OPINION:
NOVILLEROS Y NOVILLADAS DE ANTES Y DE AHORA
Por Mario Carrión


El factor principal que ha mantenido al toreo fresco e interesante es la irrupción en los ruedos en cada temporada europea de algunos novilleros, dotados con excelentes cualidades toreras que, al tomar la alternativa inmediatamente retaban a las figuras establecidas a defender sus posiciones privilegiadas en la cima del toreo.

Esta infusión de novedad taurina es la sabia de la tauromaquia y es necesario que afluya sin interrupción para mantener a la fiesta brava vibrante, a los toreros competitivos y a los aficionados entusiastas e interesados en el desarrollo de las temporadas taurinas. Sin embargo si, por alguna causa, el flujo de la sabia disminuye, la falta de presión desde abajo permite a los diestros maduros mantenerse estáticos como figuras por más tiempo y con menores esfuerzos.

Históricamente esta infusión renovadora de la fiesta ha fluido regularmente, pues casi anualmente en casi todas las temporadas una media docena de novilleros punteros tomaban la alternativa con tal fuerza que se abrían inmediatamente un hueco en las ferias en competición con los establecidos maestros. Por el contrario, en la última década del siglo este clásico proceso de renovación ha ido cambiando, ya que paulatinamente ha ido disminuyendo el número de novilleros que pasaban directamente de ser una figura estelar como novillero a ser como matador un protagonista de la fiesta. Desde hace pocos años, salvo raras excepciones, la norma ha sido en que los novilleros estrellas al doctorarse, en vez de tener al menos una docena de contratos en las ferias importantes, entrando en carteles selectos en los que puedan revalidar su valía, estos novatos matadores tienen que ganarse los contratos uno a uno, toreando a menudo corridas duras y en lugares en donde el éxito, aunque difícil de conseguir, repercute poco.

Las consecuencias de esta nueva norma son negativas para la fiesta. Por un lado, muchos de los noveles matadores, a pesar de poseer buenas cualidades, no pasan esta difícil prueba, quedándose estancados en el camino al estrellato. Además, los pocos que triunfan tardan algunos años en encontrar un sitio entre los privilegiados como, por ejemplo, ha sucedido con Antonio Ferrera y "El Fandi", quienes se doctoraron en el 1997 y el 2000 respectivamente, y hasta la temporada europea 2002 no entraron regularmente en los carteles estelares de las ferias. La otra consecuencia es que al aumentar el tiempo de maduración de los nuevos valores, y habiendo una gran demanda empresarial para cubrir los puestos de los carteles con nombres conocidos, algunas de las figuras consagradas no sienten la presión para apretarse los machos. Además, otros notables diestros veteranos, bien pasado sus mejores tiempos, por falta de competencia, permanecen en activo y, aun más, uno que otro de los retirados patriarcas toreros se atreve a reaparecer como novedad para llenar el vacío.

Si repasásemos los escalafones de final de las temporadas pasadas de las revistas taurinas, notaríamos que durante algunos períodos del toreo han habido interrupciones en el proceso renovador, ya que entre los líderes de los escalafones de matadores se encuentran pocos o ningunos nuevos nombres. La realidad es que en el toreo, como en todas las artes, la sabia creadora a veces se seca y los retoños no brotan. O sea, que durante esos periodos áridos del toreo no existían bastantes novilleros con el talento necesario para hacerse figuras como matadores. No obstante, opino que en los últimos años las causas de que los novilleros no triunfen inmediatamente en el escalafón superior, radican tanto en la calidad personal de los aspirantes como en el proceso de como los novilleros se forman, y en la percepción que la afición, el público, la crítica y las empresas tienen de los novilleros.

Antes de razonar lo que está sucediendo en la actualidad con los novilleros y las novilladas, demos un vistazo a vista de pájaro a como funcionaba el proceso de renovación en un pasado inmediato.

Inmediatamente al concluir la Guerra Civil española en el año 1939 comenzó una era dorada para los novilleros que se extendió hasta el comienzo de la década de los setenta, ya que anualmente entraban en el escalafón de matadores media docena de jóvenes que, como novedad, formaban parte de los carteles feriales. Esto forzaba y adelantaba la renovación del plantel de matadores. La lista de las figuras que llegaron a la cima como matadores en su primer año de alternativa es larga, por lo que menciono solo unos pocos nombres que se me vienen a la mente: Domingo Ortega, Pepe Luis y Manolo Vázquez, Antonio Bienvendia, Pepín Martín Vázquez, Manolo González, Luis Miguel Dominguín, "Parrita", Aparicio, "Litri", Antonio Ordoñez, "Antoñete', "Jumillano", Pedrés, César y Curro Girón, "Chicuelo II', "Chamaco, Paco Camino, "El Viti", Diego Puerta, Mondeño y "El Cordobés".

La gran diferencia entre los novilleros punteros de esos tiempos y los de los años recientes es que tantos estos figurones como otros muchos novilleros punteros, que no cuajaron luego como figuras de novillero, atraían al público a las plazas, y los empresarios los buscaban y les remuneraban adecuadamente---a veces mucho mejor que a los matadores no-figura---. Además, los novilleros triunfantes gozaban de una popularidad, bien a nivel nacional o regional, comparable a la que tenían los maestros bien conocidos. O sea que a los novilleros punteros se les consideraba como verdaderos profesionales y se esperaba que el éxito como matador fuera una progresión lógica del éxito que ya habían obtenido como novilleros.

En las décadas de los setenta y los ochenta hubo una disminución en los novilleros que pasaban al escalafón superior manteniendo el cartel que tenían en las novilladas. La consecuencia fue que, como muestran las estadísticas de esos tiempos, pocos nuevos nombres aparecían entre las figuras. También sucedía que algunos de los noveles matadores que se abrían paso como matador solo tenían un éxito fugaz. Además, en estos años comenzó también a suceder, lo que es más común en la actualidad, el que algunos jóvenes prometedores matadores se abrieran paso después de unos años de lucha como matadores, como fue el caso extremo de José Ortega Cano, que tuvo que estar cerca de diez años toreando corridas duras antes de llegar a la cima. No obstante, hubo algunas excepciones que saltaron de las novilladas a las corridas en plan de figura, entre ellos Palomo Linares, Dámaso González, Antonio José Galán, "Niño de Capea", José M. Manzanares, Paco Ojeda, "El Yiyo", "Paquirri", Emilio Muñoz y "Espartaco".

Es curioso que esta observación ya era expresada en una entrevista en la revista DIGAME del el 24 de noviembre, 1970, por Victoriano Valencia, entonces presidente del sindicato de los toreros. En el texto se lee que "otras de la causas que quizás hayan enquilosado la fiesta es debida a las pocas figuras nuevas que surgen". También en el resumen de temporada del 1974 en El RUEDO, en el título de uno de los artículos, se expone un concepto similar: "Los alternativados no dieron guerras a los veteranos".

En cambio, empezando en el año 1986 con el tremendo éxito del nuevo doctor Miguel Arroyo "Joselito", y con los triunfos como matadores de una serie de buenos novilleros como Julio Aparicio. "El Litri", Fernando Cepeda, "Chamaco" un nuevo proceso de renovación se inició y luego se aceleró en la primera parte de la última década del siglo, con Enrique Ponce, "Finito de Córdoba", Manuel Caballero, "Jesulín de Ubrique", Vicente Barrera, "El Cordobés", Víctor Puerto, Francisco Rivera Ordoñez, José Tomás, "Morante de la Puebla", Eugenio de Mora y otros.

Sin embargo, en el año 1998, después de que Julián López "El Juli' y Miguel Abellán se doctoraran, el primero para convertirse en un mandón del toreo, el proceso renovador se estancó otra vez, pues en las temporadas del 1999, 2000 y 2001 ningún novillero entró en el plantel de los matadores figuras.

Como mencioné antes, es normal que en el toreo haya épocas en las que no aparezcan suficientes novilleros que tengan el talento para ser figuras, pero es mi opinión que en la actualidad la disminución de novilleros que anualmente triunfan en el escalafón superior es causada principalmente por la baja estima que se tiene de las novilladas, por la falta de popularidad de los novilleros y por la dinámica de como las novilladas se organizan.

A los novilleros, en general, no se les ven como verdaderos profesionales, parece ser que se les consideran más bien como 'amateurs' avanzados o algo parecido. Personalmente he comprobado que incluso los mismos aficionados, a menudo, no reconocen los nombres de novilleros lideres del escalafón. En Sevilla, en una ocasión, cuando planeaba asistir a una novillada pregunté a un grupo de aficionados que cual era el cartel de esa tarde y no me supieron decir quienes actuaban. Luego, me sorprendió que uno de los que actuaba era un novillero puntero que había abierto varias puertas grandes de algunas plazas importantes, y que había cortado una oreja en su actuación anterior en Sevilla. Así que no me extrañó que en La Maestranza esa tarde hubiéramos solo unos tres o cuatro mil espectadores. Relato este incidente porque ilustra las repetidas experiencias similares que he tenido relacionadas con la poca importancia que se les da a los novilleros.

La falta de la popularidad de los novilleros se manifiesta en el poco poder convocatorio que estos tienen, pues si exceptuamos algúnos abono de feria como San Isidro y unas cuantas ferias de los novilleros como las de Armero y Algemensí, es raro que en una novillada se cubra más de un cuarto del aforo de la plaza. Como muestras de esta falta de interés que existe por las novilladas, menciono los hechos de que en la temporada que acaba de empezar en el VI Encuentro Mundial de Novilleros, celebrado recientemente en San Sebastián, la plaza solo se ha cubierto en una cuarta parte del aforo, y en la tercera novillada de la serie hubo apenas mil espectadores. Tampoco los lideres de los novilleros parecen traer público a las plazas, como prueba que el 7 de marzo en Bilbao, con Matías Tejela e Iván García en el cartel, las grandes figuras de los novilleros que a estas horas ya serán matadores, la plaza se cubrió a medias, lo mismo que sucedió en las novilladas de la Feria de Las Fallas, en las cuales ellos torearon separadamente hace unos días. Además, el 16 de marzo a las Ventas acudieron apenas seis mil espectadores para ver actuar a "Jesuli de Torrecera", quien fue el líder de los novilleros en el 2002, al torear 50 novilladas y obtener 90 trofeos, y el día 19 del mismo mes en Alicante, su tierra, José María Manzanares, quien cuenta con un cartel envidiable y tiene anunciada su alternativa en esa misma ciudad en junio, solo logró cubrir la mitad del aforo de la plaza. Pero si aun hubiera duda sobre el particular, el lector puede consultar la sección de "Toros en…" de la revista Web PORTAL TAURINO, en donde están catalogadas las reseñas de las novilladas de unas cuantas temporadas pasadas, en las cuales sería raro encontrar una novillada de la que se reporta que la plaza se llenó.

Siendo este el caso, los empresarios saben de antemano que toree quien toree solo unos miles de espectadores van a estar en los tendidos. Por lo tanto, no es extraño que ellos no tengan el incentivo para anunciar en los carteles a los novilleros triunfadores, a los que por lo menos les deben de pagar los gastos, cuando pueden poner a otros que torean gratis, o con quienes tienen intereses creados. Nos podíamos preguntar que si el aliciente económico no existe para los empresarios, porque entonces se dan anualmente casi setecientas novilladas. La respuesta es simple. Por un lado, las comunidades, con muy buen criterio, exigen a los empresarios en los pliegos de arrendamiento que se den en sus plazas un número determinado de novilladas, con el objetivo de promover la aparición de nuevos valores; y por otro lado, porque los 'padrinos' de algunos novilleros capitalizan muchas novilladas para que sus pupilos, con méritos o sin ellos, toreen.

El problema es grave porque no siempre torean los novilleros que triunfan, sino los que tienen quienes los capitalicen y, a menudo, algunos prometedores novilleros, desanimados por las condiciones existentes, deciden tomar una alternativa sin fuerza, como una salida de ese laberinto y con la esperanza de triunfar como matadores. Milagrosamente, algunos lo consiguen, pero la vasta mayoría pasa a engrosar esa masa de matadores que torean varias corridas al año.

A continuación anoto los nombres de los diez novilleros que encabezaron el escalafón de los novilleros de las temporadas 1997, 1998, 1999, 2000 y 2001 según aparecen en las revistas 6TOROS6. Detrás de los nombres aparecen series de cifras, la primera corresponde al número de novilladas toreadas y a las orejas y rabos cortados en esa temporada, y en la segunda serie están anotadas las corridas, o novilladas toreadas y los trofeos obtenidos en la temporada 2002. Si no encuentra una segunda serie de cifras, significa que no se han podido encontrar datos estadísticos de la temporada 2002. El objeto es probar con cifras concretas que desde la temporada del 1997 hasta la del 2002, cuando al parecer se va a entrar en una etapa mas positiva, pocos de los 50 novilleros anotados han conseguido sobresalir como matadores, siendo las excepciones "El Juli" y Abellán. Como podrá comprobarse según los datos adjuntos, una gran mayoría de esos cincuenta novilleros que fueron lideres en sus días, en la actualidad torean poco o nada como novilleros o matadores.

Varios hechos han tomado lugar en la temporada europea 2002 y en los meses de febrero y marzo del 2003 que tienen el potencial de devolver valides y confianza en los novilleros punteros, pues varios de ellos se han hecho notar al tomar la alternativa y están dando muestras de tener la determinación y las cualidades para competir con las figuras por los puestos en los carteles de las ferias del 2003. La sorpresa mayor del 2002 la proveyó Cesar Jiménez al ser el primer novillero, desde el 1998, que saltó la barrera que dificulta a los triunfantes novilleros el seguir como figura de matador. César, después de haber terminado la temporada 2001colocado en el tercer puesto de la clasificación de los novilleros, actuó en 15 novilladas en las ferias importantes en los primeros meses de la temporada pasada, obteniendo 21 trofeos. Luego, tomó la alternativa triunfalmente en Nimes (Francia) el 9 de mayo, teniendo solo una corrida firmada en ese mes y dos más en junio, en las cuales cortó múltiples orejas. Esos triunfos lo calificaron para substituir a muchos de sus compañeros heridos, terminando la temporada en plan de figura. Los éxitos se repitieron en sus actuaciones americanas y han continuado en sus primeras actuaciones en Nimes, Olivenza y Valencia en febrero y marzo del presente año. Su nombre ya aparece entre las figuras en los carteles de las ferias que se han anunciado para esta temporada.

También, otros novilleros que tomaron la alternativa en la temporada 2002 y otros que ya la han tomado o la van a tomar en la presente temporada han dado muestras de que quieren seguir a Jiménez en sus pasos. De los 25 novilleros que tomaron la alternativa en la temporada pasada, los siguientes jóvenes están enfilados en dirección al triunfo en el 2003: Leandro Marcos (12-4-0/21-24-0), Javier Valverde (15-21-0/11-8-0), Antón Cortés (0-0-0/14-20-2), y Serafín Marín (7-4-0/11-12-0) ---los primeros datos se refieren a las novilladas y trofeos obtenido en el 2002 y los segundos a las corridas.

Además, la confianza en los novilleros va a acrecentarse en 2003, ya que es por primera vez desde los primeros años de la última década del siglo, cuatro novilleros punteros van a militar como matadores en buenos carteles en suficientes corridas, en las cuales tendrán ocasiones de repetir los triunfos que tuvieron como novilleros. Salvador Vega ha sido el primero en doctorarse en Nimes el 16 de febrero, y luego le siguió Matías Tejela en Valencia el 15 de marzo. Después, se doctorarán Iván García y José María Manzanares el primero en Castellón el 27 de marzo, y el segundo en Alicante el 24 de junio.

Concluyamos poniendo un pero a las últimas notas positivas que he resaltado con respectos a las novilladas, pues aunque estos novilleros que he mencionado están triunfando como matadores, en las novilladas sus buenas actuaciones no han movido a las masas para hacer que acudan a las plazas. Además acertemos que a pesar del gran número de novilladas que se celebrarán, la situación de los novilleros y de las novilladas es preocupante. La situación puede resumirse en pocas palabras: ni el público, el aficionado, ni la prensa reconocen la categoría profesional que antes tenían los novilleros. Por otro lado, los empresarios generalmente prefieren montar una corrida modesta que una novillada con los líderes de la novillería, porque estos no arrastran gente a las plazas. La consecuencia es que raramente los novilleros se incorporan al escalafón de matadores en plan de figura, o tienen el suficiente atractivo para verse anunciado con regularidad en carteles importantes.

Es mi opinión que los novilleros se merecen más reconocimiento y mejor recompensa pues, al igual que los matadores, son profesionales y, como estos, también se juegan la vida. También opino que, por el bien de la fiesta brava, las novilladas debieran recuperar la importancia que tenían.

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