívar, y de algunos que otros jóvenes diestros notables. Las atracciones principales del abono eran Sebastián Castella, quien entró en tres festejos; el diestro caleño Paco Perlaza, recipiente del “Trofeo Señor de los Cristales-2005” por ser el máximo triunfador de la feria anterior, quien actuó en cuatro corridas; e Iván García, recipiente del trofeo “Mejor faena-2005”, quien no pudo actuar por estar lesionado. Una faceta interesante del abono era que, además del mencionado Perlaza, otros seis diestros nacionales fueron incluidos en los carteles. Debido a que los diestros Iván García y Alejandro Talavante no pudieron actuar por estar lesionados, Antonio Ferrera sustituyó a este último, y Miguel Abellán a Ivan García.

Carteles y estadísticas

A continuación aparecen los carteles de los nueve festejos del abono con los resultados expresados con símbolos, para luego basados en estos rebultados añadir un análisis cuantitativo solamente de las ocho corridas de toros.

Hago claro que los datos que aparecen en los carteles han sido condensados de las reseñas de la prensa aparecidas en el Internet, y advierto que también que mis comentarios críticos posteriores de este resumen son coloreados por lo leído en la prensa, ya que yo no estuve presente en Cali para debidamente juzgar la calidad de lo acontecido en su feria. Mi intención es que el lector al leer este resumen se haga una idea general de cual fue resultado de la feria caleña.

Examinando los resultados que aparecen en los carteles de las ocho corridas de toros, se concluye que de las 47 faenas ejecutadas por los catorce matadores de toros, 3 fueron protestadas, 17 silenciadas, 9 ovacionadas, 3 premiadas con petición de oreja sin ser concedida por la presidencia y 2 con vuelta al ruedo sin trofeo, y que además 15 faenas fueron premiadas con una oreja y 5 con dos orejas.

También los datos muestran que un matador oyó los tres avisos y que cinco abrieron la Puerta del Señor de los Cristales.

Del abono ferial han salido con un balance positivo de trofeos los siguientes matadores: Perlaza, siete; Abellán, cuatro; “Dinastía” y Ferrera, tres’; Juan Bautista y Cristóbal Pardo, dos; y  Castella,  Cortés y Ransés, uno. Además, salieron a hombros por la puerta principal “Dinastía”, Cristóbal Pardo, Ferrera, y Perlaza, este en dos ocasiones y, además, indultó un toro.

Con respecto a la  asistencia a la plaza los datos muestran que los tendidos  se han llenado en los festejos de los dias 27, 29 y 30 de diciembre y en los festejos de los días 15,16, 26, 28 y 31 se cubrieron cerca de tres cuartos del aforo del coso, y en la corridas del Día de Navidad hubo alrededor de media plaza cubierta y en el festival unos dos tercios del aforo.

Comentarios

Paso ahora a hacer algunos comentarios sobre las actuaciones de los diestros, y del comportamiento de los toros lidiados en las ocho corridas de toros, pero antes de ello, haré algunas referencias  a lo sucedido en la novillada y el festival.

La novillada y el festival.

En la novillada que abrió el abono se lidió un manejable encierro, del cual los utreros cuarto y quinto por su nobleza permitieron a los colombianos José Arcila y Juan Camilo Alzate tener notables actuaciones y abrir la Puerta del Señor de los Cristales. Arcila cortó una oreja a cada novillo; la primera la obtuvo básicamente por su decisión y arrojo. Sin embargo, el segundo trofeo se lo ganó a buena ley lidiando al cuarto bravo novillo, al que lo toreó lucidamente con el capote, y le completó una templada y ligada faena de muleta, rematada con emocionantes pases de adorno. Lo mató de pinchazo y estocada. Alzate mató con dificultad a su primer novillo, el peor del encierro, oyendo un aviso. El triunfo le llegó con el buen utrero que cerró plaza, al que le cuajó una faena valentona, rematada con un volapié que fulminó al animal. Le concedieron dos orejas que le permitieron abrir la Puerta del Señor de los Cristales. El mexicano Godoy, quien completaba la terna, fue aplaudido en una de sus intervenciones y silenciado en la otra. 

El ya clásico festival taurino que cierra la feria del Señor de los Cristales se celebró, como es la norma, la noche del Día de Año Nuevo con dos tercios de plaza cubiertos. Comenzó con una emotiva procesión de una imagen de la  Virgen de la Macarena en unas andas llevada a hombros por los participantes en el festejo, mientras que los espectadores alumbraban la plaza con farolillos luminosos. Actuaron los diestros españoles Miguel Abellán, José María Manzanares, Salvador Cortés y “Morenito de Aranda” alternando con los diestros colombianos Andrés de los Ríos y Héctor José. Se corrieron seis utreros de Ernesto González Caicedo que, aunque mostraron estar escasos de casta, sacaron una nobleza dulce que ayudó a que cuatro de los espadas torearan a gusto y obtuvieran trofeos, y a que otro tuviera una petición de una oreja. El garbanzo negro del encierro se lo llevó Manzanares, no pudiendo engranarle ni siquiera una serie de muletazos decentes. Fue silenciado. Abellán fue el diestro que perdió el trofeo merecido por, después de una gran faena, pinchar dos veces y cobrar una estocada fuera de sitio, no obstante hubo petición y dio una vuelta al ruedo. Curiosamente, el madrileño invitó a Ferrera, quien se hallaba de espectador, a cubrir el tercio de banderillas con él. Cortés, “Morenito de Aranda” y Héctor José tuvieron brillantes actuaciones, y cada uno obtuvo un trofeo. El máximo triunfador de la noche fue el manizaleño Andrés de los Ríos, quien aprovechando la boyantia de su novillo, le construyó una atractiva faena, rematada con una excelente estocada. Las dos orejas y la salida a hombros fueron las recompensas.

Las corridas de toros

Paso ahora a dialogar sobre las ocho corridas de toros del abono. Comentaré primero sobre lo más relevante que consiguieron hacer los siete toreros colombianos, para luego seguir con lo relacionado a los cinco diestros españoles, y concluir relatando los logros más significativos de los dos maestros franceses. Al mismo tiempo haré algunas referencias al ganado lidiado en esos festejos. También me referiré a las actuaciones del rejoneador portugués, y como punto final anotaré los nombres de los recipientes de los premios a 'los mejores'  del ciclo taurino caleño.

El rejoneador portugués

Dos de las corridas fueron mixtas al integrar los carteles el rejoneador portugués Rui Fernandes. El centauro hizo su debut en la Plaza de Cañavarejo el martes 26, lidiando dos mansos  toros de “Fuentelapeña”. Su presentación no fue triunfal, pues aunque sus exhibiciones hípicas y la belleza y buena doma de su cuadra gustaron, provocando el aplauso de la concurrencia en varios momentos de la lidia, al faltarle acierto al clavar banderillas y rejones, el público guardó silencio al caballero completar sus dos intervenciones. Repitió el sábado 30 en una corrida de siete toros, en la cual rejoneó un serio astado de “Guachicono. El caballero cerró la tarde llevando el entusiasmo y la alegría a los tendidos al colocar con exposición e irregular precisión rejones de castigos, banderillas largas y cortas, y al terminar con el animal de un rejonazo, el usía le concedió dos apéndices auriculares, el segundo protestado por parte del público. Abrió la Puerta del Señor de los Cristales.

Los colombianos

Los siete toreros colombianos que actuaron  en la feria caleña se repartieron los puestos de la siguiente manera: Paquito Perlaza hizo el paseíllo en cinco ocasiones; José Gómez "Dinastía", Cristóbal Pardo y Ramsés torearon en dos festejos; y “Guerrita Chico”, Héctor José y y Andrés de los Ríos actuaron en una sola corrida. Estos dos últimos espadas participaron también en el festival.

El sábado 16 de diciembre se dio el primer festejo mayor del abono con un cartel puro colombiano, en el que José Gómez "Dinastía", Paco Perlaza  y “Guerrita Chico” lidiaron un encierro de “Salento”. Los toros dieron un juego variado con tres toros descastados, dos manejables y uno excepcional, el quinto, el que fue indultado. El veterano maestro "Dinastía" se enfrentó con el peor lote del encierro, no obstante poco se esforzó para solventar los problemas de sus toros, además mató feamente. Fue silenciado al terminar con el astado que salió en primer lugar y pitado en el cuarto. Le quedaba otra actuación para desquitarse. “Guerrita Chico”, en su única oportunidad en la feria, tampoco se acopló a los toros que le tocaron en suerte y, a pesar de estar mas decidido que su paisano, fue juzgado de la misma manera. En cambio, Perlaza puso en alto el pabellón nacional al dar una gran tarde de toro, cortando una oreja a su primer toro e indultando al excelente quinto astado del festejo, del que le concedieron las dos orejas simbólicas. Salió a hombros con el ganadero por la Puerta del Señor de los Cristales. Esto es parte de lo que el crítico Jorge Arturo Díaz Reyes escribió para BURLADERODOS sobre el diestro caleño y el toro indultado:

"Dinastía" recompensó su opaca actuación del sábado 16 despidiéndose de la feria cortando tres orejas la tarde del 29. Desgraciadamente para el diestro este triunfo le ha costado una seria lesión en los ligamentos de la rodilla, que según los médicos, lo va a tener apartado de los ruedos por alrededor de tres meses. El colombiano se llevó el mejor lote de un mal encierro de “Las Ventas del Espíritu Santo”. Su primero fue un troro noble pero soso, al que con su entrega, después de recibirlo a portagayola, le ejecuto una emocionante faena que al ser rematada de una buena estocada le significó el recibir la primera oreja. Lo mejor sucedería en el cuarto, un buen toro que fue a más según avanzaba la faena. ."Dinastía" primero le hizo un toreo variado con el capote y lo banderilleó magníficamente, para luego comenzar la faena sentado en el estribo con emocionantes pases por alto, recibiendo en el proceso un fuerte golpe en la rodilla. A pesar de notársele los efectos del golpe, siguió la faena con templadas series de muletazos con ambas manos. Mató con un excelente volapié y, después de dar la vuelta al ruedo con una oreja en cada mano, pasó a la enfermería, en donde le diagnosticaron la seriedad de la lesión. De todas maneras, dejó la enfermería para gozar del momento de abandonar a hombros el ruedo de la plaza en la que catorce años antes había tomado la alternativa.

El Día de Navidad, con poco más de la mitad de la plaza cubierta, continuó el abono con una corrida nocturna, cuyo cartel estaba compuesto de diestros y toros colombianos. Repetía Perlaza después de su éxito en la corrida  anterior, Cristóbal Pardo toreaba su primer festejo de los dos contratados en la feria, y Héctor José actuaba en su única corida en la feria. Se lidió un voluminoso  encierro de “Paispamba”, cuyos toros fueron mansos y ofrecieron complicaciones para los toreros, salvándose el tercero y cuarto que fueron lo mejor de lo malo. A cuatro de los seis toros se les pitó en el arrastre. El festejo fue aburrido y la noche se hizo interminable. Solamente Pedraza animó el cotarro por algunos momentos durante la lidia del cuarto toro, con una jaleada faena que disminuyó en intensidad conforme avanzaba el trasteo. Mató de un estoconazo de afectos rápido y hubo una leve petición de oreja, que al no concedérsele se quedó en una vuelta al ruedo. La faena al primer toro que irrumpió en el ruedo, un manso con 600 kilos en los lomos, se silenció, después de fallar cinco veces con la tizona.  El joven e inexperto espada Héctor José, quien debutaba como matador de toros en Cali, estuvo voluntarioso lidiando el mejor astado del encierro, el que salió de los chiqueros en tercer lugar, a donde volvería después de Héctor José oír los tres avisos. Al completar la lidia del manso sexto, también fue silenciado. Cristóbal Pardo tuvo una actuación deslucida, pero al menos se deshizo de sus mansos bovinos con estocadas, que aunque mal ejecutadas, fueron eficientes. A diferencia de Héctor, a José a Cristóbal le quedaba lidiar un toro en la feria para poder desquitarse.

Y Cristóbal Pardo se desquitó en la última corrida del año 2006. Esa tarde se lidió un encierro muy bien presentado dePuerta de Hierro”,  cuyos toros fueron descastados en general, pero dulces para los de a pie, cooperando a que se les cortaran un total de cinco orejas. Del encierro Cristóbal se llevó el mejor toro y no dejó pasar la ocasión para salir de la feria como uno de los triunfadores. Estuvo lucido con la capa, entusiasmó con los palos y el trasteo de muleta tuvo ligazón y temple, destacando un par de series de largos naturales. Un gran volapié fue el colofón que contribuyó a que el espada, después de que animal rodara, esgrimiera con fuerza las dos orejas al dar la vuelta al ruedo, y a que fuera el único diestro de los seis actores de ese entretenido festejo de fin de año que saliera a hombros por el portón de los triunfadores. 

El caleño Perlaza hizo su tercer paseíllo en el ruedo caleño el jueves 28 junto a los diestros españoles Antonio Ferrera y Salvador Cortés. Se lidió un terciado pero buen encierro de “Alhama”, del que entre los tres espadas desorejaron a cuatro astados, a dos de ellos por partida doble. El caleño fue uno de los recipientes del doble trofeo al dar una lección de gallardía y entrega en su labor con el quinto de la tarde, un buen astado que fue aplaudido en el arrastre. Desde que de salida recibió al burel con ajustadas verónicas, rematadas con una doble dosis de medias, hasta rematar al animal con una buena estocada, su labor fue jaleada por el público con gritos de “Colombia, Colombia...”. La faena compitió en espectacularidad con la de Ferrera, y en ella hubo toda la gama de pases de adornos, como martinetes, pases cambiados y de rodillas y circulares interminables. Con el primero de su lote, que llegó parado al ultimo tercio, tuvo pocas opciones para el lucimiento, siendo aplaudido al rematar al tardo bovino con eficiencia. Por segunda vez en la feria Perlaza abría el portón de los triunfadores para traspasarla en hombros.

Perlaza no se conformó con las cinco orejas y las dos salidas a hombros que llevaba hasta el día 28, quiso más, y lo consiguió, pues de los tres toros que lidió en las dos últimas corridas de la feria, desorejó a dos. El sábado 30 se lidió un encierro bien armado y con edad y peso de “Guachicono” y al caleño le tocó un astado que se quedaba en los vuelos de los engaños y otro muy encastado y repetidor. Le costó trabajo imponerse a las dificultades de su primer toro, por lo que optó por la brevedad y fue silenciado. En cambio, se jugó la piel con el temperamental segundo astado, al que después de torearlo por verónicas y hacerle un quite de ajustadas chicuelita, lo recibió rodillas en tierra en los medido para ejecutarle dos series de vibrantes derechazos. De ahí para adelante la faena subió de tono, pues el toro repetía mientras que el coleta le ligaba muletazos variados. Mató de una buena estocada, pero al acometedor animal no doblar, el caleño necesitó de dos golpes de descabellos para rematalo. Esto redujo el premio, que hubiera podido ser de dos orejas a una oreja. Perlaza se despidió de la feria el 31 de diciembre, lidiando un ejemplar de “ Puerta de Hiero" de 540 kilos, manso pero noble, con el que triunfó de la manera que relata Jorge Arturo Díaz Reyes en BURLADERDODOS:

El diestro de Manizales, Andrés de los Ríos, hizo su única comparecencia en la feria en la corrida del miércoles 27, con Miguel Abellán y Sebastián Castella en el cartel para lidiar  un bravo y noble encierro de “Ambaló”, del que el manizaleño se llevo el mejor y el peor toro. Sus compañeros obtuvieron tres orejas y el se debiera haber llevado una más del tercer astado de la tarde. Sin embargo,  después de haber ejecutado una emotiva, templada y  ligada faena, la que algunos críticos consideraron ser la mejor lograda de la tarde, al  pinchar antes de lograr la estocada, y el toro demorarse en doblar, el usía le envió un aviso y, luego, le negó el apéndice que el público pedía mayoritariamente. Andrés, dolido, se negó a dar la vuelta al ruedo. Con el bronco manso que salió en último lugar, el joven espada estuvo decidido y, al deshacerse prontamente del regalo, el público le guardó silencio

Los españoles

De los cinco diestros españoles, Miguel Abellán actuó en tres corridas,  Antonio  Ferrera  en dos festejos, y José Maria Manzanares, Salvador Cortés y “Morenito de Aranda” en una sola. Todos menos Ferrera también participaron en el festival que cerró la feria.

Miguel Abellán, al sustituir a Iván García, adelantó en un día su presentación en la feria al actuar el martes 26 con el rejoneador Rui Fernández y el diestro nacional Ramsés lidiando toros de “Fuentelapeña”. Abellán salvó el festejo, pues en una tarde en la  que el colombiano y el caballero portugués  pasaron por el ruedo  sin pena ni gloria, él le cortó un oreja al único astado bueno del encierro y se arrimó como un jabato para ser aplaudido fuertemente en su segundo.  A su primero lo toreó de maravilla con el capote tanto al recibirlo con verónicas como en el quite por chicuelinas. Empezó la faena de muleta con una serie de derechazos de rodillas en el centro del redondel, y de ahí en adelante se sucedieron otras series de pases con ambas manos  de gran calidad y temple. Mató de pinchazo y estocada y paseó un trofeo ganado a ley. Con el manso volvió a lucirse con el capote y con la muleta le hizo una faena compuesta de unipases, conseguidos a base de meterse entre los pitones. Fue fuertemente aplaudido al saludar desde el tercio al concluir su labor. Buen debut en el abono del maestro  madrileño. Al día siguiente, en competición con Castella, Abellán aprovechó la nobleza de los dos toros del encierro de “Ambaló” para doblar su éxito en  la feria, al cortarle una oreja a cada toro. Jorge Arturo Díaz Reyes en BULADERODOS da una idea de cómo fue la entregada actuación del diestro madrileño:

El veterano Abellán en la última corrida del año volvió a mostrar a su público caleño el buen momento en que se encuentra, al entender a perfección al soso y manso, aunque manejable, ejemplar de “Puerta de Hierro” que lidió esa tarde. Encelándole poco a poco consiguió hacerle una lucida faena que, al rematarla con una estocada desprendida, le supuso sumar otra oreja más a las obtenidas en sus otras intervenciones en la feria.

Antonio Ferrera sustituyó a su paisano Talavante la tarde del 28 de diciembre, y al abrir la Puerta del Señor de los Cristales se aseguró que la gente olvidara que había entrado en el abono por la puerta falsa. De principio a fin en su actuación, con su toreo variado y emocionante obligó a los espectadores a jalearle constantemente, como ya en muchas ocasiones lo habían hecho los públicos europeos durante la temporada pasada, en la que se vio a este valiente diestro extremeño resurgir de sus propias cenizas. Leamos aquí parte de como el critico Alberto Lopera en MUNDOTORO evalúa la triunfal actuación del diestro extremeño:

El diestro extremeño entró vía sustitución en la “corrida del toro”  del último día del año, y sus esfuerzos para mantener el tono triunfal de su paso por la feria se vieron truncados por la extrema mansedumbre del astado de “Puerta de Hierro” que le tocó lidiar. Con la muleta solo hubo un intento frustrado de faena que fue rematada con una estocada baja, lo que el público enjuició con silencio. En cambio, se aplaudió fuertemente el  buen logrado tercio de banderillas que completó.

 En la misma corrida que Ferrera hizo su presentación en Cañavarejo el sevillano Salvador Cortés, quien, a pesar de estar anunciado el año anterior no pudo debutar entonces por estar lesionado. Del buen encierro de “Alhama” se llevó el lote menos apto para el lucimiento. Eran dos astado descastados que se paraban y buscaban refugio en las tablas, aun así el sevillano dejó una buena muestra de su valía. Su primera faena fue desmerecida por matar de una estocada muy trasera y el diestro fue silenciado. Sin embargo, en el toro  que cerró plaza relucieron unas buenas series de hondos y básicos pases seguidas de algunos muletazos para la galería que calentaron el ambiente y, al ejecutar un perfecto volapié, se llevó una merecida oreja, aunque el público peticionó  la concesión de dos trofeos.

José M. Manzanares, acompañado por "Dinastía" y Castella, hizo su presentación en el coso de Cañaveralejo el viernes 29. Su debut se esperaba con expectación por el alicantino haber completado la pasada temporada española con considerables éxitos. Esta expectación no se convirtió en decepción, pues el espada alicantino tuvo conatos de su buen hacer y en todo momento intento de sacar partido de dos toros de “Las Ventas del Espíritu Santo” que carecían de casta y nobleza. Incluso en unos de sus esfuerzos en sacar faena fue volteado sin visibles consecuencias. Sin embargo, a la suma total de su actuación le faltó brillantez, siendo silenciado al acabar con sus poco cooperativos astados.

“Morenito de Aranda” hizo su presentación en Cali el sábado 30, enfrentándose con dos impresionantes toros del serio encierro de “Guachicono”. El burgalés no se acopló con su difícil primer enemigo y al matarlo prontamente oyó división de opiniones. Sin embargo, se impuso con el bien armado segundo toro hasta completarle una faena que fue de menos a más. Primero, consiguió dar pases sueltos muy templados y con sabor artístico, y luego terminó el trasteo con un arriesgado arrimón. Mató de estocada y un golpe de descabello y hubo una mayoritaria petición de oreja, la que el presidente denegó. El diestro salió al tercio para recibir una fuerte ovación.

 Los franceses

 Sebastián Castella, una de las bases del abono, y Juan Bautista, quien volvía a Cali después de reaparición en Europa la pasada temporada, representaban a la torería gala en el abono caleño. Castella actuó en las corridas del 27 y  29 de diciembre y estaba anunciado para el 31 de diciembre pero no pudo comparecer por haber sido herido dos días antes; y su paisano toreó en la corrida del sábado 30 más en la del último día del año y en el festival del primero de enero.

 Sebastián Castella en su primera corrida del miércoles 27 continuó en Cali la larga racha de triunfos que comenzó hace dos años en Europa y, que si el diestro continua con el mismo ímpetu, quien sabe cuando cesará. Ese festejo comenzó con Abellán obteniendo un trofeo, y aunque el francés no necesita que lo espoleen para que busque el triunfo, esa oreja le hizo arrimarse en sus dos toros como un león, para intentar ganarle la pelea al madrileño. Y aunque en el número de trofeos no lo consiguió, si empató en la intensidad de sus faenas, que se compusieron de una mezcla del toreo básico con ese otro espectacular y de recurso, al que el francés con su entrega sin trampa lo convierte en toreo de pura verdad. Su lote del encierro de “Ambaló” fue noble pero descastado, no obstante Castella puso la casta que los animales carecían para cortarle una oreja a su primer astado y para poder haber desorejado al segando, a no ser que lo pinchó doblemente antes de cobrar una media estocada. El viernes 29 Castella en su segunda aparición en la feria, en su primer toro salió del trance sin pena ni gloria. En cambio, como es su norma, puso toda la carne en asador en su segundo para conseguir el triunfo, pero esa tarde, este se le fue de las manos a pesar de su apuesta y, por el contrario, entró en  la enfermería con cinco castillas rotas y la pleura perforada. El percance sucedió al ejecutarle a su segundo toro un demasiado ajustado cambio por la espalda, marca de la casa,  con los que a menudo el francés inicia sus faenas. Muy mermado de facultades, dolorido y sin apenas poder respirar, Castella permaneció por unos  diez minutos más en la cara del toro intentando sacar faena con el público pidiéndole que desistiera, hasta que de media estocada después de un pinchazo terminó con el agresor. Entró en la enfermería entre ovaciones, para luego ser trasladado a un hospital en donde se confirmó aun más la gravedad de la lesión. Se informó luego que, a consecuencia de esta grave lesión, el espada francés se ha visto forzado a  cortar la campaña americana. Castella está pagando un alto precio en su ascenso hacia el Olimpo torero. El toro causante de la grave lesión, como todo el complicado encierro, pertenecía a la ganadería “Las Ventas del Espíritu Santo”.

Juan Bautista, quien la pasada temporada volvió a los ruedos después de permanecer unos años retirado, actuó de nuevo el coso de  Cañavaralejo, cuya puerta principal había abierto en dos ocasiones antes de su retirada. En esta feria no la ha abierto de nuevo, pero en las dos actuaciones en los festejos de los días 30 y 31 ha dejado constancia de que vuelve a los ruedos más maduro como torero y dispuesto para seguir sumando laureles a su carrera. De los tres toros que lidió, a dos los envió al degolladero faltándole una oreja. En la primera corrida se enfrentó con dos astados con trapío y volumen de “Guachicono”, el primero de la tarde con dificultades y el cuarto con clase y  manejable. Tuvo que usar de su sabiduría para deshacerse del primero, y el público reconoció su eficacia con silencio. En cambio, en la lidia del cuarto destacó su maestría al consolidarle una elegante y clásica faena que no pudo llegar a su cenit por el toro apagarse en la postrimería del trasteo. Cobró una estocada y se ganó una oreja. En la última corrida del año necesitó  también de su maestría, técnica y voluntad para lidiar con eficacia y para tener momentos lucidos con el bruto animal de 560 kilos de “Puerta de Hierro”, al que mató recibiendo con una bien colocada estocada que le valió otra oreja.

Premios

No sin antes anotar el hecho de que en esta edición de la feria han resaltado las actuaciones de la mayoría de los diestros nacionales, y que en el capítulo ganadero un buen número de toros colombianos han tenido optimas cualidades para que los toreros triunfen, pongo punto final a este resumen de la Feria del Señor de los Cristales 2006-7 mencionando quienes fueron los recipientes de los trofeos “Señor de los Cristales” que, a juicio de un jurado, premian lo más destacado del abono ferial. Estos fueron los agraciados:

 

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