LA PRIMERA GRAN PRUEBA DE LA TEMPORADA EN LA FERIA DE ABRIL SEVILLANA por Mario Carrión

      Ya concluidas en marzo las ferias de Castellón y Valencia, el último día de ese mes Paco Ojeda, José Tomás y "El Juli" pisaron el dorado albero de la legendaria Plaza de la Maestranza, abriendo el ciclo de las dieciséis corridas de la famosa Feria de Abril de Sevilla. En su ruedo y ante una afición justa pero exigente, ellos y otros veintiocho compañeros competirían para pasar con laureles la primera gran prueba de la temporada.

    Los diestros vienen a Sevilla con la ilusión de abrir la "Puerta del Príncipe", los ganaderos vienen anhelando que a sus toros se les den póstumas vueltas al ruedo, y los aficionados asisten a esa plaza ansiando que eso acontezca para así divertirse. Pero, desgraciadamente, ningún torero traspasó por esa elusiva puerta y solo un ganadero vio a uno de sus toros ser arrastrado alrededor del ruedo, mientras tardes tras tardes los miles de aficionados que llenaban los tendidos manifestaban su displicencia con un aburrido silencio o con sonoras protestas.

    El prestigioso diario ABC de Sevilla calificó a la feria en el título de un artículo publicado el 23 de abril como "La Feria más pobre de los últimos años". En el texto declaraba que "sin duda estamos ante la Feria de Abril más paupérrimas de los últimos años. No ya solo por la pocas orejas cortadas, sino por el escasísimo juego de las ganaderías de renombre. Fue una feria en las que los diestros de relumbrón pasaron casi de puntillas." Basado en los resultados de las catorce corridas que presencié concuerdo en principio con lo que expresa el artículo de ABC. Sin embargo, la generalización expuesta en el artículo opaca lo bueno que presencié, aunque fue poco en proporción a lo mediocre o malo que sucedió en la feria. A continuación recordaremos lo más relevante bueno, regular y malo acontecido en el ruedo maestrante.

    Con respecto a lo malo, nada fue peor que la calidad del ganado lidiado. Puede afirmarse que en Sevilla tanto de las ganderias duras como de las comerciales han salido muchos toros regordíos que se han agotado pronto y que además han manseado, embistiendo intermitentemente a trompicones. Un caso extremo, fue el toro de Parladé, al que se le condenó a banderillas negras, lo que no había ocurrido en Sevilla desde hacía unos treinta años. Las interminables faenas a esos cornúpetas comenzaban debajo del palco presidencial y terminaban en la puerta del chiquero en el extremo opuesto del ruedo. Además, a menudo los toros sorprendían con un traicionero peligro a sus confiados y expertos lidiadores, volteándolos o corneándolos. Por ejemplo, un 'parladé' infligió a Ponce una cornada de 35 centímetros y otro le fracturó el codo a Ortega Cano el mismo día; un 'jandilla' envió a la enfermería a Eugenio de Mora con una cornada leve; y José Tomás, "El Cordobés", Liría y "El Juli" se escaparon de ser heridos, pero no de una gran paliza, al ser dramáticamente volteados por un 'garcigrande', un 'guardiola', un 'camacho' y un 'del río', respectivamente. La falta de bravura y nobleza de los toros motivó a los jurados de premios "Puerta del Príncipe" y "Premios Maestranza" declarar desierto el premio "Mejor ganadería". Si se premiara la peor ganadería hubiera habido varias candidaturas, entre ellas las de "Garcigrande", "Torrealta", José Luis Marcas, María del Carmen Camacho, Guardiola y Miura. Esto no excluye que en cada corrida hubiera uno o dos toros toreables, sin embargo, ningunas de las ganaderías que se lidiaron en la feria pudo calificarse como buena, por el contrario se merecieron una nota de regular para abajo. Por otro lado, los jurados no tuvieron problemas en elegir el premio "Mejor toro", ya que el toro "Ojitos" de "Torrestrella", al que Dávila Miura le había cortado una oreja, tuvo ideales condiciones para el torero y cumplió ampliamente con el caballo, mereciéndose sobradamente la vuelta al ruedo y el codiciado premio.

    A los ganaderos los podemos culpar por la falta de bravura de su ganado pues ellos manipulan sus genes, pero no por otras circunstancias fuera de su control, las cuales también contribuyeron al fracaso ganadero. Una es el indebido celo de las autoridades que rechazan a toros que cumplen las exigencias reglamentarias sobre el peso y la edad, alegando un vago criterio de 'falta de trapío', pero que en realidad es un temor a las protestas de una minoría de aficionados radicales y a la critica de una prensa super-ortodoxa y poderosa. Solo media docena de corridas pasó el reconocimiento en su totalidad. Las demás fueron remendadas con toros traídos de sus propias haciendas o con otros de otras ganaderías. La bonita corrida de Manolo González no pasó la radical prueba y el ganadero no permitió que su corrida fuera remendada, por lo que fue substituida con toros de tres diferentes ganaderías. Otro factor negativo fue el mal estado del ruedo que hacia que toros y toreros se resbalaran. Un toro se rompió la pezuña y otros dos se fracturaron una pata. Además, y para colmo, tres toros se rompieron un asta al estrellarse con la barrera o el peto.

    He aquí algunas notas cuantitativas sobre el programa taurino. En el abono ferial se dieron 19 festejos compuestos de 16 corridas de toros, una novillada y dos corridas de rejoneo en los cuales actuaron 31 matadores, tres novilleros y ocho rejoneadores. De los matadores únicamente José Tomás, "El Juli" y Eduardo Dávila Miura participaron en tres corridas. Eduardo toreó la tercera substituyendo a Ojeda. Fernando Cépeda, Enrique Ponce, Pepín Liria, Manuel Caballero, Víctor Puerto, "Joselito", "Finito de Córdoba", Eugenio de Mora. , Ortega Cano, Rivera Ordóñez, y Juan José Padilla torearon dos corridas por coleta; Luis de Pauloba, quien substituyó al francés Fernando Meca, Pepe Luis Vázquez, Paco Ojeda, "El Cordobés", Antonio Manuel Punta, "El Zotoluco", Oscar Higares, "El Califa", Antonio Ferrera, Miguel Abellán, "El Cid", Alfonso Romero, Jesús Millán, Javier Castaño, Antonio Barrera, "El Fandi", y Rafael de Julia hicieron solamente un paseíllo cada uno. En total se cortaron 7 orejas, Dávila Miura se llevó tres y Caballero, Liría, "El Juli", de Mora una cada uno. De los diestros que no obtuvieron trofeos Cépeda, "Finito de Córdoba", Punta, "El Cid" y Abellán dieron una vuelta al ruedo. Los restantes faenas fueron juzgadas de la siguiente manera: 11 fueron pitadas, 3 con división de opiniones, 35 silenciadas y 29 aplaudidas. Con respecto a las entradas en las 16 corridas, la plaza se llenó en once ocasiones, hubo media plaza una tarde y al alrededor de tres cuarto del aforo en las otras cuatro tardes.

    Comentemos ahora sobre la particular actuación en la feria de algunos de los protagonistas. Dos de las super-figuras, José Tomás y "El Juli" abrieron el abono el Domingo de Resurrección, acompañados por Paco Ojeda, que reaparecía en la Maestranza. Lidiaron una corrida gigante (un toro pesaba 626 kgs.), debilucha y mansurrona de "Torrealta" que aburrió tanto a los espectadores como a los toreros. Excepto por los aplausos recibidos por "El Juli" en un toro, las otras cinco faenas fueron silenciadas.

    José Tomás volvió a torear el sábado 13 con toros de "Garcigrande" y el miércoles 17 con ganado de Juan Pedro Domech. El sábado se la jugó con un manso, dando una muestra del decidido y profundo torero que es. Hizo un gran quite por chicuelinas después de unas buenas verónicas de recibo, y comenzó la faena con estatuarios en los medios, siendo volteado de mala manera. Continuó con buenas series con ambas manos y al pararse el toro, la faena bajó de tono. Esto fue lo mejor de la feria de este maestro, pues el viernes no pudo hacer nada que dejara recuerdo. El logro total de ser aplaudido en dos faenas y recibir el silencio de la audiencia en las otras cuatro supo a poco para lo que se esperaba del triunfador de la feria del año anterior. "El Juli", en su segundo compromiso con la sosa corrida de Victoriano del Río, se encontró con un público frío al que calentó con su decisión y sabiduría. Banderilleó sin el lucimiento acostumbrado. Hubo una petición que se quedó en una fuerte ovación. En su segundo, elaboró una faena encimista coronada por una espectacular estocada, la mejor de la feria, que le valió un trofeo. En la mala corrida de Marca, su voluntad no se pudo imponer a las dificultades de sus enemigos y sus faenas fueron silenciadas, e incluso se oyeron algunos pitidos al abandonar la plaza. En tres tardes una solitaria oreja no es mucho para este jabato, pero es algo más de lo que consiguieron los otros dos 'grandes'. Enrique Ponce actuó en dos tardes consecutivas el lunes 15 y el martes 16. El lunes el responsable valenciano dio la cara enfrentándose con la remendada corrida que sustituyó a la de González. Pagó el precio, pues ningunos de sus oponentes le dieron ocasiones para el éxito y él tampoco estuvo inspirado. Silencio y algunas protestas fueron el resultado. Al día siguiente el precio fue sanguíneo, pues cuando componía una arriesgada y poderosa faena a un peligroso 'parladé', fue herido gravemente. Permaneció en el ruedo hasta acabar con su toro y recibir una cerrada ovación en los medios. Esto se llama vergüenza torera. Esa misma tarde Ortega Cano también fue herido, teniendo Caballero que lidiar cuatro cornúpetas.

    Ni José Ortega Cano ni Paco Ojeda, los diestros más veteranos que aparecían en los carteles, tuvieron una feria fructífera. Para Ojeda su actuación del Domingo de Resurrección resultó ser su reaparición en Sevilla y la despedida de la feria, pues al rechazarse la corrida de Manolo González, envió un parte facultativo alegando un problema físico, mientras que "Joselito" y Ponce dieron la cara. Sin triunfar en Sevilla y sin ir a Madrid es dudoso que Ojeda juegue un papel relevante en su vuelta a los ruedos. Por otro lado, Ortega Cano tampoco salió bien parado. Volvía a Sevilla con el deseo de engraciarse con la afición, después del descalabro de pasado septiembre cuando le eharon un toro al corral, pero no sería así, pues en su primera actuación el domingo 14 proveyó un espectáculo no digno de una gran figura con tan admirable trayectoria profesional como la suya. Esa tarde tuvo que matar tres toros de la mala corrida de "Jandilla", debido a la cogida de Eugenio de Mora, y en todos tuvo actuaciones desconcertantes, mostró un quiero y no puedo en su labor, gritando descortésmente a su cuadrilla y haciendo exagerados desplantes a destiempo que causaban hilaridad en el público. Se le abucheó al finalizar sus faenas y al dejar la plaza. En su segunda corrida, el cartagenero se mostró más seguro con un manso pero facilón toro de "Parladé", al que valientemente le sacó artísticos pases que nos recordaron al Ortega Cano de antes. Sin embargo, le perdió la cara al mirar al tendido en un desplante, lo que aprovechó el marrajo para voltearlo y cornearlo en el suelo, fracturándole el codo. Obviamente dolorido, se deshizo del animal con tres pinchazos y una estocada. Así que lo que pudo ser un trofeo se quedó en una fuerte ovación al retirarse el maestro a la enfermería.

    De todas las figuras que completaban los carteles, únicamente Manuel Caballero y Eugenio de Mora cortaron una oreja, y "Finito de Córdoba" y Miguel Abellán dieron una vuelta al ruedo. Estos laureles les permitieron mantener el cartel ante la afición sevillana pero no tuvieron el impacto para darle un nuevo rumbo a sus carreras. Caballero y de Mora vieron estrellarse sus aspiraciones en contra de un ganado poco cooperativo en su primera presentación, estando simplemente voluntariosos. El triunfo les llegó a ambos en su segunda actuación. Cuando los 'parladés' enviaron a la enfermería a Ponce y Ortega Cano, Caballero se quedó solo con cuatro toros esperándole en los chiqueros. El maestro manchego no se amilanó, y sobrado de facultades y sapiencia torera, toreó con elegancia y con gran facilidad, resolviendo la papeleta con honores. A su difícil primero se lo quitó de en medio de una estocada y descabello con el público manteniendo un respetuoso silencio. Al cuarto, un remiendo de Pedro Domech, el mejor de la tarde, le hizo una gran faena, pero que tuvo que cortarla cuando el toro se rompió una pezuña. Obtuvo una oreja. Fue fuertemente ovacionado en los toros restantes y abandonó la plaza con la admiración y el respeto de los aficionados. Eugenio de Mora también cortó otra oreja el día 14 a cambio de una cornada leve. El toledano se merece el título de 'la muleta de Castilla', como era conocido su mentor Pablo Lozano, por la profundidad y elegancia de los pases que le bordó al más manejable de los 'jandillas'. A "Finito de Córdoba" le tocó el mejor toro de Victoriano del Río, al que lo toreó con su peculiar clasicismo, elegancia y arte. Pudo llevarse un trofeo pero la espada se lo quitó. Abellán en solo una corrida fue otro de los diestros que han dejado buenos recuerdos. Su arrojo se ganó a los espectadores al recibir a sus 'juanpedros' a potagayola y al ejecutar luego bonitos quites. Con la muleta templó a su primero, sacándole elegantes muletazos que se aplaudieron fuertemente y que hicieron tocar un pasodoble a los perezosos músicos, pero tres pinchazos dejaron la recompensa en una vuelta al ruedo. Su segundo toro no se movió y a este lo eliminó de una estocada. Se le despidió con grandes aplausos. Por el contrario, "Joselito", Rivera Ordóñez y Víctor Puerto en los cuatro toros que confrontaron cada uno fueron aplaudidos en una faena y en las otras tres el silenció imperó.

    De los valientes que confrontaron los difíciles toros de las corridas duras de Guardiola, Cebada Gago y Miura, Pepín Liria fue el solitario triunfador. Pepín había estado voluntarioso en su primera corrida el miércoles 3, librándose por milagro de una cornada al ser volteado y zarandado en el aire, pero saboreó la gloria del triunfo en el penúltimo festejo con los resabiados 'cebadagagos'. Fue una tarde de entrega, mostrando una vez más que él da a Sevilla mucho más que recibe. El público lo comprende y le anima, pero la empresa injustamente recompensa sus triunfos anunciándolo en la siguiente feria con las peores corridas. Sus faenas fueron un dechado de poder, sabiduría y valentía. En su primer enemigo fue aplaudido y a su segundo le cortó un apéndice, uno de los más merecidos de la feria. Pepín salió del ruedo maestrante con su cartel en alza. En esta misma corrida Fernando Cépeda demostró lo que ya es bien sabido, que él no es un aguerrido lidiador para dominar a este tipo de toro. En cambio el martes 9 le hizo un toreo de pellizco con capote y muleta a un toro de Gavira que no presentaba grandes dificultades. Faena de oreja pero estropeada por la espada. Dio una vuelta al redondel. "El Cordobés", en su única aparición con los 'guardiolas', fue aplaudido en sus toros, y Padilla tuvo los gestos acostumbrados de las portagayolas y se lució en banderillas. En cambio, "El Zotoluco", Oscar Hogares, "El Califa y Javier Castaño, quienes completaron los carteles de estas tres corridas, poco consiguieron a pesar de jugarse la vida.

    Por primera vez los carteles sevillanos se han abierto para dar oportunidades a jóvenes matadores que se están abriendo camino y a otros más veteranos que necesitan salir del olvido. Sobresalieron "El Fandi" y Antonio Ferrera que conjuntamente alternando en banderillas ofrecieron unos de los momentos más emocionantes de la feria, poniendo a los espectadores en pie al completarse esos tercios. Y aunque por las dificultades de los pupilos de Carmen Camacho no pudieron redondear sus faenas, ambos se han ganado la repetición. En al corrida de Gerardo Ortega Antonio Manuel Punta y "El Cid" dieron una merecida vuelta al ruedo. Una lastima que la espada les privó del triunfo que tanto necesitan. El sevillano Antonio Barrera, a pesar de tocarle el peor lote, también dejó una buena impresión en su debut como matador de toros antes sus paisanos. Los tres probablemente encontrarán un puesto en la próxima feria. Por el contrario, Antonio Romero, Jesús Millán y Rafael de Julia, que también debutaban pasaron por Sevilla sin pena ni gloria, lo mismo que hizo el veterano Pauloba. En cambio Pepe Luis Vázquez, el más veterano de los diestros sevillanos, desperdició una vez más otra oportunidad, de las tantas que le han ofrecido en Sevilla, estando desganado y medroso. Fue pitado fuertemente. Quizás, debería considerar el decir adiós al toreo por respeto a su gloriosa dinastía.

    He dejado lo mejor para final para aquí ensalzar al verdadero triunfador de la feria: Eduardo Dávila Miura. Desde su alternativa se ha visto obligado a torear las corridas duras para mantenerse activo, por lo que se ha convertido en un decidido y efectivo lidiador. En Sevilla venía a dos corridas, pues cuenta con muchos seguidores, pero la verdad que no era el foco de atención del abono. Sin embargo sorprendió a todos el mundo e incluso a sí mismo, como él declaró a la prensa, no solo por convertirse en el triunfador de la feria sino también por mostrar una cariz oculta de su toreo. En su primera tarde el martes 9, cumplió por su decisión, siendo silenciado en su primero y ovacionado en su segundo. En cambio, en la tarde del 11 de abril entró en la Maestranza como un torero de relleno y la abandonó con una aureola de figura. Cortó una oreja a su primer 'torrestrella' con una valiente faena y una buena estocada, pero la faena de su destape se la hizo a "Ojito", el toro que se llevó los premios "Mejor toro" de la feria. Sus pases tuvieron profundidad y ligazón en una faena larga que iba de bien a mejor. Pinchó una vez antes de ejecutar un clásico estoconazo. Se le concedió una oreja y se le pidió una segunda, la que no fue concedida. La Puerta del Príncipe se le cerró, pero no el paso hacia el estrellato. Al toro se le dio una vuelta al ruedo. Eduardo se ganó la substitución de Ojeda el día 15, alternando con "Joselito" y Ponce. Esa tarde demostró que la flauta no había sonado por casualidad, ya que fue de nuevo el triunfador, llevándose otra oreja, y con ella todos los premios de "Triunfador de la Feria" y "Mejor faena'.

    Antes de concluir este vistazo a las corridas de la Feria de Abril, mencionaremos que en la novillada resaltó Manuel Escribano, quién tuvo una buena actuación, perdiendo una oreja en ambos novillos por el mal uso de la espada. La gente acudió en masa a las dos corridas de rejones, y en ellas salieron triunfadores Hermoso de Mendoza, quien cortó dos orejas cada tarde, haciéndose merecedor del trofeo "Mejor rejoneador", y Andy Cartagena que cortó otras dos orejas en el único toro que rejoneó. También hay que apuntar que el buen banderillero Curro Molina barrió con los premios 'Mejor subalterno" y "Mejor subalterno en banderillas" y Manuel Montiel se llevó los de "Mejor picador".

    Más de lo sucedido en las corridas de la Feria de Abril de Sevilla del 2002 será pronto olvidado, pues excepto una, no ha habido grandes hazañas toreras para recordar. El escalafón de los matadores en la cima y en el medio permanece inalterable al cerrarse los portones de la Maestranza, esperando los cambios que puedan traer los resultados de la Feria de San Isidro, la otra gran prueba de la temporada, la cual comienza el 14 de este mes de mayo en Madrid. No obstante, como un borrón permanecerá en nuestra memoria el recuerdo de la preocupante baja calidad de la mayoría de los toros lidiados en la feria, pero también recordaremos positivamente que en esa feria Eduardo Dávila Miura, un torero que era clasificado solo como un recio lidiador, tomó el primer paso gigante para colocarse como un clásico maestro entre los mejores.


    SAN ISIDRO 2002: EL MAS LARGO Y COMPLEJO MARATON TAURINO DEL AÑO Y SUS IMPLICACIONES por Mario Carrión

    El sábado 11 de mayo, en Madrid, "El Fundi", Miguel Rodríguez y Oscar Higares hicieron el paseíllo en el ruedo de Las Ventas para enfrentarse con los 'pabloreomeros' de la ganadería de "Partido de Resina", abriendo con sus airosos pasos toreros la Feria de San Isidro del 2002. La feria comenzó en un tono menor, pues los componentes de la terna no pudieron sobreponerse a unos oponentes difíciles y los pocos aplausos se perdieran en el profundo silencio que reinaba después del arrastre de los seis toros. Después de este comienzo gris y de 26 consecutivos festejos taurinos más, Luis Francisco Esplá, Víctor Puerto y Luis Miguel Encabo hicieron el último paseíllo de la feria el sábado 8 de junio. Ellos igualmente se enfrentaron con toros de un origen legendario, los 'albaserradas' de Víctorino Martín. Pero por el contrario, estos toros trajeron la emoción a la plaza y permitieron que la feria terminara en un mejor tono que el del inicio, ya que el veterano Esplá tuvo petición de oreja en el toro que abrió plaza y Encabo cortó una oreja al bravo "Murciano", cuyos despojos fueron arrastrados lentamente alrededor del ruedo. En cambio, Víctor Puerto solo pudo ser testigo mudo del triunfo del ganadero y de las buenas actuaciones de sus compañeros. Entre medio del anodino principio y el emocionante final, en los otros festejos hubo momentos dignos de recordar, en los cuales varios diestros saborearon el placer del triunfo y otros tantos, aunque sin triunfar plenamente, tuvieron interesantes actuaciones que fueron premiadas con apreciativos aplausos. Sin embargo, demasiados diestros tuvieron actuaciones grises que solo merecieron un respetuoso silencio, y algunos, no muchos, causaron que la docta pero exigente afición madrileña les silbara y abroncara. En los siguientes párrafos haremos algunas observaciones sobre lo sucedido en la feria y sus implicaciones, pero antes permitamos que los números nos den una empírica descripción del maratón taurino madrileño.

    Desde el 12 de mayo hasta el 8 de junio se celebraron en la Plaza Monumental de Las Ventas 23 corridas de toros, tres novilladas y tres corridas de rejoneo. En las corridas se lidiaron 138 toros, a tres de los cuales se les dio póstumamente una vuelta al ruedo. Los 69 puestos en los carteles fueron cubiertos por 47 matadores, 24 de los cuales se anunciaron en dos corridas y los 25 diestros restantes aparecieron torearon solamente en una corrida cada uno. De los 138 cornúpetas matados, dos llegaron al desolladero sin las orejas y nueve sin una, lo que quiere decir que los diestros consiguieron un total de 13 trofeos. Los toreros que se llevaron los trofeos fueron: Enrique Ponce 3 orejas; Antonio Ferrera José Tomás y David Fandila "El Fandi" 2 por cabeza; y David Luguillano, Luis Miguel Encabo, Fernando, Robleño y Antón Cortés 1 oreja cada uno. O sea, que solo se desorejó a un 9% de los toros. 3 matadores abrieron la Puerta Grande: Ponce, Ferrera y José Tomás. Las otras actuaciones se evaluaron así: 6 faenas con vuelta sin trofeo, 1 con petición sin vuelta; 22 con ovaciones; 73 con silencio; y 24 con silbidos o broncas. En los carteles hubo 3 substituciones. David Luguillano substituyó a "Joselito" en la corrida del 28 de mayo, por estar este convaleciendo de su seria herida en Francia, y Ferrera tomó el puesto del madrileño en la corrida del 4 de junio. Igualmente Ferrera no pudo torear la corrida del Conde de la Corte, por también haber sido corneado en Francia, y fue substituido por Robleño. En cambio, afortunadamente ningún torero fue herido en Las Ventas, aunque varios mordieron la arena al ser revolcados.En las tres novilladas se corrieron 18 novillos lidiados por 9 novilleros. Estos en sus actuaciones cortaron tres 3 orejas, 5 faenas fueron ovacionadas, 7 silenciadas y 3 protestadas por el público. Los novilleros Iván García y Matías Tejada se repartieron los trofeos, Iván se llevó 1 y Tejada 2, saliendo este último por la Puerta Grande, lo que le hizo ser galardonado con todos los trofeos otorgados al 'mejor novillero' por las diferentes instituciones. En los 3 festejos de rejoneo actuaron 8 caballeros quienes se llevaron un total de 4 trofeos. Pablo Hermoso de Mendoza fue el único rejoneador que actúo en 2 corridas, obteniendo 1 trofeo cada tarde, y Joao Moura y Fermín Bohórquez cortaron 1 oreja cada uno en sus únicas presentaciones.

    Existe una competición a distancia entre los tres diestros que conjuntamente llevan la batuta del toreo. Califico esta lid a distancia porque Enrique Ponce, José Tomás y Julián López "El Juli", las tres figuras estelares, raramente se enfrentan en el ruedo. Sin embargo, la competición existe pues cada uno por su parte intenta superar a los otros dos en sus intervenciones en las ferias de importancia, lo que naturalmente sucedió en San Isidro. Veamos cuales han sido los logros de los tres maestros en Las Ventas. Para empezar este año, a diferencia de la feria pasada, los tres artistas decidieron anunciarse independientemente en corridas selectas. Los tres, también, conscientes de las exigencias de ese público, confinaron a dos actuaciones sus presentaciones en Madrid, excepto por José Tomás que, acompañado de Manuel Caballero y "Morante de la Puebla", toreó en la Corrida de la Beneficencia seis días después de terminarse la feria.

    José Tomás desde su triunfal confirmación en Madrid en 1996 ha sido el mimado de esa afición hasta que en su última aparición en la feria del año pasado tuvo una mala actuación, mostrando una aptitud impropia de tan gran figura al dejarse ir vivo un toro sin aparentemente esforzarse en evitarlo. Esa tarde perdió la admiración de ese público, pero no por mucho tiempo, pues en su primera corrida de este San Isidro José Tomás ha recuperado la especial estimación que su tierra le guarda, al menos temporalmente. El martes 21 de junio en una corrida de "Martelilla", terciada y con las fuerzas justas, el público lo recibió con respeto pero sin calor y al completar la actuación con su primer toro los graderios permanecieron mudos. Sin embargo, en su segundo, José Tomás calentó el ambiente con quites y una buena faena que, al ser rematada con una efectiva estocada, le valió las dos orejas y una nueva salida por esa Puerta Grande, que otras veces también atravesó en triunfo. La concesión de la segunda oreja ha sido criticada por cierto sector de la afición y de la critica, pero lo que no se puede dudar es que el diestro con este triunfo ha hecho las paces con su público. Completaron el cartel Francisco Rivera Ordoñez y Rafael de Julia. Francisco siguió sin poder conseguir el triunfo que desde hace unos años no encuentra en Las Ventas, y Rafael, quien en San Isidro 2001 fue el único que abrió la Puerta Grande, no reverdeció sus laureles, ya que ambos fueron silenciados al concluir una faena y pitados en la otra. El día 28 repitió José Tomás con toros de Alcurrucén y, aunque sin cortar orejas, su actuación con el quinto toro de la tarde ha recibido mas elogios que la faena con la que consiguió cortar las orejas en su actuación anterior en la feria. El crítico Javier Villán de El Mundo" dice así: "…cuando nadie apostaba nada por el ídolo abandonado de la divinidad… llegó la izquierda prodigiosa en una tanda..... Parones del toro, defensa del terreno conquistado por el torero, aguante y firmeza…". Pero, pinchó a ese toro, por lo que el madrileño solo dio una vuelta al ruedo, después de una leve petición de oreja. Su labor fue silenciada en su primero. Ni David Luguillano quien, por haber cortado una oreja a un 'guardiola', substituía al lesionado "Joselito", ni Eugenio de Mora encontraron el material propicio para lucirse. El primero recibió aplausos en un toro y silencio en el otro, y el segundo únicamente silencios.

    Que difícil habrá sido para " El Juli" desempeñar el papel del 'malo de la película' en la feria cuando es a menudo el 'simpático' del plantel. Parece ser que se le ha achacado en Madrid todos los males que acontecen en la fiesta. Sus exigencias monetarias y condiciones sobre ganaderías, que han causado el rechazo de muchos toros en el reconocimiento, más relaciones familiares aireadas por la prensa rosa, han causado, con razón o sin ella que sus paisanos se olvidaran de los logros de este gran diestro en esa plaza. Recordemos que el año pasado con el solo corte de un trofeo fue declarado el 'triunfador de la feria'. Por el contrario, este año Julián dejó Las Ventas con la peor nota obtenida por uno de los tres grandes. En su primer actuación el 22 de mayo de los ocho toros originales de la ganadería de 'Garcigrande' pocos quedó, ya que según la prensa se rechazaron 23 toros en el reconocimiento antes de completar el ganado que satisficiera a todos. La tarde fue un descalabro, pues los componentes de la terna, "Morante de la Puebla", Eugenio de Mora y "El Juli" hicieron poco para entusiasmar a la concurrencia, la que demostró su descontento con silencios en cinco de las faenas y con pitos para Julián en el toro que cerraba plaza. El lunes 3 de junio tampoco tuvo mucha oportunidad para recuperar la estima de la afición, a pesas de que su actuación con el débil ganado de José Luis Pereda fue algo mejor que las de "El Califa" y "Finito de Córdoba", quienes se despedían de la feria. A "El Califa" se le silencio su labor y a "Finito" se le abroncó fuertemente. Definitivamente, "El Juli" 'no fue profeta en su tierra ' en San Isidro… pero ya lo será.

    Enrique Ponce no deja de sorprender, en su doceava temporada, cuando ya no tiene nada que probar y cuando los públicos están dispuestos a aceptarlo ya como un 'patriarca del toreo', el valenciano prueba una vez más que quiere continuar siendo parte del triunvirato taurino que rige la fiesta. Hubiera tenido una buena excusa para evitar venir a Madrid donde no cuenta con una afición simpatética hacia su persona, pues todavía no había reaparecido de su grave cornada en Sevilla; pues no, el viernes 24 se encontraba en la puerta de cuadrilla con Curro Vázquez para ser testigo de la confirmación de la alternativa del albaceteño Antón Cortés y para enfrentarse con una bien presentada corrida de Javier Pérez Tabernero. Su maestría, su elegante toreo, sus dos estocadas, su afición sin limite y su casta de figurón del toreo se conjugaron para permitirle hacer historia esa tarde, pues a su primero le cortó las dos orejas y a su segundo una más y al concluir el festejo, por tercera vez en su vida torera traspasó los umbrales de la más importante Puerta Grande del mundo. Por el contrario, el veterano Curro, en su tarde de despedida de su pública madrileño, al que le debe su carrera, fue aplaudido en su primer toro y no se acopló con el último animal que lidió en ese ruedo. En cambio, el albaceteño, que posee un toreo estilista agitanado, gustó y experimentó el placer de dar su primera vuelta al ruedo con un apéndice en su mano en su primera actuación como matador en Madrid. En su segunda actuación en la tradicional Corrida de la Prensa el último día del mes de mayo, Enrique actúo con el mexicano Eloy Cavazos, quien se despedía de la afición española, y con Miguel Abellán que se despedía de esta feria. Se lidiaron seis toros de diferentes ganaderías que, a pesa de haber sido escogidos por los maestros, no ayudaron a estos a decir adiós a Madrid con éxito. Ponce y Abellán lo intentaron, el valenciano incluso fue volteado al entrar a matar, pero Cavazos no se acopló con sus toros, quizás por no haber actuado últimamente con el ganado ibérico. El resultado fue el mismo para los tres: silencio en un toro y aplausos en el otro. Los éxitos de Ponce han hecho a este diestro ser el recipiente de los prestigiosos premios "Mayte" y "Biarritz-Bayona", concedidos al 'triunfador de San Isidro'.

    Así como dos de 'los tres grandes' han triunfado en San Isidro, ningunos de las siete 'figuras de ferias' que actuaron lo consiguieron. Estos son esos diestros que torean regularmente en las ferias europeas compartiendo los carteles con las tres figuras estelares del toreo. Los siete, "Finito de Córdoba", Manuel Caballero, Francisco Rivera Ordoñez, Víctor Puerto, "Morante de la Puebla", Miguel Abellán y Eugenio de Moya, han contribuido poco positivo al resultado de la feria en las dos corridas que intervinieron cada uno. Sobre algunos ya nos hemos referido al evaluar las actuaciones de Ponce, José Tomás y "El Juli", y a lo ya dicho poco hay que añadir. Todos han intentado hacer algo bueno y algunos diestros han tenido buenos detalles sueltos, pero ningunos de los siete han podido rematar la clase de faena que merezca un trofeo o siquiera una vuelta al ruedo. Lo más que consiguieron fue ser aplaudidos en algunas de sus actuaciones y la mayoría de las veces el silencio fue la sentencia que el público dio a sus faenas. Quizás, el mejor parado fue Abellán, quien resultó con el balance de ser ovacionado fuertemente al concluir dos de sus cuatro faenas y silenciado en las otras dos. Sin duda, el peor resultado lo obtuvo "Finito de Córdoba", al ser pitado en dos de sus faenas y abroncado en la otras dos. Se debe reconocer que el cordobés encuentra una animosidad en el público madrileño que le hace reaccionar al diestro con una obvia indiferencia, la que agrava más aun la situación. Desde el 1993 no corta orejas en Madrid.

    Hay un dicho taurino que proclama que 'Madrid da y quita'. Esto es verdad hasta cierto punto, pues como está organizada la fiesta actualmente, para las superfiguras el triunfar o no en Las Ventas tiene un sentido más emocional que práctico, pues ya ni pueden torear ni cobrar más de lo que ya hacen. Para las figuras, como los siete que mencionamos y otros tantos más, los triunfos en Madrid les pueden significar el subir un escaño en su categoría, pero si no lo consiguen, estos diestros, por inercia y por el momento, aun siguen actuando bien pagados en un buen número de corridas, como lo prueba "Finito", que el año pasado fue el líder en el número de corridas, y como anotamos arriba, no triunfa en Madrid desde hace nueve años. En cambio, para esos matadores que se encuentran situados en la zona templada de la torería y, especialmente, para esos que se están abriendo camino o están en el anonimato, los triunfos en Madrid les pueden reactivar o iniciarlos en sus carreras. Por el contrario, si no triunfan, o fracasan, sus carreras pueden ser frenadas. Ellos son los diestros que en la feria han ocupado los puestos en las corridas duras, y los que en su mayoría han tenido únicamente una ocasión para buscar ese triunfo elusivo. En este San Isidro varios matadores en esa situación han salido de Las Ventas con un cartel en alza. En cambio unos cuantos diestros que en la temporada del 2001 comenzaron una ascensión, sus grises actuaciones en San Isidro les ha retrasado o evitado el ascenso. Veamos primero quienes fueron los ganadores y luego mencionaremos a los que su opaco paso por Madrid más les ha perjudicado.

    Antonio Ferrera es el matador que más revalorizado ha salido de San Isidro después de sus dos grandes actuaciones, de cortar dos orejas, de salir por la Puerta Grande y de llevarse los trofeos Mayte a 'la mejor faena' y al 'mejor par de banderillas,' más otros premios similares. Antonio es un caso típico que prueba la dificultad que encuentran ciertos toreros para entrar en carteles de prestigios en las ferias importantes pues, a pesar de los muchos triunfos que ha tenido durante sus cuatro años de matador, se ha mantenido activo matando tarde tras tarde corridas duras en donde quiera que lo anunciaran. En Francia se le reconoció sus esfuerzos y entró en las principales ferias de ese país, pero no en España. Es verdad que aunque siempre fue un banderillero extraordinario, su toreo era un poco mecánico, pero comenzando este invierno en las ferias americana, Ferrera se ha convertido en todo un maestro, mostrando clase, temple y majestad en su toreo. El atleta banderillero se ha convertido en un gran torero, como ya lo probó con su triunfo en la primera feria de España en Castellón y en Sevilla, en donde sin cortar trofeos convenció a los aficionados, y ahora en San Isidro lo ha confirmado. El 17 de mayo, con la seria corrida de Carriquiri, Antonio sorprendió con su sobria maestría y toreo asentado dominando a dos toros que, aunque no tenían grandes dificultades, necesitaban tener delante un decidido torero. Cortó dos orejas. Además, en solitario y en compañía de "El Fandi" puso de pié a los espectadores con sus emocionantes pares de banderillas. No pudo torear la corrida de Guardiola el jueves 23 de mayo por haber sido herido en Francia, pero sustituyó a "Joselito" el 4 de junio. Aun con la herida sin cicatrizar, se enfrentó valerosamente con unos toros difíciles de Manolo González. En su primero tuvo petición de oreja y dio una tumultuosa vuelta al ruedo, y en su segundo fue aplaudido, mientras que las actuaciones de Caballero fueron silenciadas y una de Abellán fue también silenciada y la otra aplaudida. Antonio Ferrera ha mostrado en Madrid que no pertenece estar plantado en la zona templada de la torería, y si existe justicia torera este diestro pronto se verá anunciado regularmente en los programas de las grandes ferias. David Fandila "El Fandi" ha sido otro de los coletas que más éxito han tenido en San Isidro, pues ha triunfado tanto en la confirmación de su alternativa con los 'carriquiris' el 17 de mayo como en la corrida de Gerardo Ortega el dos de junio. En su confirmación David le cortó una oreja a uno de sus toros y en la otra faena fue fuertemente ovacionado. El padrino de la ceremonia fue Esplá, al que se le aplaudió en un toro y se le guardó silencio en el otro, y actuó de testigo Antonio Ferrera. El dos de junio también obtuvo otra oreja, y en ambas tardes, como Ferrera, enloqueció a la concurrencia con la emocionante manera de banderillear. Pepín Liria y José Luis Moreno, quienes completaban la terna en la corrida del dos de junio, solo tuvieron actuaciones que no pasaron de discretas. "El Fandi", desde que tomó la alternativa en su Granada natal el 18 de junio, 2000 se ha dedicado a cortar orejas en la mayoría de las plazas en donde ha actuado pero, sin embargo, excepto por Granada y otras ciudades andaluzas, ha estado inédito en las principales ferias de las ciudades españolas, y ahora Madrid lo ha descubierto.

    Antón Cortés, Fernando Robleño, David Luguillano, también salieron de la feria con un trofeo en su haber y con el cartel en alza. Estos triunfos tienen mayor importancia para los dos primeros por el momento en que se encuentran en sus carreras. Al éxito del novel matador Antón Cortés ya nos referimos al relatar las actuaciones del maestro Ponce, solo añadiremos que esa oreja le servirá para volver a Madrid y entrar en alguna que otra corrida. El madrileño Fernando Robleño entró en la feria vía substitución. Fernando es un joven matador que desde su alternativa ha toreado poco, de esos que el paso de novillero a matador se les hace una cuesta arriba. Sin embargo, el 21 de abril en una corrida pre-feria abrió la Puerta Grande venteña cuando los carteles de San Isidro ya estaban echo. Ese triunfo ha tenido como recompensa el tomar el puesto de Ferrera en la corrida del 29 de mayo, para enfrentarse con los toros de la ganadería del Conde de la Corte. Los toros no fueron fáciles y dieron que hacer a los buenos lidiadores Pepín Liria y Juan José Padilla, especialmente a este último, quien fue pitado en uno de ellos. En cambio, con mas decisión y con el mejor lote, Fernando estuvo a punto de abrir la Puerta Grande por segunda vez, pues de su primero se llevó una merecida oreja y perdió la del segundo por emborrar con la espada el efecto de su emocionante faena. Durante toda la tarde se desempeñó con la misma seguridad de un maestro que torea diariamente. El veterano y fino artista Luguillano, quien cuenta con muchos partidarios entre los aficionados, tuvo su tarde el 19 de mayo con una corrida buena de "Valdefresno". Dio muestras de su personalísimo estilo, componiendo dos estilistas faenas que entusiasmaron a los tendidos. La recompensa fue una vuelta en su primero y una oreja en su segundo más el entrar en la corrida de Alcurrucén el 28 de mayo en lugar de "Joselito". Esa tarde el torero vallisoletano no pudo repetir el triunfo, aunque compuso una buena faena al mejor toro de la tarde y estuvo bien a secas en el último toro que lidió en la feria. El último triunfador de la feria ha sido Luis Miguel Encabo al cortarle una oreja a "Murciano", el toro de Victorino Martín que acumuló todos los premios a 'el mejor toro de la feria'. La dominadora y emocionante faena de Luis Miguel no desmereció en nada a la bravura del noble animal, lo que ha logrado que el madrileño aumente el buen cartel con que cuenta en esa plaza y el demostrar que es uno de los espadas que mejor entienden a 'los victorinos'.

    De los toreros que buscan con ansiedad y necesitan el triunfo, los sevillanos Antonio Barrera y Manuel Jesús "El Cid", aun sin btener trofeos, se han hecho notar en sus únicas apariciones en San Isidro. Antonio es un torero que después de tomar una alternativa sin fuerza el 11 de julio, 1999 en Sevilla, por falta de contratos, decidió 'emigrar' a México para abrirse paso como torero en aquel país. Allí triunfó y este año está dispuesto a hacerlo en su patria. Este abril en Sevilla con una pésima corrida dio muestra de su valía y el 23 de mayo vino a Madrid para confirmar su alternativa con una corrida de Guardiola . Con el peligroso toro de la ceremonia estuvo por encima de su enemigo y fue fuertemente aplaudido, y en su segundo, el más manejable de la tarde, lo toreó con clase y valor entre ovaciones, pero una estocada baja le robó el trofeo que ya tenia en el bolsillo, pero no de una vuelta al ruedo, en la cual los espectadores parecían decirle 'te daremos otra oportunidad'. Su valentía le produjo una peligrosa voltereta, A Fernando Cepeda, el padrino, y a Uceda Leal, el testigo, no les fue tan bien, pues ambos recibieron silencios y algunas protestas. Al menos Uceda Leal había dado una vuelta al anillo en su anterior actuación. "El Cid", un torero que ya sabe lo que es triunfar en Las Ventas, el 12 de mayo ha bordado una grandiosa faena al bravo y noble toro "Guitarrero" de Hernández Plá, pero cinco fallos con la espada y varios intentos de descabello le hicieron perder los trofeos, recibiendo dos avisos y solo un fuerte aplauso, después de que a su colaborador se le daba la vuelta al ruedo. Lástima que el impacto de la excelente faena va a ser diluida por el triunfo bovino. Dávila Miura y "El Renco", que compartían el cartel con "El Cid" se enfrentaron a toros que parecían los negativos de "Guitarrero", y lo poco que pudieron hacer con ellos lo recibió el público con silencios.

    Mencionamos antes que 'Madrid da y quita' y dialogamos sobre los diestros que, necesitando el triunfo, lo tuvieron o lo rozaron, pues ahora brevemente mencionaré a esos diestros que, a mi criterio, y por el momento tan crítico en que se encuentran en sus carreras, la falta de un triunfo en San Isidro les podría afectar directamente esta temporada. O sea que Madrid no les ha dado nada, sino que encima les ha quitado algo. El primero que se me ocurre es Dávila Miura, quien después de haber sido el triunfador de las ferias de Sevilla y Jerez se encuentra en una posición ideal para convertirse en figura, una oreja en San Isidro le hubiera ayudado a encaramarse un poco más arriba. También a Vicente Barrera, quien después de ser el triunfador en Valencia, está intentando recuperar su estado de figura, su grisácea actuación en la feria le ha afectado. Sin entrar en detalles en las actuaciones de los diestros, solo diré que la falta de triunfos significativos en la serie ferial definitivamente les va dificultar el ascenso a Javier Castaño, Rafael de Julia, Alberto Ramírez, Jesús Millán, Alfonso Romero y "El Califa". Este grupo de jóvenes diestros que el año pasado dieron grandes pasos adelante en sus carreras, y que dieron indicaciones de seguir haciéndolo esta temporada, hasta ahora no lo han conseguido.

    Con respecto al ganado repetimos lo que ya dijimos sobre el de la Feria de Sevilla, que demasiados toros han mostrado peligro, falta de raza, de poderío y de movilidad. Los ganaderos parecen lógicamente estar más motivados con cumplir con los requisitos de volumen y presencia para que sus toros pasen 'el reconocimiento' que con seleccionar por notas el ganado para Madrid. Estos requisitos obligan a los ganaderos a menudo a traer a la plaza más de una docena de toros para que los elegidos cumplan con las exigencias de las autoridades, y al mismo tiempo satisfacer las demandas de los administradores de las figuras. En lo negativo resaltaron las ganaderías de "El Partido de la Resina", Baltasar Iván, "Garcigrande", "Puerto de San Lorenzo", "El Pilar" y "Palha"; y en el lado positivo sobresalieron las corridas de "Carriquirri", "Valdefresno", Javier Pérez Tabernero, Adolfo Martín---que fue galardonada con el trofeo de "La Comunidad-Ayuntamineto de Madrid" a 'la ganadería más completa;--- y Victorino Martín. A un toro de las ganadería de Hernández Plá, Adolfo Martín y Victorino Martín se le dio una vuelta al ruedo. El toro "Murciano" de Victorino Martín se llevó todos los trofeos de varias instituciones que otorgaban premios al 'mejor toro de la feria'.

    He pausado para ver en la pantalla la Corrida de Beneficencia, que puede considerase el epílogo de San Isidro. Tradicionalmente la atracción de esta corrida ha sido el ver en ella a los triunfadores de la feria, a menudo acompañados por una figura que no se arregló con la empresa madrileña, y aprovechaba la ocasión para frustrar a los empresarios. No obstante, este año se rompió el molde y el cartel estaba ya hecho en abril. Uno esperaba poder escribir que Manuel Caballero y "Morante de la Puebla", que toreaban una tercera corrida en n Las Ventas, diciendo habían obtenido el éxito que no hallaron en San Isidro, que José Tomás se había reconciliado totalmente con su público, y que una corrida comercial con casta y poderío había dado el mismo espectáculo que 'los victorinos' que cerraron la feria. Nada de esto pasó y por el contrario, debo anotar que los tres diestros aburrieron a la concurrencia y a los televidentes al tener que mimar a cinco toros de Núñez del Cuvillo, y uno de María Lourdes Martín Pérez-Tabernero que carecían de fuerza y casta. Seis profundos silencios se oyeron a las conclusiones de las faenas y algunas protestas al terminar la corrida. Estos titulares negativos de la prensa dan idea de la desilusión causada por el evento: "Un petardo imperdonable" La Razón, "José Tomás y los siete inválidos" ABC, y "Decepcionan Caballero, José Tomás, Morante y los toros" El Mundo.

    La Corrida de Beneficencia del 13 de junio, 2002, no pasará a la historia con cosas notables que evocar, en cambio de la Feria de San Isidro se recordará que, a pesar del descontento general con las ganaderías, a tres toros se les dio la vuelta al ruedo, en la que el veterano Enrique Ponce triunfó una vez más, y en la que también el 'guerrillero' Antonio Ferrera ascendió a general, y que él y el "Fandi" enfocaron la atención de la afición en el espectacular y moderno arte de banderillear.


    PAMPLONA Y BILBAO: LAS FERIAS SOBERANAS DEL NORTE DE ESPAÑA Por Mario Carrión

    Pamplona: La Feria de San Fermín

    xxxx En marzo en Europa, después de un ayuno invernal taurino, el aperitivo de la temporada europea toma lugar en las ciudades levantinas españolas de Castellón y Valencia, y lo que en sus ferias sucede acapara la atención del mundo del toro. En la primavera esa atención se desvía hacia Sevilla y luego se concentra en Madrid, pues en sus respectivos ruedos de La Mestranza y Las Ventas se dan los dos ciclos más largos e importantes del año, en los cuales se dan citas los principales protagonistas de la temporada para ser juzgados por las doctas y exigentes aficiones de esas ciudades.

    Concluída la Feria de San Isidro madrileña a mediados de junio el interés taurino se dispersa en diferentes direcciones, hacia Granada, Toledo, Plasencia, Teruel, Alicante, Badajoz, Burgos, Palencia, Algeciras, León, Soria y otras varias ciudades más. En esas localidades se anuncian ferias de mediana importancia. Estas ferias tienen un carácter 'torerista', en las cuales los diestros actúan ante públicos más benignos que los de Sevilla y Madrid, y con toros de presencia más moderada que facilitan los triunfos. Sin embargo, esta temporada la supuesta fácil fase ha resultado sangrienta, ya que José Tomás en Badajoz, Enrique Ponce en León, Rivera Ordoñez en Algeciras más otra media docena de diestros en otras plazas han sufrido percances de importancia, causando algunas bajas en carteles ya anunciados. El 7 de julio de nuevo una ciudad, Pamplona, monopolizó la atención por una semana, pues allí se celebra la Feria de San Fermín, la feria taurina más conocida internacionalmente.

    A la feria de San Fermín, se le conoce como la 'feria del toro' no solamente por el aparatoso toro que se lidia en su plaza, sino también porque ese bravo animal es el protagonista encierros, capeas y otros festejos populares. Además se le domina como la feria que 'abre las puertas de las ferias del norte'. Estas denominaciones eran más que merecidas en el pasado, pero desde que Madrid ha impuesto el toro grande, actualmente en la las plazas de primera y muchas de segunda se lidia un toro con un trapío que no tiene nada que envidiar a los que se corren en los encierros pamplonicas. Por otro lado, dado que para julio los carteles de las ferias del norte ya están cerrados, los triunfos en Pamplona, aunque importantes, ya no ofrecen a los diestros triunfadores las compensaciones inmediatas que antes proporcionaban. Sin embargo, lo que persiste en San Fermín es el entusiasmo, la intensidad y la algarabía con que la gente vive la fiesta.

    Anotemos la peculiaridad del público navarro que tarde tras tarde abarrota la Plaza de la Misericordia. En los tendidos de sol impera un público alegre compuesto mayormente por gente joven, peñas, comparsas y charangas que vienen a divertirse tanto con lo que suceda en el ruedo como con el espectáculo que ellos mismos proveen en el tendido cantando, bailando, comiendo y bebiendo. El público de este sector parece apreciar más el toreo espectacular, el adorno y los gestos toreros que el toreo esencial. Por el contrario, el público de la sombra es más sobrio y muestra una tendencia a premiar el toreo más clásico. Pero tanto en el sol como en la sombra se exige el toro serio y se aplaude al torero determinado y valiente que da todo lo que lleva adentro.

    En la edición San Fermín 2002, de los tres grandes solamente compareció Julián López "El Juli", pues José Tomás, como es su norma, no dio la cara, y Enrique Ponce estuvo ausente por estar recuperándose del percance en León. Tampoco pudo actuar Rivera Ordoñez por estar herido. Estos dos diestros fueron substituidos por Manuel Caballero, Luis Miguel Encabo, quienes no estaban anunciados en la feria, y por "El Fandi", quien dobló sus actuaciones.

    La feria comenzó el 5 de julio con una novillada, seguida al día siguiente por un festejo de rejoneo, y desde el 7 hasta el 14 de julio se sucedieron ocho corridas de toros y la plaza se llenó todas las tardes, excepto por la novillada.

    En estos festejos actuaron 3 novilleros, 3 rejoneadores y 16 matadores. De estos "El Juli, Víctor Puerto, Juan José Padilla, Pepín Liria, Antonio Ferrera, el navarro Fernando Marcos y el mexicano "El Zotoluco" torearon dos corridas, mientras que Luis Francisco Esplá, Manuel Caballero, Luis Miguel Encabo, Miguel Abellán, Dávila Miura y el francés Fernández Meca actuaron en una corrida. Se lidiaron 48 toros, de los cuales 2 fueron arrastrados sin las orejas y 11 faltándoles un apéndice auricular. "El Juli" obtuvo un total de 5 trofeos en sus 4 toros, desorejando a uno por partida doble. "El Fandi" también cortó 2 orejas a uno de sus enemigos. Además obtuvieron trofeos Francisco Marco, dos, y "El Zotoluco", Caballero, Puerto, Liria y Ferrera uno cada uno. De los matadores que no obtuvieron trofeos Fernández Meca, Padilla, Dávila Miura y Antonio Barrera tuvieron una petición que se quedó en una vuelta al anillo al concluir la faena de uno de sus toros. Once de las otras actuaciones fueron acogidas con aplausos y las 17 restantes con silencios o protestas.

    De los novilleros solamente Matías Tejera obtuvo un trofeo. En cambio los tres rejoneadores triunfaron, especialmente Hermoso de Mendoza, quien una vez más fue profeta en su tierra, al cortar 4 orejas y un rabo. Fermín Bohorquez y Luis Domech salieron a oreja por caballero.

    Ahora después de ver los resultados de la feria en cifras, comentaremos sobre algunas incidencias dignas de notar que sucedieron en las ocho corridas que siguieron a la sosa novillada y el triunfal festejo de rejoneo.

    El 7 de julio, El Día de San Fermín, salieron al ruedo seis serios toros pertenecientes al Marqués de Domech, a los que se enfrentaron el veterano diestro Luis Francisco Esplá y los valientes y buenos lidiadores Pepín Liria y Luis Miguel Encabo. A Esplá le correspondió el peor lote con el que poco lucido pudo hacer y además su maestría no le evitó el ser cogido, aunque sin consecuencia, al entrar a matar al cuarto de la tarde, un morlaco de muy malas intenciones. Sus dos faenas fueron silenciadas. Encabo encontró un mejor material que le permitió lucirse con el capote, cumplir en banderillas y dar algunos pases de calidad con la muleta. En ningunos de sus toros remató la buena labor con la espada. El premio se redujo a fuertes ovaciones al completar sus faenas. El triunfador de la tarde resultó ser Liria, quien cuenta con el cariño del público pamplónica. Sus faenas fueron más de ¡uy! que de ¡olé!, con largas cambiadas, alardes de valor y dramáticos arrimones. Por fallar con la espada en su primero su labor se silenció. Sin embargo, un estoconazo a su segundo le puso una merecida oreja en su mano, la que paseó oyendo los gritos de ¡Pepín…Pepín…Pepín…! que tantas veces se han repetido en esa plaza.

    Pepín no pudo repetir el triunfo al día siguiente con los peligrosos 'cebadagagos'. Su primero le infligió una herida en la mejilla al entrar a matar, y fue aplaudido al retirarse por su pie a la enfermería, de donde salió para torear su último toro en la feria. También fue aplaudido en este, dejando Pamplona con su buen cartel intacto. Esta tarde los trofeos los cosecharon Víctor Puerto y Francisco Marco. Víctor estuvo en maestro y por encima de sus enemigos. Al primero le compuso una faena con elegantes muletazos largos y templados, y remató la faena con una buena estocada. En su segundo, un toro difícil, se lo quitó de en medio con efectividad, pero la estocada cayó baja. El resultado fue una oreja en uno y silencio en otro. El navarro Marco tuvo buenos momentos en sus intervenciones y estuvo muy decidido toda la tarde, y además contó con la ayuda del paisanaje. Lo mejor de su intervención fue un quite por verónica. Su primera faena fue silenciada y la segunda le valió una generosa oreja, pues la espada cayó baja.

    El día 9 se corrieron toros de Santiago Domech que fueron nobles en general, pero faltos de fuerza. Eduardo Dávila Miura, Miguel Abellán y Antonio Barrera componían el cartel. Eduardo mató tres toros por el percance de Barrera. La mejor faena se la hizo a su primer cornúpeta, al que lo templó mucho. Se le denegó la oreja pedida fuertemente, así que el premio quedó en una vuelta al redondel. Aquí es necesario anotar que la presidencia durante la feria ha carecido de un criterio fijo para conceder trofeos. El episodio se repitió con Abellán en la actuación con su primer toro. Después de Miguel completar unas series de templados derechazos, seguidas por elegantes naturales y rematados por una estocada trasera, el presidente le negó el trofeo pedido mayoritariamente por el público. El soberano le compensó con una vuelta al ruedo. Al sevillano Barrera, le retiraron su toro de turno y un sobrero por falta de fuerza, y al fin con el segundo sobrero, un toro con peligro de 'Los Millares', y el único que lidiaría en la feria, mostró una vez más su torería y un valor frío, y que ha llegado de México a reclamar un puesto importante en el toreo en España. Al comenzar la faena, el toro le empitonó por el muslo hiriéndole gravemente. Con un torniquete aplicado al muslo con el corbatín que le ofreció su compañero Abellán, y con la herida sangrando profusamente, prosiguió la faena con valentía y jugándose el físico en cada pase y al entrar a matar, ya obviamente con las condiciones físicas reducidas, fue de nuevo cogido espectacularmente por el vientre. Esta vez sin consecuencia. Naturalmente, la faena no pudo ser muy limpia, pero si consiguió pases de calidad que valieron para ganarse la más merecida vuelta al ruedo de la feria, la que estoicamente completó antes pasar a la enfermería.

    "El Juli" era el plato fuerte del abono por ser el triunfador absoluto del San Fermín 2001 y por ser el único de los 'tres grandes' presente en la feria. Entró en las corridas del los días 10 y 11 y, como el año pasado, ha vuelto a ser el acumulador de trofeos. En la primera tarde por la falta de cooperación de los toros de Gutiérrez Lorenzo, "El Juli", con su capacidad lidiadora y gran entrega, consiguió dos faenas sin muchas florituras concluyendo la segunda con un clásico arrimón cuando el animal dejó de embestir a mediado de la faena. Una oreja en su primero y dos en su segundo fueron los trofeos obtenidos. Caballero se quitó de en medio sin más a su primer toro, un gigante pero endeblucho animal que pesaba más de 600 quilos. En su segundo consiguió una magistral faena, basada en la mano derecha, y que al rematarla bien con el estoque le obtuvo una oreja. La presidencia que había estado generosa toda la tarde, aún lo fue más con el diestro local Francisco Marco al otorgarle una oreja para recompensar su esfuerzo en el toro que cerraba la corrida. "El Juli" también triunfó en su segunda corrida cortando una oreja a cada toro de su lote. Lo que el exigente critico Zabala escribió en ABC del diestro madrileño explica el porqué "El Juli" triunfó esa tarde y la anterior en Pamplona: "En las dos tardes ha exprimido sus opciones hasta la cáscara. Esos mismos lotes habría que haberlos visto en otras manos. Si el toro se para, se arrima; si se raja, le concede el sitio oportuno; si no se entrega, lo soba; si se viene abajo, lo mima…". Los toros pertenecían a la ganadería de "Jandilla" y dieron buen juego en general, siendo el cuarto el mejor. El mexicano "El Zotoluco", quien con el toledano Eugenio de Mora, completaba el cartel, también recordó sus buenas tardes del 2001 en este ruedo, pues tuvo una actuación muy lucida haciendo gala de un toreo tan efectivo como clásico, especialmente en su primer toro, al que le cortó una oreja. Al segundo le hizo una faena tirando a lo espectacular, pero lo mató mal y no hubo trofeos. El tercero en discordia fue el toledano, quien no se acopló a sus enemigos, produciendo dos faenas grisáceas que no motivaron a los espectadores a reaccionar positiva o negativamente.

    El mal comportamiento de los toros de Dolores de Aguirre aguó la fiesta de las penas en los tendidos la tarde del 12 y ahogó las esperanzas de triunfos de Ferrera y "El Fandi" que solo pudieron lucir algo en el tercio de banderillas. Solamente Padilla, quien encabezaba el cartel, pudo dar una vuelta al ruedo a base de una faena heroica que le costó dos peligrosas volteretas que asustaron al público pero no al torero, pues se recordaba cuando el año anterior un toro casi lo degüella. Ferrera recibió un puntazo en el glúteo en su primer toro, pero no se rindió en la lucha y volvió al ruedo después de ser curado. En realidad para nada, pues las opciones para triunfar con esos bichos terroristas eran nulas, tanto para él como para su compañero "El Fandi". No obstante, ambos encontrarían el triunfo con los nobles y bravos toros de Torrestrella el sábado, en la penúltima corrida de la feria. Aparte de entusiasmar al publico pareando, como ya es la norma, los dos diestros también compusieron una sinfonía de artísticos y variados quites. "El Fandi' tuvo que dar una vuelta al ruedo al concluir el tercio de banderillas en el último toro de la tarde. Ambos jóvenes espadas estuvieron variados y ebullientes con la muleta transmitiendo la emoción a los espectadores. Aunque completaron faenas profundas, en cambio manejaron la tizona como "El Cid Campeador". Antonio se llevó una oreja de cada toro y "El Fandi" tres en total. Puerto, quien completaba la terna, estuvo algo apático, siendo un testigo pasivo del triunfo de sus compañeros.

    La feria debería de haber concluido con la nota alta del sábado, pues el domingo 'los miuras' no produjeron por milagro una tragedia, pero si les dieron un mal rato a los toreros y aburrieron a los espectadores. Solo un toro fue toreable y le tocó al francés Fernández Meca, un aguerrido especialista en confrontar los toros de este hierro. Dio una vuelta en este toro y fue aplaudido en el otro. "El Zotoluco" y Padilla, estuvieron más que valerosos, pero como no se puede sacar agua de un pozo seco, al no poder lucirse, se despidieron de la feria con el comprensivo silencio de los espectadores al despachar efectivamente sus lotes.

    Al concluir 'la primera feria del toro' en el cuadro de honor de la Feria de San Fermín 2002, si lo hubiera, los nombres de los diestros "El Juli", "El Fandi" y Antonio Ferrera y el de la 'Ganadería Torrestrella' habrían sido inscritos con letras de oro para conmemorar las excelentes actuaciones de los tres diestros y la bravura y nobleza de los toros de ese hierro.

    Bilbao: La Feria de Aste Nagusia

    En julio y agosto, a la conclusión de la Feria de San Fermín, lo más relevante de la acción taurina continua desarrollándose en el norte de España, excepto por lo que sucede en las ferias veraniegas de Valencia, Málaga y otras varias en el sur de Francia. En el norte, a la feria de Pamplona le siguieron varias ferias de cierta importancia como las de Santander, Vitoria, La Coruña, Gijón, Pontevedra y San Sebastián, pero la temporada del norte culmina en Bilbao, en donde a mediados de agosto toma lugar la Feria de Aste Nagusia, la de más prestigio de España después de las de Madrid y Sevilla.

    El público bilbaíno contrasta marcadamente con el pamplonica, ya que éste hace que en los tendidos la pasión y la emoción impere, mientras que aquel se rige más por el juicio y la razón. El aficionado bilbaíno observa con imparcialidad, juzga y recompensa o castiga con moderación tanto la decisión de los diestros como los detalles artísticos, considerando a la vez la calidad de los enemigos que estos confrontan. En cambio, ambos públicos concuerdan en exigir un toro bien armado con trapío y peso. Esta admiración por el toro serio hace que en sus ferias se lidien una mayor proporción de esas corridas de las llamadas 'duras'. Este año se anunciaron en el abono bilbaíno los hierros 'duros' de Cebada Gago, Dolores Aguirre, Miura y Victorino Martín y los más comerciales de "Alcurrucén", "Torrealta", Javier Pérez Tabernero y "Torrestrella".

    El abono de la Feria Aste Nagusia 2002 comenzó el sábado 17 de agosto con una corrida de rejoneo en la que Fermín Bohórquez, Luis Domecq y Hermoso de Mendoza rejonearon toros de Sánchez Cobaleda. Hermoso de Mendoza obtuvo el único trofeo de la tarde, lo que le merececió el premio al 'mejor rejoneador'. Luego desde el domingo 18 hasta el domingo 25 se dieron ocho corridas de toros en la que participaron 23 matadores. La base del cartel la formaba "El Juli', ya que ni Enrique Ponce ni José Tomás actuaron en la feria. El primero, quien estaba anunciado en dos corridas, no pudo hacer acto de presencia por estar enfermo, y el segundo, al igual que el año anterior, no actuó por falta de deseos. Otro aliciente de la feria fue el inesperado mano a mano entre Antonio Ferrera y "El Fandi" que se llevó a efecto por la modificación causada por las ausencias de Ponce y Antonio Barrera del cartel anunciado para el martes 20. Ferrera y "El Fandi" torearon otra corrida más, y también el francés Fernández Meca actuó en una corrida más que en la que estaba anunciado, al substituir a Dávila Miura en la última corrida de la feria. Los carteles se completaron con los siguientes 14 diestros: "El Zotoluco", Juan José Padilla, Manuel Caballero, Pepín Liria, José Ignacio Ramos, Eugenio de Mora, "Finito de Córdoba", Dávila Miura, Luis Miguel Encabo, Miguel Abellán, Rafael Robleño, Javier Valverde, Antón Cortés, quien substituyó a Ponce, y Iker Lara, quien tomó la alternativa. La plaza se llenó en las tres corridas en las que actuó "El Juli" y en las demás se completaron tres cuarto partes del aforo.

    "El Juli" y "El Fandi" han sido los dos diestros que han triunfado más rotundamente. El primero obtuvo un total de cuatro orejas, una la cortó a un 'victorino' en su primera corrida, y las otras tres se las concedieron en su última corrida. Este hcho le permitió abrir la Puerta Grande del coso de Vista Alegre, cuyo cerrojo habría estado oxidado, pues había permanecido cerrada por ocho años. "El Fandi" está haciendo una campaña arrolladora triunfando en casi todas sus apariciones y ahora se ha ganado a la afición vasca. Cortó una oreja a cada 'torrealta' en la corrida del mano a mano con Ferrera, mostrando durante toda su actuación que no es solamente un excelente maestro con los garapullos, sino que también lo es en los demás tercios de la lidia. Iba en camino de repetir la hazaña en su segunda corrida cuando un marrajo 'doloresaguirre' lo envió a la enfermería con un muslo sangrante. Antonio Ferrera, otro torero que está escalando los peldaños hacia la cima de la torería, también tuvo un triunfo importante en el mano a mano con su compañero. El trofeo conseguido de una sola oreja no describe bien la gran tarde de toros que Antonio protagonizó. Lástima que los dífiles 'doloresaguirres' de la penúltima corrida se interpusieron para que terminara la feria con el éxito que la comenzó. Miguel Abellán dio lecciones de buen torear y de valor en el único toro que mató en la feria, cortándole una oreja a un 'torrestrella'. Este toro lo enganchó y le pegó una cornada de pronostico reservado en el muslo cuando toreaba con la mano izquierda.

    Julián López "El Juli" actuó en tres tardes consecutivas, el miércoles, jueves y viernes, las tres tardes con los tendidos a rebozar. El miércoles había expectación por ver al madrileño enfrentarse con los 'victorinos'. El joven maestro no defraudó pero si lo hicieron los toros del ganadero de Galapagar. Las reses mansearon y fueron inciertas revolviéndose buscando los tobillos de los lidiadores y, lo que es raro en ese hierro, los toros también blandearon. Con este material no apto para el triunfo, Julián sometió a sus toros con valor, entrega y sabiduría. Al primero le hizo una faena corta con buenos muletazos y la rubricó con un estoconazo, labor que le puso una oreja en la mano. El último toro de la tarde no le permitió ligar faena y lo mató pronto siendo aplaudido. Eugenio de Mora también estuvo por encima de sus enemigos. Sus faenas fueron sobrias y el maestro estuvo valiente toda la tarde. Fue volteado sin consecuencia por su primer toro. Fue aplaudido fuertemente en sus dos intervenciones. Cosa parecida se pudiera decir del cabeza de cartel, el francés Fernández Meca. Estuvo hecho un jabato, fajándose con sus toros y robándoles pases sueltos. También fue aplaudido con calor al concluir sus faenas. Esta actuación le supuso la inclusión en la corrida de Miura del domingo.

    El jueves se lidiaron toros de Javier Pérez Tabernero, otra corrida que no permitió el lucimiento a los toreros. "El Juli" en su primer toro, que huía de los engaños, a base de mimarlo y consentirlo, lo toreó con su peculiar temple, pero sin poder completar una faena maciza. Su decisión y un extraordinario volapié motivaron a los espectadores a pedir fuertemente la oreja, petición mayoritaria que el presidente ignoró, por lo que fue abroncado. En su segundo se lució en un quite por calesera y lo banderilleó exponiendo mucho, pero al apagarse el animal en el último tercio, poco de consideración pudo hacer con la muleta, excepto pegarse un clásico arrimón antes de matarlo bien, recibiendo el aplauso de la concurrencia. El veterano Manuel Caballero y el novel matador Javier Valverde completaron el cartel. Manuel cumplió en su primero con una faena de dominio y fue aplaudido. En cambio en el cuarto de la tarde, a base de consentir al animal, consiguió pases largos y templados tanto con la derecha como con la izquierda. Media estocada envió al burel al desolladero y el público pidió un trofeo para el matador. Sin embargo, el presidente de nuevo hizo oído sordo a los deseos de los espectadores. Es conveniente anotar que tanto Caballero como "El Juli" declinaron de dar una vuelta al anillo al no concedérseles un trofeo. Esta acción es una mala costumbre que se está generalizando, especialmente entre las figuras, dando la impresión de que se desprecia la recompensa de una vuelta como una señal de protesta. Valverde, quien debutaba en Vista Alegre probó poseer un toreo sobrio y puro en la faena a su primer toro, al que le consiguió dar tres buenas series de derechazos. Con el segundo, un marmolillo con dificultades, aunque el diestro de nuevo estuvo valiente, la actuación bajó de tono, pues durante la faena tuvo algunos enganchones y un desarme. Mató de una buena media estocada. Fue premiado con aplausos en los dos.

    "El Juli" dejó lo mejor para su última presentación en la feria. El viernes Miguel Abellán y Eduardo Dávila Miura acompañaban a Julián en el paseíllo, pero este salió de la plaza solo dejando atrás a sus dos colegas en la enfermería. Fue una tarde de toros que ilustra la lucha en el ruedo, un diestro saliendo por la Puerta Grande saboreando la miel del triunfo, mientras que sus compañeros permanecían postrados en las camas de un hospital sufriendo del dolor de las heridas y frustrados por no alcanzar el mismo éxito. Se lidió la corrida de "Torrestrella", cuyos toros fueron bravos y bien presentados, pero algunos sacaron un genio molesto. El mejor toro fue el quinto, con el que Julián completó la mejor faena de sus tres tardes y al que se le concedió el premio 'mejor toro de la feria'. Julián bordó variados quites, incluyendo el de las lopecinas, y banderilleó con espectacularidad. También manejó la muleta con gran temple dando las adecuadas distancias al burel, dio naturales, derechazos, pases con los pies juntos, circulares y de adorno, y refrendó su labor con una gran estocada. Dos orejas fueron el premio. Previamente había obtenido otro trofeo de una mole de 617 kilos, al que le hizo una faena breve pero emocionante y al que fulminó con otro volapié. Miguel Abellán también vino por el triunfo. Después de lucirse con el capote en un toro que revolvía, comenzó la faena doblándose con el animal para seguir con largos y templados derechazos. Al citar con la izquierda, el toro se le coló echándoselo a los lomos corneándolo en el muslo. Siguió en el ruedo lidiando valientemente y completó su labor con molinetes de rodillas antes de ejecutar una buena estocada. Se retiró a la enfermería sin poder dar una vuelta al ruedo, llevando en su mano una oreja del toro que lo hirió. Dávila Miura estuvo voluntarioso, pero sus faenas no levantaron vuelo. En el primero recibió dos avisos y ambas actuaciones fueron silenciadas. Fue cogido en el sexto toro, el que lidiaba por Abellán, pasando a la enfermería con una grave cornada en la pierna. Eduardo también fue herido en este mismo ruedo el año pasado. "El Juli" estuvo decidido con el agresivo animal y lo mató bien. Fue aplaudido y dejó el ruedo a hombros a través de esa poco usada Puerta Grande.

    David Fandila "El Fandi", el otro triunfador de la feria, actuó el martes 20 y el sábado 24. El martes tomó lugar el mano a mano con Antonio Ferrera lidiándose toros de "Torrealta", la ganadería que fue elegida para recibir el premio a 'la mejor de la feria', y por el contrario, el sábado "El Fandi", Ferrrera con José Luis Encabo tuvieron que lidiar enormes cornúpetas de Dolores Aguirre, de tal poca casta y tantas dificultades para lo toreros que en el diario madrileño El País apareció la crónica de la corrida con el titulo "Basura bovina del tres al cuarto". En el mano a mano los resultados de la competición entre los diestros fueron los siguientes: Ferrera oreja, gran ovación y fuertes aplausos; y "El Fandi" ovación calurosa, oreja y oreja. Ahora bien, sería un error el juzgar el encuentro entre estos dos arriesgados toreros solo por el número de trofeos, pues ambos con su total entrega, atléticos pares de banderillas, la variedad y calidad de sus quites, y con unas heterodoxas faenas de muletas con trazos clásicos, artísticos y tremendistas, proveyeron un emocionante espectáculo. Los espectadores se pusieron en pie en varias ocasiones para aplaudir lo bueno que sucedía en el ruedo. Ambos diestros estuvieron a punto de ser heridos; Antonio al entrar a matar su primer toro fue volteado peligrosamente, pasando a la enfermería, de donde salió para proseguir su actuación, pues el daño solo había sido un palizón, un varetazo y el destrozo de las taleguillas. David tuvo suerte, pues se libró de ser volteado de dos achuchones que recibió al banderillear. En cambio la suerte le volvió la cara el sábado, cuando un peligroso 'doloresaguire' le propinó una seria cornada en el muslo al torearlo de capote, Esa tarde quería poner un broche de oro en su participación en la feria y casi lo consigue. En su primer enemigo estuvo tenaz, muy por encima del toro completando una faena con altos y bajos pues el toro flojeaba. Mató de media estocada y de nuevo el presidente negó la concesión de un oreja pedida mayoritariamente, dio la vuelta al ruedo. Iba también por la oreja del sexto, al que recibió con una larga cambiada, prosiguió por faroles y al rematar con media de rodilla el toro lo agarró causándole la herida que ya hemos mencionado. A Ferrera le tocó el peor lote e hizo lo que debía, estar decidido, intentar hacer faena y matar efectivamente. Fue aplaudido en los dos toros al igual que lo fue Luis Miguel Encabo en los suyos. Luis Miguel con su primero, y con el que mató por la cogida de David, estuvo valiente y lucido en algunos momentos. Lo mejor lo ejecutó al segundo de su lote, un mastodonte de 647 kilos, al que capeó bien por verónicas, lo banderilleó con estilo y aprovechó las pocas enbestidas que tenía el rezagado animal para sacarle algunos pases con clase.

    Ni en las duras corridas que abrieron y cerraron la feria ni tampoco en la de la alternativa de Iker Lara se cortaron apéndices. El único diestro que estuvo a punto de llevarse una oreja fue el mexicano "El Zotoluco".

    En la corrida del lunes 9 Antón Cortés, quien había triunfado en su confirmación en Madrid, ocupó el puesto de Enrique Ponce siendo reforzado el cartel con la inclusión del rejoneador Hermoso de Mendoza. "Finito de Córdoba" concedió la alternativa al joven novillero Iker Lara y fue el único diestro a quien se le abroncara en una de sus actuaciones en la feria. Detalles buenos los tuvo, sobretodo en su primer toro, en el que fue aplaudido, pero la apatía le hizo desaprovechar su segundo toro. Lara estuvo valiente, pero mostró la falta de experiencia lógica de un novato que había toreado poco. Su toro de la alternativa pesó 570 kilos, demasiado para el neófito. Se le aplaudió por su voluntad en ese toro. Antón Cortés, que hacia su presentación como matador, dejó muy buena impresión con sus destellos de arte. Se le aplaudió su labor en el primero y se le silenció la del segundo de su lote. La espada no fue el fuerte de ningunos de los alternantes de esa tarde. El caballero Hermoso de Mendoza también fue aplaudido. Los toros de 'Alcurrucén' impresionaron por su presentación, y a todos, menos al tercero, se les aplaudió en el arrastre.

    El domingo 18 comenzó la feria con la temible corrida de Cebada Gago, con la que actuaron los veteranos José Ignacio Ramos y Pepín Liria, y el joven matador Fernando Robleño, uno de los triunfadores de San Isidro. La corrida decepcionó, pues a pesar de su gran volumen y armadura, y de cumplir con la caballería, pues los toros llegaron defendiéndose al último tercio, con arrancadas cortas, genio y peligro para la infantería. Pepín y José Ignacio lidiaron a sus enemigos con valor y conocimiento, pero el material no se prestaba para pinturerías. El justo público navarro recompensó sus esfuerzos con ovaciones. Robleño salió mejor parado que sus colegas. En su primero capeó bien por chicuelinas y tafalleras, y con la muleta consiguió algunos pases de calidad, especialmente con la derecha, a un animal que blandeaba y gazapeaba. Mató bien y dio la vuelta al ruedo. En su segundo toro fue aplaudido.

    La feria se clausuró el domingo 25, como ya es costumbre, con la legendaria corrida de los "Hijos de Don Eduardo Miura", la que fue lidiada por el mexicano "El Zotoluco", el francés Fernández Meca y el español Juan José Padilla, terna internacional con amplia experiencia de confrontar a animales de ese hierro. Menos mal, porque los toros, aunque de hermosa presencia, decepcionaron no tanto por las malas condiciones como por la falta de fuerza, lo que forzó a la presidencia a retirar al tercero y cuarto por invalidez, substituyéndolos por dos sobreros de Juan Manuel Criado, los que fueron más potables. El francés se encontró con el peor lote y aparte de estar valiente, nada que deje recuerdo pudo hacer, excepto el demostrar que está capacitado para dominar con soltura lo que salga por los chiqueros. El público recompensó sus esfuerzos con ovaciones al completar sus faenas. El español calentó a los tendidos al colocar unos arriesgados pares de banderillas a su primer toro, al que le compuso una faena con altos y bajos, pero siempre mostrando el arrojo que le caracteriza; mató pronto y hubo una petición de oreja minoritaria. El mexicano, quien debutaba en Bilbao, hizo lo mejor de la tarde. En su primero, al que recibió de una larga cambiada, estuvo decidido y fue fuertemente aplaudido. Su segunda faena fue la clásica faena de un valiente que quiere triunfar a toda costa,, lances a pies juntos, pases de rodillas y desplantes, además de derechazos y naturales largos con mando y temple. Mató bien y de nuevo el presidente decidió ignorar la petición de oreja y no conceder el trofeo demandado. Se entiende que el presidente quiera mantener la autenticidad del mérito de los trofeos dados en la Plaza de Vista Alegre; pero al mismo tiempo se debe considerar que el reglamento exige que el presidente sea el ejecutor de la voluntad de la mayoría del público para conceder el primer trofeo. Al mismo tiempo, el documento le otorga la potestad de ser el juez absoluto para conceder el segundo trofeo, considerando la calidad de la faena y del toro, y la categoría de la plaza. El público desagravió a "El Zotoluco" haciéndole dar dos vueltas al anillo.

    La Feria de Aste Nagusia 2002 han mostrado un balance positivo. Según El Correo de Bilbao, en el sentido económico la feria ha roto el récord de taquilla con la asistencia total de 106.000 espectadores. Además Bilbao sigue siendo 'la feria del toro' en donde cualquiera que sea el hierro que se anuncie, sus toros deben de tener al menos un trapío impresionante, y eso todos los toros lidiados lo han tenido, aunque las condiciones de bravura y fuerza hayan variado. Como ya se ha dicho, sobresalió el hierro de 'Torrealta" un toro de 'Torrestrella", ganadores de los premios ganaderos. De la torería no hay necesidad de repetir lo obvio, que "El Juli", por segundo año, ha sido el triunfador absoluto del abono, seguido por la emergente figura "El Fandi"; pero sí hay que resaltar lo menos obvio, y es que en las ocho corridas solo se han oído una bronca en los tendido. Todos los matadores excepto uno, a sabiendas de la categoría taurina de Bilbao, han dado lo que llevan dentro, y ese conocedor público ha sabido apreciar y recompensar sus esfuerzos con el justo aplauso. De lo negativo de la feria, hay que lamentar que Miguel Abellán, y "El Fandi" han tenido que pagar con su sangre el triunfo obtenido, mientras que Eduardo Dávila Miura también ha pagado el mismo precio, pero sin conseguirlo.


    TRES FERIAS DE SEPTIEMBRE 2002: SALAMANCA, MURCIA Y SEVILLA
    Por Mario Carrión

    El mes de septiembre es el mes más torero de la temporada taurina europea, pues durante esos treinta días, entre corridas, novilladas y corridas de rejoneo, cientos de espectáculos taurinos se celebran, tanto en ciudades como en pueblos y pueblecitos. En sus ferias el programa taurino es el foco de las festividades locales y las empresas compiten para presentar los mejores carteles posibles. Es un mes cuando las figuras torean casi a diario y los que no lo son tratan de sumar en esas fechas suficientes contratos para ocupar una posición notable en el escalafón al cerrarse la temporada en octubre.

    La acumulación de festejos produce una saturación de noticias taurinas que hace difícil asimilar la importancia de los triunfos o fracasos de los diestros en una dada feria, pues el corte de los máximos trofeos en una feria puede ser seguido al día siguiente por una actuación gris o un fracaso en otra feria. En este mes se celebran las ferias de cierta categoría como las de Palencia, Valladolid, Guadalajara, Murcia, Albacete, Salamanca, Logroño, Oviedo, Guadalajara, Bayona, Dax, Arles, Nimes y Sevilla; y otras de menos importancia que toman lugar en pueblos tales como Mérida, Villacarrillo, Pozoblanco, Lorca, Cazorla, Talavera, Ubeda, Valdepeñas, Floirac, Barbastro o Iscar. Excepto por lo que sucede en la corta feria sevillana, los triunfos de los diestros y ganaderos en esos abonos no tienen la misma repercusión que las que celebran en las ferias primaverales de Madrid y Sevilla, o las agosteñas de Pamplona y Bilbao, cuando los ojos de todo el mundo taurino están fijos en lo que pasa en estas últimas ferias mencionadas, y no esparcen la vista en diferentes direcciones geográficas. Los diestros que se hace notar en septiembre son los que tienen más regularidad de triunfos en sus actuaciones, como ha sido el caso de "El Juli", Antonio Ferrera y especialmente "El Fandi".

    No siéndome posible el comentar sobre los resultados de tantas ferias, como muestra de lo que ha sucedido taurinamente en el mes de septiembre, me limitaré a repasar lo más relevante acontecido en las ferias de Salamanca, Murcia y Sevilla, tres ferias de variadas características situada cada una en diferentes regiones españolas.

    La feria castellana de Salamanca

    En la comunidad de Castilla-León, como en el resto de España se celebran en septiembre varias ferias de nombradía. Abre el mes la Feria de Palencia, y le sigue la más importante de Valladolid y, concurriendo con esta en algunas jornadas, la Feria de Salamanca que cierra el ciclo de los abonos importantes del año de la región castellana-leonesa.

    La ganadería en general y la cabaña brava en particular es de capital importancia para laeconomía de la Provincia de Salamanca. Esta provincia merecía denominarse 'la región del toro', ya que es la provincia española en la cual hay más ganaderías bravas por kilómetros cuadrados. Es curioso que esta importancia del toro bravo ha resaltado este año más que nunca en la ciudad, pues ha habido toros no solamente en el ruedo y en el campo charro, sino también numerosas y vistosas esculturas de tamaño natural de este bravo animal han adornado las calles principales de la localidad, para celebrar el que Salamanca ha sido nombrada Capital Cultural Europea 2002.

    Me atrevo a afirmar que en la ciudad de Salamanca, su capital, es el lugar de España en donde residen más personas relacionadas, directamente o por relación familiar, con la cría y el negocio del toro, y que muchos de ellos podrían encontrarse en los tendidos de la Plaza de la Glorieta cada tarde de las jornadas feriales. Aun así, su feria no puede catalogarse como una feria 'torista', en el limitado significado de la palabra, pues el público no exige un toro de excesivo volumen y apariencia. Noten que solo se lidió una corrida de las llamadas duras, la de Miura. En cambio, es 'torista' en el sentido de como este sector de público conocedor del toro juzga la bravura y otras cualidades intrínsecas del animal durante su lidia. También pudiéramos afirmar que el público es más benevolente juzgando a los toreros que a los ganaderos, como prueba la cantidad de trofeos que se otorgan a los diestros---20 orejas en los nueve festejos del presente abono ferial.

    La feria se abrió con una novillada el domingo 8 de septiembre, continuó con siete corridas desde el lunes 9 hasta el domingo 15, y se cerró seis días después con un festejo de rejones el sábado 21de septiembre. En total hubo nueve festejos en los que actuaron tres novilleros, tres rejoneadores y 17 matadores. De los matadores Enrique Ponce, José Tomás, "El Juli", y los diestros locales Javier Castaño y Javier Valverde doblaron sus actuaciones; mientras que Luis Francisco Esplá, Manuel Caballero, "Finito de Córdoba", Miguel Abellán, Antonio Ferrera, "El Fandi", López Chaves, Alvaro de la Calle, "El Zotoluco", Andrés Sánchez actuaron en una corrida cada uno. Sánchez y Padilla entraron en los carteles substituyendo a Víctor Puerto y Fernando Robledo respectivamente.

    Con respecto a los trofeos, se cortaron 16 orejas a los 42 toros lidiados en las siete corridas. José Tomás mereció tres orejas, "El Juli" y Javier Valverde dos, y Javier Castaño una en las dos corridas que torearon cada uno. De los diestros que hicieron solamente un paseíllo Antonio Ferrera, "El Fandi" y López Chaves se llevaron dos apéndices, y Esplá y Alvaro de la Calle uno. En la novillada que abrió la feria el domingo 8, Matías Tejela, siguiendo su rumbo de novillero puntero triunfador, obtuvo dos orejas y José Andrés González una. El caballero Andy Cartagena fue el triunfador de la corrida de rejones al llevarse el último apéndice de la feria en la corrida que cerró el abono.

    La corrida del miércoles 11 fue la más distraída del abono. Luis Francisco Esplá, Antonio Ferrera, "El Fandi" dieron una gran tarde de toros, lidiando seis bien presentados astados de 'Montalvo', a cuatro de los cuales les cortaron orejas. Lo más interesante de la tarde lo realizó Ferrera en el quinto, el único toro que manseó, con una faena de gran profundidad y clase, e incluso pinturería, la que remató con un soberbio estoconazo, lo que le valió dos orejas. En su primero, su gran faena fue emborronada con cinco pinchazos. "El Fandi", con dos buenos toros, dibujó el toreo de capote conjugando lo clásico con lo espectacular y con la muleta hizo otro tanto. Por caer la espada algo defectuosa se redujo el premio a una oreja en cada uno de sus astados. Es curioso que más y más la prensa y la afición están aclamando el buen toreo de capote y muleta tanto el del Ferrera como de "El Fandi", ya que es redundante el decir que el tercio de banderillas ambos lo dominan mejor que nadie, como lo demostraron banderilleando conjuntamente con Esplá, durante toda la tarde. Ambos diestros, quienes hacían el debut como matadores de toros en esa plaza, salieron a hombros y se ganaron la estimación de ese público. Esplá estuvo siempre en torero, toreó clásicamente de capote y banderilleó con gran lucimiento. Su faena de muleta en el primero, aunque lucida, fue de más a menos. Cortó una oreja a ese animal y en su segundo fue muy aplaudido.

    Al festejo del miércoles le siguieron en interés las corridas del lunes, el viernes y el sábado en las que se cortaron tres trofeos en cada una de ellas.

    El lunes resultó triunfador el novel diestro local Javier Valverde al cortar dos orejas en unos de sus astados. Se lidiaron toros de la ganadería de García Jiménez que dieron un juego desigual con algunos toros con poca fuerza. Encabezaban el cartel Enrique Ponce, que tuvo una tarde sin grandes relieves. Estuvo fácil con el primero y algo indeciso en el segundo, en este fue silenciado y en aquel aplaudido. "El Juli" tampoco tuvo una de sus grandes tardes, aunque como siempre no se fue de vacío, cortándole la oreja a su primero después de una faena dominadora y voluntariosa, con el segundo de su lote bastante hizo tratando de mantenerle en pie al animal. En este toro oyó solo silencio. Fue el novel Valverde, el que después de estar siempre bien en su primer astado, cerró la tarde en el sexto dando el do de pecho. Hizo una decidida faena, con la que puso de manifiesto que ya, más que una promesa es un diestro que puede ser figura. Después de lucirse con el capote, comenzó la faena con la franela con un toreo estilista y la continuó con pases tremendistas al pararse el toro. Mató bien y sus paisanos, después de darle las orejas, lo sacaron en hombros por la puerta de los triunfadores. Otro paso adelante de esta novedad de la temporada.

    En la corrida del viernes los salmantinos Domingo López Chávez y Javier Castaño se llevaron los laureles con unas valientes actuaciones y Miguel Abellán lo intentó. Se corrieron cinco astados de "Garcigrande" y un substituto de Marca que con su temperamento dieron emoción a lo que hicieron los diestros. Domingo, quien torea poco, se jugó la vida en sus dos toros con un toreo que rayó en lo temerario, sobretodo con el capote. Recibió a sus astados con largas cambiadas y compuso buenas verónicas y quites variados. Con la muleta combinó pases como el del arriesgado péndulo, con templados derechazos y naturales. El matar bien a sus toros le significó el llevarse una oreja de cada toro y el salir por la Puerta Grande. Su paisano, que torea más pero que no ha encontrado el triunfo con los toros que tuvo con los novillos, cortó una oreja en un toro y tuvo petición en el otro. En su primero lo intento todo pegándose un arrimón. En su segundo, las cuatro largas cambiadas de salida marcaron el tono de su buena actuación con capa y muleta. Con esta consiguió unas series de derechazos templados, seguidos de un trasteo entre los pitones, resultando cogido espectacularmente, pero sin ser herido. De un pinchazo y una estocada completó su labor, recibiendo una oreja con petición de una segunda. Miguel Abellán, con el toro más descastado de la corrida cumplió, pero su hacer no le llegó a la concurrencia. Ahora bien, en su segundo entusiasmó con un estilista toreo de capote y una profunda faena de muleta, pero el estoque le privó de los trofeos quedando la recompensa en una merecida vuelta al ruedo. En total una buena corrida en la que resaltó el valor de tres valientes espadas.

    El sábado, después de su mala tarde en la corrida del martes, le llegó el turno de triunfar al madrileño José Tomás. En su primero estuvo pisándole al toro un terreno peligroso que incluso le costó una fuerte voltereta de la que salió ileso, pero la faena, aunque siempre con pases de gran temple, no tuvo continuidad, no obstante le valió una oreja. Lo grande llegó en su segundo. En ese toro se vio al José Tomás del toreo profundo y majestuoso. Completó la faena de la feria, toda a base de largos y ajustados naturales con la derecha y la izquierda y apretados pases de pechos. Una sinfonía de faena que, al rematarla bien con la espada, le mereció dos orejas. Una actuación para el recuerdo. El charro Andrés Sánchez, quien substituía a Víctor Puerto, estuvo valiente con su primero, un toro con peligro, y con su segundo compuso una clásica faena, la que estropeó con la espada. Todo quedó en fuertes aplausos. Tampoco Javier Valverde encontró material para el éxito con su lote, se le aplaudió su valentía y deseos de agradar. En la corrida de Nuñez del Cubillo solo sobresalió por su bravura el quinto de la tarde.

    En las tres corridas restantes que no hemos mencionado, que tuvieron lugar el martes, el jueves y el domingo, solamente el madrileño "El Juli" y el salmantino Álvaro de la Calle obtuvieron un trofeo.

    El martes ya existía un mal ambiente antes de comenzar la corrida, a causa de un problema burocrático que hizo que los anunciados toros de "El Niño de la Capea" tuvieran que ser substituidos por astados de tres diferentes ganaderías. El humor lo empeoraron el mal juego de los toros y la grisácea actuación de "Finito de Córdoba" y la peor de José Tomás, quien fue despedido de la plaza con protestas. El esfuerzo del "El Juli" hizo cambiar el ambiente durante su actuación en el tercer toro, al que le sacó a la fuerza una faena con algunas series buenas por ambos lados, y que fue coronada por un estoconazo. Cortó una oreja. En el último toro ni su valor ni su esfuerzo pudieron levantar el ánimo de los espectadores. Se silenció su labor. Al banderillear a sus toros, el madrileño calentó el ambiente por otros momentos.

    El jueves salieron al ruedo seis toros de Atanasio Fernández, para Enrique Ponce, Manuel Caballero y Javier Castaño. Los toros de irregular presentación y faltos de fuerzas aguaron la fiesta. Los tres diestros fueron aplaudidos en una de sus faenas y silenciados en la otra. Solo se vieron detalles, algunos muletazos de calidad de Caballero y Ponce, y la voluntad y buenas maneras de Castaño. En general, un festejo en el que los toreros ni triunfaron ni fracasaron y que los toros decepcionaron.

    Tampoco los famosos 'miuras' dieron ocasión a grandes cosas el domingo 15 en la última corrida de la feria. Los toros de esta ganadería, que simbolizan el poder animal, en el ruedo de la Glorieta mostraron flaqueza, ya que blandearon y, aun sin ser fáciles, no ofrecieron el peligro que los 'miuras' suelen tener . "El Zotoluco" estuvo voluntarioso en su primero que se defendía por la falta de fuerza y buscaba el bulto. Se le reconoció el esfuerzo al mexicano, aplaudiéndosele. E en su segundo estuvo más lucido, sacándole algunos pases de calidad pero, en cambio lo mató de una estocada baja. El público guardó silencio. Juan José banderilleó a ambos 'miuras' con lucimiento y fue fuertemente aplaudido, especialmente en un par al violín. Pero por otro lado, no pudo sentirse a gusto con la muleta con ninguno de los dos toros, pero eso sí estuvo muy valiente. El triunfador de la tarde resultó ser Álvaro de la Calle, a quien le tocó los dos toros más toreables. A su prinero, un animal áspero, lo toreó lucidamente con el capote por verónicas, y con quites de chicuelinas y navarras, y con la muleta le hizo una faena entregada a base de la mano derecha. Dio una vuelta al ruedo. El triunfo le llegó en el sexto toro, al que le compuso una arriesgada faena, pero también de carácter derechista, pinchó pero una buena estocada le supuso llevarse la última oreja de la feria.

    En fin, la Feria de Salamanca ha sido una feria que no se ha distinguido en general por la calidad del ganado lidiado, pero en la que sin embargo algunos enrazados astados, como los 'montalvos' han permitido los grandes triunfos de Antonio Ferrera y "El Fandi", quienes van por las ferias cumpliendo el lema del César de "llegué, vi y vencí", y otros toros se han dejado que los diestros charros López Chaves y Javier Valverde, profetas en su tierra, les corten las orejas. Además, Salamanca también ha sido testigo de la ejecución de una gran faena del madrileño José Tomás, quién con ella recuperó la admiración de un público que unos días antes le había abucheado.

    Feria de Fuensanta de Murcia

    La Feria de Fuensanta es una feria 'torista'. El público que asiste a la Plaza de la Condomina va con deseo de divertirse más que para juzgar, y aprecia principalmente que los toreros le echen valor al asunto y se entreguen, cualquiera que sea su estilo y maneras que posean. Una faena de entrega con un pronto remate se recompensa con trofeos. Lo que los espectadores no admiten es que un torero se retraiga y no dé lo que lleve dentro. La consecuencia es que los diestros se relajan y a menudo componen faenas grandiosas … y otras veces hacen solo lo que pueden.

    Si se considera que en esta feria se han cortado 23 orejas y dos rabos y ha habido nueve salidas por la Puerta Grande en seis corridas, y seis orejas y una salida a hombros en dos novilladas, más otros cuatro trofeos y dos salidas triunfales en la corrida de rejones, los murcianos se deben de haber divertido a más no poder viendo tantas grandes faenas como los intentos de lograrlas en los nueve festejos del abono del 2002.

    La feria comenzó con la corrida de Victorino Martín el jueves 12 de septiembre, continuó con cinco corridas más hasta el martes 17 y, después de un descanso de tres días, se dieron dos novilladas el viernes y el sábado y se cerró el abono con una corrida de rejones el domingo 22 de septiembre.

    En el programa entraron en una corrida cada uno Francisco José Esplá, "Finito de Córdoba", "El Cordobés", Francisco Rivera Ordoñez, Víctor Puerto, José Tomás, Juan José Padilla, Eduardo Dávila Miura, "Morante de la Puebla", Alfonso Romero y "El Fandi"; y torearon en dos ocasiones Enrique Ponce, Pepín Liria y "El Juli". Al no comparecer Paco Ojeda, en vez de ser substituido, la corrida del sábado 14 se quedó en un interesante mano a mano que confrontaba al ídolo local Pepín Liria con el madrileño "El Juli". Como la mayoría de los diestros obtuvieron al menos un trofeo, es más sencillo anotar los diestros que, por una razón o por otra, se ausentaron de Murcia sin ni siquiera un trofeo en el esportón. Estos fueron los siguientes: Esplá, (aplauso y silencio), Dávalo Miura (silencios), "Finito de Cordoba" (aplausos en dos toros y silencio en el otro), Rivera Ordoñez (aplausos en los dos), y José Tomás que fue el peor parado (silencio y protestas).

    Pasemos ahora a comentar, pero sin meternos en los pormenores de cada corrida, sobre algunos detalles de las actuaciones de los matadores que obtuvieron algún trofeo, comenzando por los maestros que triunfaron más resonantemente.

    El sábado 14 con una corrida del hierro de "Parladé" , remendada con un 'torrealta' se dio el inesperado mano a mano de Liria y "El Juli", el que tuvo resultados triunfales con los dos diestros siendo sacados en volandas por la Puerta Grande de la Condomina. El encuentro terminó en un empate, pues ambos fueron aplaudidos en un toro, cortaron una oreja a otro y otras dos más en un tercero. Liria realizó una vibrante faena, al único toro de Torrealta que se ha lidiado; un toro hondo, móvil y repetidor, que fue aplaudido en el arrastre y al que el murciano cortó las dos orejas. Comenzó la corrida con Liria haciendo una faena emotiva al repetidor y bravo 'torrealta' que puso al público de pie aplaudiendo a su torero. Parecía que el mano a mano iba a irse por tierra, pues "El Juli", después de estar aseado con el débil segundo toro, tuvo que pasar a la enfermería afligido por una baja de tensión. Pero la casta del madrileño le hizo salir de la enfermería para dar respuesta al murciano en el cuarto astado de la tarde, al que a pesar de su corta arrancada, le cortó una oreja a base de arrimarse y de matar bien. En el sexto, un toro noble pero que se apagó pronto, con su proverbial determinación, después de comenzar la faena de hinojos, Julián compuso una faena de entrega con algunos pases templados, y al matar fulminantemente, desorejó por partida doble al astado. Parecía que Pepín iba a coleccionar más trofeos en el tercero al que, después de recibirlo con largas cambiadas, le hizo una faena emotiva, pero al fallar con la espada, la recompensa quedó en aplausos. Otra oreja la obtendría en el quinto, al que también recibió a puerta gayola, y le compuso otra faena temeraria, pero esta vez lo mató bien y recibió el consecuente trofeo.

    Al día siguiente el domingo 15, Pepín Liria salió a hombros de nuevo, esta vez en compañía de Manuel Díaz "El Cordobés". El murciano cortó una oreja a cada toro, siendo su segunda faena la más completa de sus actuaciones. "El Cordobés" recurrió en su actuación a un toreo tremendista combinado con momentos artísticos y clásicos. Con su noble primero, un astado de Moisés Fraile, Díaz estuvo decidido y muy valiente, pero por la falta de fuerzas del animal, a la faena le faltó continuidad. Fue ovacionado. El triunfo le llegó con el toro de "El Pilar", al que le le ligó una mejor faena no exenta de templados muletazos, especialmente con la mano derecha y lo mató efectivamente . Al llevarse dos orejas en su única apariencia se montó en el carro de los triunfadores del abono. Por el contrario, Rivera Ordóñez no pudo hacerlo, a pesar de intentarlo.

    El martes 17 Julián López "El Juli", como ya antes Liria lo había hecho, obtuvo también un segundo triunfo, con una noble corrida de "'Garigrande" y alternando con Enrique Ponce y Alfonso Romero. Julián estuvo como un cañón con la tizona, lo que contribuyó a que les cortara la oreja a su primero después de una faena intermitente. En su segundo estuvo por encima del toro, toreando con gran entusiasmo y sabiduría con capote y muleta y banderilleándolo lucidamente. Se llevó otras dos orejas al matarlo por derecho. Estas tres orejas sumadas con las otras tres cortadas en el mano a mano convirtió a Julián en el diestro que más trofeos ha cortado en la feria. Alfonso Romero, el fino diestro murciano, que tanto bueno prometía en la temporada del 2001 y tan poco ha cumplido en la presente, necesitaba un triunfo y lo ha encontrado en su tierra con el apoyo de sus paisanos. Toreó elegantemente y con clasicismo, dando pases largos y templados con la derecha e izquierda, pero sin redondear las faenas. A pesar de no matar bien le concedieron una oreja en cada animal, por lo que salió por la Puerta Grande junto al diestro madrileño. Enrique Ponce se ganó una a oreja en el primero, estando en maestro y con su facilidad e inteligencia le sacó buenos pases al 'garcigrande', cortándole una oreja. Estaba dispuesto a redondear la tarde, pero el toro burriciego que le tocó en suerte no se lo permitió. Aún así, le sacó series de derechazos majestuosos con la muleta a base de consentir al animal y dejándole siempre el engaño en la cara. Mató de dos pinchazos y estocada y fue fuertemente aplaudido.

    En una feria en la cual se han concedido tantos trofeos resalta los dos rabos cortados. Uno lo cortó Víctor Puerto el viernes 13, y el otro lo obtuvo "El Fandí" el lunes 16. El viernes el cartel estuvo compuesto por "Finito de Córdoba", Víctor Puerto y "Morante de la Puebla" con toros del Marqués de Domecq. "Finito" tuvo que enfrentarse con su lote más el segundo toro del lote de Puerto, por la cogida de este. Ningunos de los tres toros fueron para el triunfo, pero también es verdad que el cordobés no puso el pie en el acelerador. Los resultados de sus intervenciones fueron: pitos, silencio y nutridos aplausos. "Morante" estuvo decidido, y cuando esto sucede se puede contar con ver un toreo hondo y pinturero, como el que ejecutó en su primer toro. A este le bordó unas series de naturales y derechazos y las remató con pases de adornos inspirados. Solo una oreja fue su recompensa, pues el toro tardó en caer después de una estocada. Con el último toro de la jornada, animal de cortas embestidas, estuvo machacón aplaudióndosele por su decisión. La bomba del triunfo explotó en el segundo cuando Puerto ahormó las embestidas de un toro que al principio no se entregaba, para completar una faena compuesta tanto de pases básicos como de adornos, que caló fuertemente a los tendidos. Al confiarse, el toro lo enganchó ocasionándole una cornada de 15 centímetros, que luego fue calificada como de 'pronostico reservado'. Cuando lo llevaban a la enfermería medio conmocionado, se rehizo y volvió al toro para matarlo de una estocada, gesto emotivo que contribuyó a que se le concediera el rabo además de las dos orejas.

    El lunes 16 "El Fandi" dejó muestra de lo que ha estado haciendo por todas las plazas europeas, en las cuales encandila a los públicos con su toreo variado de capote, con su manera revolucionaria de banderillear y con su toreo de muleta que va desde el torear de rodillas, que lo hace con la misma facilidad que como si estuviera de pie, hasta la otra faceta recién asimilada de toreo de pases pausados y largos, y todo rematado con una fulminantes estocadas. Todo esto lo realizó en su primer bravo astado de "Jandilla", el mejor animal de los liados esa tarde. Al joven diestro le parecería un sueño el dar la clamorosa vuelta al ruedo con las dos oreja y rabo en sus manos mientras que las dos super-figuras Enrique y Ponce y José Tomás lo observaban desde detrás del burladero. En su segundo, un toro de malas intenciones, se jugó el pellejo e incluso se dejó coger al intentar repetir el triunfo anterior. Pero no hubo como y solo fue ovacionado. De todas maneras es obvio que el granadino atleta se está convirtiendo en torero completo. Ponce lidió otro "jandilla' y un sobrero del Marqués de Domecq. Con aquel estuvo en maestro pero algo frío, y su labor fue silenciada; al sobrero lo toreó con su consabida elegancia y le hubiera cortado una oreja si no hubiera descabellado repetidamente antes de terminar con su enemigo. Fue ovacionado. El borrón lo echó José Tomás al estar descentrado y sin aparente interés. Mató mal y fue silenciado en su primero y abroncado en su segundo, así como al abandonar la plaza. Una mala actuación la tiene cualquiera y eso no sorprende, la verdadera sorpresa se la llevó el mundo taurino al saberse al día siguiente que este extraordinario y enigmático diestro había decidido retirarse. Veremos.

    El primer triunfador de la feria fue el valiente gaditano Juan José Padilla al cortar una oreja a cada uno de sus toros y salir a hombros por la Puerta Grande el jueves 12 en la corrida inaugural de la feria. Sus compañeros fueron Luis francisco Esplá y Eduardo Dávila Miura y se corrieron toros de Victorino Martín. Los 'victorinos', decepcionaron en el ruedo de la Condomina, ya que además de ser desiguales de presentación, mansearon y denotaron falta de fuerzas. Con tal materia, maestros especialistas de esta ganadería como Esplá y Dávila Miura no pudieron triunfar como Padilla lo hizo. Esplá, banderilleó con clase y luego, al intentar hacer faena a su segundo, fue volteado sin consecuencias. Fue aplaudido en sus toros y Dávalo Miura fue silenciado en los suyos, al concluir sus voluntariosas y valerosas faenas. Por el contrario Padilla, con lo mejorcito de la corrida, obtuvo una oreja de cada uno de sus astados, basándose en su voluntad y valor. Lo mejor lo consiguió en su segundo, al que le hizo su arriesgado toreo de capote con espectaculares largas cambiadas y revoleras, y lo toreó de muleta peleándose con el astado e intercalando algunos pases de rodillas para terminar con un espadazo. Banderilleó a sus toros con lucimiento.

    Las novilladas se dieron en las tardes del viernes 20 y del sábado 21. En la primera cortaron una oreja Octavio Chávez y Emilio Laserna, quien fue herido de gravedad. Los novillos de Fuente Imbro tuvieron casta y temperamento poniendo a los novilleros en apuros en algunos momentos. El triunfador de la segunda tarde fue José María Manzanares, quien hacia su debut en la Condomina. Cortó tres orejas y dejó un sabor de buen torero. También, "Jesuli de Torrecera" obtuvo un trofeo y dejó huellas de su fina clase. Jorge Ibáñez tuvo petición de oreja en su primero en el que fue cogido sufriendo una brecha en la cabeza, lo que no le impidió seguir en el ruedo. Los novillos de Názaro Ibañez fueron nobles pero algo flojos.

    La feria se clausuró el domingo 21 con un festejo de rejones en el cual, al igual que en el año anterior, el rejoneador alicantino Andy Cartagena resultó el máximo triunfador al cortar cuatro orejas, dos rejoneando en solitario y otras dos actuando en collera con Luis Domecq. Los dos salieron a hombros.

    Además del buen resultado artístico, la feria también ha sido un éxito de taquilla. La plaza se llenó en las corridas de los días 12 y 13, y estuvo cerca de llenarse en las corridas de los días 15, 16, 17 y en el festejo final de rejones. Sin embargo en la corrida inicial hubo solo media entrada, y en las novilladas, como es la norma, apenas se cubrió un poco más de un cuarto del aforo de la plaza.

    En conclusión, la Feria de la Fuensanta ha sido una feria de excelentes resultados en todos los aspectos, en la que la mayoría de los protagonistas obtuvieron trofeos. Ahora bien, sobresaltan la magnifica actuación de "El Fandi", la acumulación de orejas del encastado "El Juli", la faena emocionante de Víctor Puerto, que le mereció un rabo a cambio de una cornada, y también que el maestro local Pepín Liria sigue siendo 'el rey de la Condomina' por sus continuos triunfos en su ruedo. Además, a pesar de la opaca actuación de José Tomás, si el anuncio de su retirada se realiza, siempre se recordará que su última corrida en España la toreó en Murcia.

    La breve Feria de San Miguel de Sevilla

    La feria de San Miguel sevillana es apenas un fin de semana taurino, y al no ser por celebrarse en la prestigiosa Plaza de la Maestranza de Sevilla, por su brevedad pasaría desapercibida. Sin embargo, también esta feria es de notar por ser la meta en la que el maratón taurino veraniego termina y la salida en donde comienza el otoño de la temporada europea.

    La feria tomó lugar durante el fin de semana del 28 y 29 de septiembre y se compuso de dos corridas de toros cuyos carteles ya se conocían al anunciarse la pasada Feria de Abril. El sábado Víctor Puerto en solitario lidió toros de diferentes ganaderías y el domingo "Finito de Córdoba", Manuel Caballero y Francisco Rivera Ordóñez lidiaron toros de "Torrestrella".

    El abono para la temporada sevillana se caracteriza por la peculiaridad de tener que anunciar todos los carteles del año antes de ponerse a la venta. Esto tiene sus puntos ventajosos y otros problemáticos para la empresa, los toreros y el consumidor. Este sabe lo que compra al pagar el abono pero a la vez, si los toreros contratados no triunfaron en la feria, o regularmente en el resto de las ferias españolas, entonces, los abonados se encuentran con carteles de poco interés faltando toreros que tendrían más aliciente. La empresa se asegura que las figuras aparezcan en septiembre, sin tener el problema que siempre encuentra la empresa madrileña para contratar figuras en octubre para Las Ventas. Para los toreros la ventaja es que si no triunfan en abril tienen otra ocasión para buscar esos triunfos, pero a la vez la desventaja es que si triunfaron en abril están obligados a torear en septiembre aunque no les convenga.

    Este año la empresa y el público no han acertado, ya que carteles que antes de abril parecían interesantes, en septiembre su atracción ha disminuido, ya que de los cuatro diestros anunciados únicamente Manuel Caballero había obtenido un trofeo en los seis toros que lidió en la Feria de Abril. Además, ninguno de los cuatro diestros ha completado una temporada tan extraordinaria para incrementar el interés en los carteles.

    Víctor Puerto, quien en dos previas ferias septembrinas había revitalizado su carrera con triunfos importantísimos, quiso el sábado que Sevilla le diera otro empujón a su carrera. Así que Puerto jugó fuerte al encerrarse en solitario con seis toros de diferentes ganaderías el sábado en la primera corrida de la feria. Pero la historia no se repitió por tercera vez y la gesta de encerrarse con seis toros tuvo resultados negativos en lo artístico. Además, probó que, después de actuaciones sin lustre en la feria abrileña, no tenía poder de convocatoria en Sevilla, ya que los espectadores cubrieron solo un poco más de dos tercios del aforo de la plaza. Los astados, sin ser buenos, fueron manejables. No hay mucho que destacar de la corrida, pero lo mejor sucedió durante la lidia de los tres primeros toros, una larga cambiada de rodillas y unos buenos lances a su primero, un gran quite por chicuelinas y el comienzo de faena con las rodillas en tierra al tercero más un par de buenas estocadas. Conforme continuaba la corrida se notaba cierta desilusión en el diestro y en el público. Así enjuiciaron los espectadores al maestro al concluir sus seis faenas: tibias palmas, una escasa petición de oreja que quedo en palmas, silencio, silencio y silencio. Al abandonar la plaza, Puerto fue despedido con uno de esos silencios con los cuales los sevillanos fastidian a los toreros. Para no obtener el éxito, talvez haya influido en el ánimo de este buen y valiente torero, el no haber estado completamente recuperado físicamente de la cornada que recibió en Murcia el 13 de septiembre, hacía apenas dos semanas.

    La corrida del domingo no tuvo, que digamos muchos mejores resultados artísticos que la del sábado, pues los toros de "Torrestrella" dificultaron la labor de "Finito de Córdoba", Manuel Caballero y de Francisco Rivera Ordoñez. Este hierro, que pertenece a una de las ganaderias de las llamadas comerciales, ha echado al ruedo sevillano cuatro toros con el peligro de los de las ganaderías 'toristas'. El peor lote se lo llevó Rivera Ordoñez, quien fue ovacionado en una de sus faenas y silenciado en la otra. Por otro lado, la labor de "Finito" fue silenciada en ambos toros, animales que apenas andaban. Caballero con el mejor toro completó una faena técnica, compuesta con pases templados y largos, lo que lehizo ser el recipiente de las escasas ovaciones que se oyeron esa tarde. Por fallar con la tizona no hubo ni siquiera vuelta al ruedo, solo un fuerte aplauso. En su segundo no oyó ni aplausos, solo silencio, al deshacerse de su peligroso enemigo. Los espectadores llenaron tres cuarto del aforo de la plaza.

    Poco cosa queda que añadir como resumen de la Feria de San Miguel de Sevilla del 2002, otra que decir que los espectadores aburridos en los tendidos, casi de seguro, añorarían las dos anteriores ferias otoñales en las que Puerto triunfó, dando lecciones de como torear magistralmente.


    LAS FERIAS 'CERROJOS' DE LA TEMPORADA: MADRID, ZARAGOZA Y JAEN Por Mario Carrión

    Al concluir la Feria de San Miguel de Sevilla el 28 de septiembre, comienza el ocaso de la temporada europea, pero todavía quedaban abiertas las puertas de varias plazas de toros en las que celebran sus tardías ferias en octubre, cuando la temporada europea da las boqueadas. Son tres las ferias que forman el cerrojo de la temporada, una la Feria de Otoño en Madrid, la otra la Feria del Pilar en Zaragoza y finalmente la Feria de San Lucas en Jaén, en donde oficialmente se da el cerrojazo a la temporada.

    Aparte de estas ferias se celebran otras de menor importancia como la de Zafra y algunas corridas y novilladas aquí y allí, pero los festejos taurinos notablemente decrecen en el continente europeo hasta esfumarse al pasar la hoja del calendario en octubre, cuando la temporada entra en un estado de hibernación.

    Durante el mes de octubre más y más los medios de comunicación, que tienen poco que reportar sobre los festejos, comienzan a dar información sobre los planeamientos de las temporadas taurinas americanas y noticias de diestros que anuncian que cortan la temporada, cambian de apoderados o sobre cualquier otros asuntos taurinos de más o menos importancia, o de la vida social de los protagonistas de la fiesta, para así mantener interesados al aficionado en el tema de los toros. Pero no solamente los festejos y noticias taurinas disminuyen, sino también parece hacerlo el entusiasmo de los toreros y el de los aficionados. Estos muestran a veces una frialdad en los tendidos que contrasta con el calor que mostraban en la primavera y verano, cuando aún estaban hambrientos de toros. Por otra parte muchos de los diestros denotan cierto conformismo en los ruedos al realizar filosóficamente que ya sus buenas, regulares o malas actuaciones poco pudieran sumar al total logro de su particular campaña. Aun así, en estas tres importantes ferias que cierran la temporada 2002 varios diestros han rubricado la temporada con éxitos, proporcionando momentos brillantes en el ruedo que han calentado el ambiente otoñal en los tendidos.

    La Feria de Otoño en Madrid: triunfos de los toreros madrileños

    La Feria de Otoño es un abono que ofrece a los empresarios madrileños muchas dificultades para montarlo con carteles redondos que incluyan a las super-figuras y a las figuras, ya que en los últimos tiempos estos rehuyen el actuar en la Plaza de las Ventas fuera de San Isidro. La razón es simple y es que, con sus presentes campañas ya definidas y con buenos prospectos para la temporada entrante, prefieren esperar al próximo San Isidro para confrontar los serios toros que salen a ese ruedo y exponerse al criterio de una exigente afición y dura crítica. Entonces para presentar atractivos carteles los empresarios recurren a alguna que otra figura que, por especiales circunstancias, no ponen objeciones para anunciarse en Madrid, y también a matadores y novilleros que han triunfado recientemente en Las Ventas pero que, a pesar de esos éxitos, todavía no han logrado hacerse figuras, por lo tanto, buscan conseguirlo renovando sus triunfos en esa feria tan importante. Además, los organizadores completan los carteles con toreros a quienes la afición madrileña ha adoptado y quienes no se asustan de tener que matar las corridas duras, como es el caso de los veteranos Luis Francisco Esplá y "Frascuelo" y el joven madrileño Luis Miguel Encabo. Y claro, conociendo la predilección de la afición madrileña por el ganado procedencia 'albaserrada', se anuncian cada año ganaderías con los hierros de esa rama. En esta feria se han lidiado dos corridas de procedencia 'albaserrada' Victorino Martín y Adolfo Martín. Obviamente esta formula para combinar los carteles otoñales satisface al público, pues sin la inclusión de los mandamás, la plaza ha tenido siempre muy buenas entradas.

    El abono de Feria de Otoño del 2002 tomó lugar durante dos extendidos fines de semana. La feria comenzó con una novillada celebrada el viernes 4 de octubre y fue seguida de dos corridas de toros el sábado y el domingo. La feria continuó el viernes siguiente, el 11 de octubre, con un festejo de rejones, seguido por otras dos corridas de toros consecutivas, celebradas el sábado y el domingo. Todos los diestros que participaron en la feria se anunciaron en solo una corrida, aunque por el motivo de la grave cogida de "El Cid" en Sevilla el 12 de Octubre, Fernando Robleño toreó en dos tardes. Sorprendió el ver anunciado a "El Fandi", triunfador de San Isidro y de cuantas ferias ha toreado esta temporada quien, en realidad, se jugaba bastante en Madrid, y en este momento, cuando seguramente ya está apalabrado para torear en todas las ferias importantes de la primavera próxima. Por lo tanto no necesita el triunfo tanto como Robleño, Luis Miguel Encabo, Antón Cortés o Matías Tejela, los otros triunfadores en la feria de mayo. El gesto de "El Fandi" de venir a Madrid es de admirar, y demuestra una gran confianza en sí mismo del diestro. Lástima que su actuación no fue brillante, siendo una de las contadas tardes cuando en está temporada el granadino no ha obtenido trofeos.

    Este año la feria ha tenido muchos mejores resultados que las de los años 2000 y 2001 cuando diestros como "El Califa", Rafael de Julia, Mariano Jiménez y Alfonso Romero y "El Cid", quienes habían triunfado en las Ventas en corridas anteriores, vieron como sus aspiraciones a figura se retrasaban o esfumaban al no repetir los éxitos en la Feria de Otoño. En cambio, en la corriente edición ferial se ha concedido un total de ocho trofeos. Tres matadores se llevaron cinco orejas y cuatro se las repartieron dos novilleros. Además, en seis ocasiones los actuantes se merecieron una vuelta triunfal alrededor del anillo, aunque sin conseguir trofeos. Aparte de los trofeos, es importante que los espectadores no se han aburrido en ninguna de las tardes, pues en todos los festejos siempre ha sucedido algo interesaste en el ruedo.

    La novillada abrió la feria el 4 de octubre con un interesante cartel, pues incluía a los novilleros punteros Matías Tejela e Iván García, quienes tomarán la alternativa en marzo en las primeras ferias de la temporada venidera. Los dos jóvenes madrileños mostraron de nuevo a sus paisanos el porqué de sus triunfales campañas esta temporada, ya que ambos cortaron dos orejas y salieron por la Puerta Grande. Completaba la terna Reyes Ramón que no pudo unirse a sus compañeros en la salida triunfal, aunque no por falta de intentarlo. Este recibió a su primero con una larga cambiada, pero luego no pudo acomodarse con un novillo de arrancada incierta. Mató bien pero solo oyó el silencio de la concurrencia. A su segundo lo toreó con clase con capote y con la muleta en una faena rematada con pases de adornos y unas manoletinas, pero por pinchar antes de cobrar una estocada algo desprendida, el premio que hubiera podido ser una oreja se redujo a una fuerte ovación. Matías Tejela, el novillero triunfador de San Isidro, tampoco pudo calentar el ambiente en su primero, un novillo parado, del que se deshizo de una estocada y su labor también fue silenciada. Ahora bien, el silencio se convirtió en aplausos durante la lidia de su segundo, pues el público apreció que se jugara la vida con una res complicada. Matías estuvo por encima de su enemigo, completándole una emocionante faena, basada en un valor consciente y en maestría. La estocada con la que coronó la faena fue dramática, pues el joven fue cogido espectacularmente, aunque sin ser herido. El público entusiasmado pidió las dos orejas, las que el presidente concedió. Por el contrario, el triunfo de Iván García se basó en una sólida y artística faena a su noble, pero escaso de fuerza, segundo utrero, el que fue aplaudido en el arrastre. Compuso una sólida faena de muleta con largos pases de gran temple y mando tanto con la derecha como con la izquierda, que al rematarla con una estocada magnifica, que tumbó al animal sin puntilla, le puso las dos orejas en sus manos. También, banderilleó haciendo alarde de sus facultades atléticas. En el primero de su lote, un novillo de poca transmisión, Iván fue aplaudido. Los novillos de "El Ventorrillo" estuvieron bien presentados y dieron un juego variado. Los espectadores que llenaban tres cuartos del aforo salieron satisfechos de presenciar una novillada en la cual vieron triunfar a dos novilleros que prometen hacerse notar en el escalafón superior en la próxima temporada.

    El sábado los espectadores casi llenaron la plaza atraídos principalmente por ver actuar a "El Fandi" que venía de triunfar en todas las ferias, pero se encontraron con Rivera Ordoñez a quien no lo esperaban. De la corrida anunciada Nuñez del Cuvillo solo se lidiaron dos toros, pues tres de los lidiados fueron del hiero de "Alcurrucén", y otro de Antonio Gavira, los que no dieron muchas facilidades a los lidiadores. Sin embargo, el toro más noble, pero con poco brío, le tocó a Rivera Ordoñez. Lo mejor que hizo "El Fandi" fue completar dos de sus espectaculares tercios de banderillas y el estar decidido con la muleta y capote. Sin embargo, no se acopló ni con el rezagado primer astado de su lote ni con su segundo, que tenía corta embestida. En los tendidos hubo silencio al terminar sus actuaciones. Eugenio Mora tuvo su momento en su primer toro, con el que estuvo lucido con el capote, especialmente en un logrado quite por chicuelinas. Comenzó la faena con valientes pases por alto y continuó por naturales. Fue arrollado pero se levantó con ansias de triunfo, consiguiendo unas templadas series con ambas manos. La estocada fue algo defectuosa y la recompensa fue una aclamada vuelta al ruedo. Con el peligroso quinto de la tarde el toledano cumplió, sin complicarse la vida. Rivera Ordoñez tampoco se lució en su primero, en el que su labor se evaluó con silencio; pero en el cuarto de la tarde dio muestras de la clase que posee, la que había ocultado en sus actuaciones en las últimas temporadas en Las Ventas. Resaltaron sus clásicas verónicas de "pata' alante" y los largos y relajados naturales y ajustados doblones de una artística y sentida faena. Esta vez, como le sucede a menudo, no estropeó lo bueno conseguido con la espada, pues una estocada le ayudó a cortar una oreja y recuperar la simpatía de un público que le ha sido hostil anteriormente. Ultimamente Rivera Ordóñez parece que está recobrando la calidad de su toreo que mostraba regularmente en sus primeros años de alternativa.

    El domingo 6, con los tendidos repletos de público, se enfrentaron en un mano a mano los madrileños Luis Miguel Encabo y Fernando Robleño, lidiando los 'albaserradas' de Adolfo Martín, una de la ganderias galardonados en San Isidro. Los toros salieron con casta, genio y también con peligro, pero se encontraron con Robleño, que quiere ser figura y no iba a permitir que unos buscatobillos 'albaserradas' le fueran a cortar el camino, y con Encabo que es un maestro domador de ese tipo de toros. Así, que una tarde que podía haber sido un desastre, se convirtió en el escenario de otro triunfo de Fernando y en la cual Luis Miguel, aunque no tuvo su mejor tarde en Madrid, tampoco se amilanó confrontando las tres peores alimañas del encierro. Banderilleó los tres toros efectivamente, pero sin la brillantez de otras veces. Con la muleta dominó a los toros con certeza en cambio, con la espada estuvo desacertado. Por el contrario, el otro madrileño triunfó en contra de viento y marea. Le cortó la oreja a su primer toro, le pidieron fuertemente otra de su segundo, pero al negársela injustamente el presidente, la Puerta Grande se le cerró cuando la tenía ya entreabierta. También, tenia ya la oreja del último astado de la tarde en su posesión, pero esta vez fue la espada, no el presidente, la que al hacerle fallar varias veces, le privó del trofeo. Sus faenas no fueron de florituras, porque al material no era para ello y, además, porque Fernando es un torero recio que basa sus faenas en una dominante torería, que se deriva de un valor seco y un conocimiento de la lidia que le permiten salir airoso con toda clase de oponentes. Actuó de sobresaliente David Salieri. Este fue el resultado del encuentro entre los dos coletas: Encabo, silencio, silencio y ovación y Robleño, oreja, vuelta y silencio.

    El viernes siguiente comenzó el segundo capítulo de la feria con la corrida de rejones. Rejonearon a los toros de Fermín Bohórquez los caballeros Joao Moura Leonardo Hernández y Andy Cartagena. Solo este último dio una vuelta al ruedo, después de una espectacular actuación. Hubo una fuerte petición desoída por la presidencia. Hernández oyó silencios en sus intervenciones y Moura fue aplaudido en su primer astado y silenciado en el otro.

    El sábado el cartel lo componían el veterano "Frascuelo", triunfador en una corrida veraniega, el madrileño Uceda Leal, y Antón Cortés, quien confirmó su alterativa en San Isidro cortando una oreja. Lidiaron cuatro toros de "El Puerto de San Lorenzo" y dos sobreros, el segundo de la tarde del hierro de "Carriquir" y el sexto de Gavira. Los pupilos del "Puerto de San Lorenzo" fueron noblotes pero carecieron de fuerza, lo mismo que el 'carriquirri', y el otro sobrero de Gavira tuvo peligro. El quinto de la tarde fue el toro de mejor juego y le tocó en suerte a Uceda Leal. El madrileño un fino y clásico torero, quien está encasillado como 'torero de las duras' tuvo ocasión con este noble toro de componer una faena con enjundia y clase que creció en intensidad. Los pases en varias series fueron ligados sin perder el sitio, trayendo al toro toreado de largo, provocando los olés de los espectadores que casi llenaban la plaza. Una buena estocada fue el broche de oro de una estética labor, lo que le mereció un trofeo. Poco pudo hacer con su endeble primer toro de su lote, por lo que el público no hizo otra cosa que guardar silencio. "Frascuelo" también estuvo a punto de llevarse otros trofeos, pero tuvo que conformarse con dar una vuelta al ruedo al concluir la faena de cada uno de sus nobles astados. Es de loar la maestría de "Frascuelo" quién, desde hace varios años, torea casi exclusivamente en Madrid en corridas veraniegas con toros que dan pocas facilidades, y en cambio se mueve en la plaza como si estuviera actuando a menudo. Estuvo en maestro con su noble lote, toreó con facilidad, reposo y maestría y tuvo detalles toreros durante toda la tarde. Sus faenas fueron de menos a más y, quizás, le faltó algo de más entrega para triunfar totalmente. Antón Cortés, con el peor lote, no pudo repetir la hazaña de San Isidro. El albaceteño que tiene un torero agitanado con rasgos artísticos, solo pudo lucir ese estilo en unas buenas verónicas y en algunos pases sueltos, ya que tuvo que echar mano al valor y la decisión para resolver la difícil papeleta. Silencio y ovación en el segundo fue el veredicto de la docta afición para el novel diestro. Seguro que saldría descorazonado de la plaza, pues Cortés necesitaba repetir el triunfo en las Ventas. He aquí un dato de naturaleza anacrónica que no debiera de pasar más. Cuando se retiraba del ruedo el segundo toro, un espontaneo dio unos trapazos al astado y fue corneado por este. La consecuencia no fue la fama sino la enfermería.

    M supongo como deshojaría la margarita Fernando Robleño cuando le propusieron substituir a "El Cid' en la uútima corrida d el domingo 13 para matar 'victorinos', no 'torrestrellas'. Pensaría "si llevo cuatro oreja cortadas este verano y una salida a hombros en Las Ventas, y solo me ha servido para torear unas pocas corridas, ¿qué debo hacer?", y se dijo " cortar más trofeos, pues quiero ser figura y torear más" Pues, casi se equivoca con su decisión, pues la corrida de Victorino Martín salió para acabar con los buenos planes de cualquiera, pero no con los del madrileño Robleño. Los espectadores que habían llenado la plaza para gozar con los toros del laureado Victorino Martín vieron como los cinco primeros astados, que salieron con genio, sentido y peligro, y no todos con el trapío que exige Madrid, frustraron a Luis Francisco Esplá, el maestro graduado con altos honores de los 'victorinos', al voluntarioso José Ignacio Ramos y al 'nuevo torero de Madrid' Fernando Robleño. Con el resultado de cuatro silencios y unas palmas para Ramos con algunas protestas, ya se pueden imaginar como iba la tarde. Lo más entretenido hasta entonces lo protagonizaron Esplá y José Ignacio Ramos en los tercios de banderillas, y lo más espectacular fue una cogida sin consecuencia de José Ignacio. Pero salió el sexto y se encontró con Robleño dispuesto a darlo todo por un triunfo, pero no a lo loco sino toreando con un valor al servicio de la cabeza. El toro buscaba al diestro, pero este, firme y valiente, burlaba las asesinas intenciones del animal, sacándole muletazos a la fuerza. Fue cogido pero siguió sin inmutarse. Entonces, prosiguió con unas buenas series de muletazos en el centro del ruedo. Quedaba lo más difícil, el entrar a matar, lo que Fernando ejecutó por derecho, dejándose su cuerpo enganchado entre los pitones, pero la espada estaba ya enterrada en lo alto del morrillo. Clamor en la plaza y otras dos orejas para el torero y otra salida más por la Puerta Grande en el haber del diestro madrileño.

    En la Feria de Otoño del 2002, a diferencia de las más recientes, ha prevalido lo bueno más que lo regular o lo malo. En todos los festejos, excepto en el de rejoneo, se ha cortado al menos un trofeo, hasta un total de nueve orejas. Ahora bien resaltan los triunfos de cuatro madrileños. Francisco Rivera cortó una oreja y se sintió como un hijo pródigo que de nuevo es aceptado en casa. Matías Tejela e Iván García que han salido por la Puerta Grande haciéndoles saber a sus paisanos que quieren que se cuenten con ellos como matadores en el año venidero. Pero cuenta más que nada el que Fernando Robleño al cortar tres orejas a dos 'albaserradas' en dos corridas va a poner a prueba el dicho de que en lo taurino 'Madrid lo da todo'. Esperemos que así sea en la temporada venidera, pues los triunfos anteriores en esa plaza a Robleño no le han dado lo que debieran.

    El Pilar de Zaragoza: la última feria de primera categoría del año

    En la Plaza de la Misericordia se celebra la más extensa feria de octubre y una de la más importantes de la temporada. Este año este aclimatado y cubierto coso aragonés ha sufrido otra mejora al disminuirse su aforo en alrededor de tres mil asientos para proveer más comodidad a los espectadores. Aun así, público no ha respondido para disfrutar de la mejorada comodidad en los tendidos, pues en la taquilla no se ha acabado el papel para ningún festejo, y solo ha habido buenas entradas en las últimas cuatro corridas mientras que en los otros festejos se ha cubierto el aforo de media plaza para abajo.

    El abono de la feria anunciaba dos novilladas, un festejo de rejoneo y siete corridas de toros. En estos diez festejos actuaron 6 rejoneadores, 5 novilleros y 18 matadores de toros. De estos protagonistas solo "El Juli" actuó en dos corridas mientras que las otras figuras actuaron solo en una, como el resto el resto de los protagonistas. Aparte del interés por ver a "El Juli", Enrique Ponce y a "El Fandi", sorpresa de la temporada, otras atracciones del abono eran la reaparición de "Joselito" encerrándose con seis toros, y la inclusión en los carteles de los diestros aragoneses Jesús Millán y "Paulita". Probablemente, en Zaragoza nostálgicamente se echaría de menos la ausencia del ídolo local, el valiente diestro retirado "El Tato", cuyo nombre por primera vez en más de diez años no aparecía en los carteles.

    Aparte de los matadores ya mencionados, actuaron en una corrida los siguientes diestros: Uceda Leal, Fernando Robleño, Ricardo Torres, Juan Bautista, Leandro Marcos, Víctor Puerto, Dávila Miura, Miguel Abellán, "Finito de Córdoba", César Jiménez, Manuel Caballero y Rivera Ordónez. Ninguno de los diestros cortaron dos orejas a un toro; los aragoneses Millán y "Paulita" cobraron un trofeo en cada una de sus intervenciones, saliendo a hombros por la Puerta Grande, y "Joselito", "Finito de Córdoba", Uceda Leal, "El Juli" y César Jiménez cortaron una oreja cada uno.

    Una novillada abrió el abono el viernes 4 de octubre, el mismos día que también comenzaba la Feria de Otoño en Madrid, y la segunda se celebró el lunes octubre 7. En la primera novillada actuaron Raúl Velasco, Fabián Barba y "El Jarocho", y en la segunda se enfrentaron en un improvisado mano a mano Matías Tejero y Iván García, por no poder comparecer Salvador Vega por estar herido. Matías e Iván, quienes tres días antes habían abierto la Puerta Grande de las Ventas, salieron de la Misericordia a pie, pues los resultados de sus actuaciones, aunque voluntariosas, no fueron positivos. Poco de importancia sucedió en el ruedo durante esas novilladas. Ni los utreros de "Los Maños" ni los de "Fuente de Ymbro" dieron facilidades a los novilleros para el triunfo, aunque estos tampoco fueron capaces de resolver las dificultades de las reses. Unicamente Raúl Velasco salió airoso, al hacer una faena voluntariosa, la que incluyó un par de vistosas series de muletazos al mejor novillo de la tarde, llevándose una oreja. El trofeo que el Ayuntamiento de Zaragoza concede al 'mejor novillero' quedó desierto.

    En cambio, el domingo 6, los toros de "Los Espartales" embistieron con casta y nobleza a las cabalgaduras de los centauros, facilitando el lucimiento de los seis caballeros, de los cuales Rui Fernandes, Sergio Galán, Diego Ventura, Sergio Domínguez se llevaron una oreja cada uno, y Sergio Vegas y Rafi Durand fueron ovacionados. Todos se lucieron con sus magistrales formas de rejonear y con el dominio de sus caballos toreros, entreteniendo a los espectadores que llenaban menos de tres cuartas partes de los cómodos asientos de ese coso.

    En la primera corrida que se celebró el sábado 5, la tarde fue de Uceda Leal, pues sus compañeros Robleño y Ricardo Torres tuvieron actuaciones discretas. Fernando fue aplaudido en un toro y silenciado en el otro, y Ricardo fue silenciado en ambos. Uceda Leal, quien se llevó el mejor lote de los toros de "Herederos de Baltasar Ibán", completó dos faenas que calentaron los tendidos. En su primero pinchó y perdió el trofeo, robándole una salida triunfal, pero la segunda faena la coronó bien con la espada y se llevó una oreja.

    En la corrida del martes 8 llegó el primer triunfo de un matador maño en esta feria. Se corrieron toros Nuñez del Cuvillo, justos de presentación y cuatro de ellos con poca fuerza, siendo el mejor para el torero el cuarto. Jesús Millán, el torero aragonés, se ha visto obligado en las dos últimas temporadas a encerrarse con las corridas duras para mantenerse activo y se le ha visto perder la frescura de su toreo, aunque siempre mantuvo su valentía. Pero en su tierra esta tarde se ha visto un torero diferente, toreando no solamente con la decisión acostumbrada, sino también con clase, lentitud y buen estilo. Además de estas cualidades Jesús también demostró buen saber hacer al acoplar sus faenas a dos astados de diferentes condiciones. A su fuerte primer toro tuvo que dominarlo y a su segundo, un toro de poca fuerza, tuvo que mimarlo. Un gran volapié a su primero y una estocada algo caída al otro, le supusieron ganarse dos apéndices y, además, el ser el recipiente del trofeo del Ayuntamiento al 'triunfador de la feria'. De Juan Bautista y de Leandro Marcos poco puede decirse, de Juan puede mencionarse que tuvo buenos detalles con el capote y que con la muleta estuvo voluntarioso; y de Leandro, que consiguió sus mejores momentos en unos pases repletos de arte en su segunda faena, y de ambos se puede añadir que fallaron con la tizona.

    La corrida del miércoles 9, en la que Víctor Puerto, Dávila Miura y Miguel Abellán lidiaron cuatro reses de "El Pilar" y dos de Moisés Fraile, resultó una tarde deslucida, ya que ninguno de los espadas consiguió un trofeo y los astados, en general, no ayudaron al lucimiento, por carecer de tipo, casta y fuerza. Apuntemos escuetamente los resultados que en este caso lo dicen todo: Puerto, ovación con protestas y ovación; Dávila Miura, silencio y aplausos y Abellán, silencios. Fue una corrida en la cual los matadores parecían haberse olvidado del buen uso de la espada con pinchazos y estocadas mal colocadas.

    El jueves 10 le llegó el turno de abrir la Puerta Grande a Antonio Gaspar "Paulita", el otro maño. Esta tarde era para él de particular importancia, pues compartía el cartel con Ponce y "El Juli", lidiando reses de "El Niño de la Capea", y en una plaza llena a rebozar. Los toros salmantinos carecieron de la buena casta que caracteriza a este hierro y les faltó fuerza y además tuvieron un peso excesivo. Los toros más potables fueron los del lote de "Paulita" y el cuarto. Ponce tuvo su mejor momento en el cuarto en que ejecutó el toreo más intenso de la tarde. Ponce lo toreó con su consabida maestría y temple. En la faena sobresalieron una excelente serie de naturales reposados y largos, y otra serie con la derecha de gran belleza. A pesar de pinchar dos veces se le pidió la oreja, pero al no concedérsela el presidente, al maestro le hicieron dar una aclamada vuelta al anillo. En su primero también la espada le falló y fue silenciado. "El Juli" no pudo acoplarse en su lote, y se encontró en una extraña situación para él, la de salir de la plaza sin ni siquiera ser aplaudido en sus faenas. "Paulita" se despidió de novillero matando seis utreros y al dia siguiente tomó la alternativa ante sus paisanos en la feria anterior. Triunfó tumultuosamente entonces, dando la impresión de que este año tendría ocasiones para darse a conocer en el escalafón superior. Sin embargo, ha toreado solamente dos corridas a nivel regional. Por lo tanto, está ocasión era de suma importancia para el maño, y con el aliento de sus paisanos y su gran esfuerzo ha triunfado de nuevo con dos faenas animosas, en las que mostró un concepto clásico y artístico del toreo. Ahora bien, le faltó el completamente cuajar su labor, lo que es comprensible si se considera lo poco placeado que está. El público reconoció el gran esfuerzo del joven y pidió una oreja en cada toro, las que el presidente benévolamente concedió.

    El viernes 11 José Miguel Arroyo "Joselito" reapareció, después de casi cinco meses de recuperación de la fractura del fémur que le infirió un toro en Nimes, encerrándose con seis toros de diferentes selectas ganaderías. Se rumoreaba que el veterano maestro madrileño no iba a reaparecer esta temporada, pero el maestro se decidió a hacerlo de una manera llamativa y expuesta. Pudiera haber evitado este mal trago y en condiciones más favorable haber continuado su carrera en América, pero al hacerlo en Zaragoza parece decirnos que no es un icono taurino, sino un maestro que todavía quiere jugar un papel importante en el toreo. Es verdad que el gesto no tuvo un resultado triunfalista, pues únicamente cortó una oreja al primer toro de Nuñez del Cuvillo y dio una vuelta al ruedo en el último de "Toros de Cortés". Sin embargo, el hecho de haber lidiado seis astados con decisión y con una magistral facilidad, y encima el haber llenado la plaza, es en sí mismo un triunfo. Los otros toros pertenecían a los hierros de "Jandilla", "El Pilar", Baltasar Ibán, y "Las Ramblas" y dieron un juego variado, algunos parados y otros con dificultades para la lidia. "Joselito" estuvo animoso y porfión con todos ellos y con el capote les hizo quites vistosos y variados. Este fue el veredicto del público a las actuaciones de "Joselito" en estos cuatro toros: silencio, ovación, aplausos y ovación. Fue despedido con una intensa ovación.

    "Finito de Córdoba", Julián López "El Juli" y César Jiménez cortaron una oreja por coleta en la corrida del Día de la Raza, en una tarde en la que el público lo pasó bien en los tendidos. En sus otros toros fueron aplaudidos. Se anunciaban reses de Daniel Ruiz de los que solo se lidiaron tres, los otros tres fueron de "El Pilar", Santiago Domecq y Domingo Hernández. En general las reses tuvieron cierto grado de debilidad, lo que redujo la intensidad de las faenas. "Finito" obtuvo el trofeo en su segundo de Daniel Ruiz, toreándole con elegancia en una faena que fue creciendo en intensidad. Comenzó con pases algo distanciados, pero luego se embraguetó con el toro, consiguiendo unos clásicos pases largos y muy templados. Remató su labor con una estocada y la oreja le cayó en su mano. "El Juli", quien cerraba ayer su temporada, no podía irse de Zaragoza sin un trofeo y así lo hizo en el quinto. El animal fue vibrante en los dos primeros tercios pero se apagó con la muleta. El madrileño se lució en quites, y banderilleó brillantemente. En el último tercio, haciendo gala de sus conocimientos de lidiador, ligó una faena a fuerza de insistir y, aunque la espada cayó algo baja, se llevó su trofeo. César Jiménez se llevó su trofeo en su primer astado, con una labor más intensa que la de sus compañeros, aunque también hay que hacer constancia de que le tocó el mejor astado del encierro. En este toro hizo gala de su toreo inteligente, sereno, templado y bien ligado, y además y ejecutado con un valor sin espavientos. A la vez, le imprimió a su hacer el entusiasmó de un novel, al echar ocasionalmente las rodillas en tierra, para elevar el tono emocional de sus faenas.

    La feria se cerró el domingo 13 corriéndose una corrida compuesta por tres astados de "Torrestrella", dos "Valdefresno" y uno de "El Pilar", que fueron lidiados por Manuel Caballero, Rivera Ordóñez y David Fandila "El Fandi". Caballero toreó con temple, pero sus intentos de cuajar faenas se estrellaron en contra de dos astados sosos y parados que no transmitían emoción. Sus faenas fueron silenciadas. Rivera Ordóñez se quitó de en medio como pudo al peligroso primer enemigo. En cambio, con su segundo estuvo valiente tratando de lucirse, sin conseguirlo, con un toro que no humillaba y ofrecía dificultades, con el que terminó de una estocada tendida. En ambas ocasiones el público se manifestó con división de opiniones. "El Fandi" fue el triunfador de la tarde. En su primero, el único buen toro del festejo, el granadino marcó el rumbo de su actuación con las buenas verónicas de recibo que promovieron fuertes ovaciones, continuando el toreo de capa con un ajustado quite por chicuelinas. Luego, deleitó a la concurrencia con sus espectaculares pares de banderillas y con una faena compuesta de pases básicos y de adornos. Mató bien y se llevó una oreja. Ahora bien, lo de más mérito lo consiguió con el 'torrestrella', un toro con dificultades, al que toreó con capote y muleta como si fuera bueno, entusiasmando a los espectadores. Se pidió con fuerza la oreja, pero como había pinchado una vez antes de cobrar una estocada, el presidente decidió no conceder otro trofeo. No importa, los maños al aplaudir a "El Fandi" en la vuelta al ruedo sabían que habían visto a una nueva figura del toreo.

    La última corrida tal vez ha sido una reflexión de lo que ha sido la Feria del Pilar, un abono en el que han ocurrido algunas cosas buenas, nada espectacular y bastante regular. De lo bueno hay que reiterar que en esta feria de primera "El Fandi" ha avanzado un paso más hacia la cumbre; y que los aragoneses Jesús Millán y "Paulita" han hecho apreciar asus paisanos que ellos, compitiendo con las figuras, han sido los únicos espadas que en esta feria abrieron la Puerta Grande. Además, se debe anotar como hecho histórico, que el viernes 11 de octubre el maestro "Joselito" tuvo el gesto torero de reaparecer 'solo ante el peligro' en la Plaza de la Misericordia de Zaragoza.

    La Feria de San Lucas corre el cerrojo de la temporada

    Al día siguiente de echarse el telón en el coso de la Misericordia en Zaragoza el cerrojo de la temporada empezó a cerrarse en Jaén en donde se inició la última feria del año en España.

    La Feria de San Lucas, aunque se celebra en una plaza de segunda, aumenta su importancia por ser la feria en la cual definitivamente se cierra la temporada. La ciudad andaluza de Jaén es un lugar agradable para los toreros decir adiós a los públicos españoles, pues a su plaza asisten espectadores 'toreristas' que aprecian el esfuerzo de los diestros. En cambio, para los empresarios la feria presenta el problema de que es difícil el meter a la gente en la plaza, pues prefieren quedarse en casa al menos que los carteles sean super- atractivos.

    Las entradas en el abono del 2002 han sido inferiores a las del año anterior, pues la plaza solo se llenó en la última corrida cuando Ponce repetía después de haber cortado tres orejas la tarde anterior. En la novillada primera hubo un tercio del aforo y tanto en la segunda novillada como en la corrida del 17, con "Finito de Córdoba", el sevillano "Morante de la Puebla" y el mexicano Amaya en el cartel, apenas ha asistido un cuarto de los espectadores que caben en los tendidos. El día 18, con la repetición del diestro cordobés que acompañaba a Ponce en el cartel, se cubrieron dos tercios del aforo. El sábado casi se llenaron los tendidos y en el festejo de rejones hubo media plaza.

    En el abono se anunciaron cuatro corridas de toros, un festejo de rejones y dos novilladas más una becerrada y una charlotada. Sin embargo, a causa del mal tiempo, solo se celebraron tres de las cuatro corridas anunciadas, pues el festejo del miércoles 16, en el cual Juan Carlos García, José Luis Moreno y "Carnicerito de Ubeda" hubieran toreado toros de "Jaralta", fue suspendida por la lluvia.

    La feria comenzó con una novillada el domingo 13 de octubre. Se lidiaron novillos de "Bucaré" bien presentados y que no ofrecieron dificultades para su lidia. Las mejores actuaciones las ofrecieron Luis Rubias en el primer novillo de la tarde y Curro Jiménez en el tercero, este jovenhacía su debut con picadores. Ambos cortaron una oreja. Manuel Ocaña "El Sombrerero" fue aplaudido en su lote. El martes 15 de octubre tuvo lugar la segunda novillada, y en ella ninguno de los tres jóvenes novilleros obtuvieron trofeos, aunque Andrés Luis Dorado dio una vuelta en uno de sus novillos y Octavio Chacón hizo lo mismo al completar sus dos faenas. Juan Miguel Montoya fue ovacionado en sus intervenciones. Los novillos de "Hermanos Rubio Martínez" fueron desiguales de presentación pero, en general, facilones para la lidia. Entre las novilladas, el lunes se celebraron los festejos menores anunciados.

    El resultado artístico de las corridas ha sido muy superior al de la asistencia a la plaza, pues en las tres corridas se concedieron 15 trofeos y hubo seis salidas a hombros, y en el festejo de rejones, los caballeros se llevaron seis trofeos con tres salidas a hombros que con las dos orejas cortadas por los novilleros, dan una suma de 23 trofeos en seis festejos. La abundancia de trofeos concedidos denota un ambiente triunfalista. Sin embargo, aparte de las orejas, "Finito de Córdoba" y "Morante de la Puebla" han bordado en Jaén un toreo del bueno, del que deja recuerdo, y Enrique Ponce plasmó un monumento de faena, una de sus mejores del año.

    El jueves 17, con un encierro noble y manejable de Nuñez del Cuvillo, relucieron en el ruedo dos inspirados artistas andaluces y un estilista mexicano. Lástima que poco público pudo presenciar esta corrida. "Finito de Córdoba", quien fue el triunfador de la feria anterior por haber indultado a un toro, hizo una faena de excelente clase, elegancia, suavidad, y con majestad a un noble animal y otra decisión a un toro menos colaborador. Cortó una oreja en su primero, y en su segundo el presidente no quiso acceder a la fuerte petición de oreja negándosela injustamente. También, esa tarde se vio a otra clase de artista en "Morante de la Puebla". Este hilvanó dos faenas con un toreo hondo y ajustado y, a la vez, rociadas con esos toques mágicos del estilo sevillano, ese que provoca instantáneos olés y que colorea la majestad con trazos de alegría. El sevillano también, como el cordobés, logró la labor más completa en su primer toro. Terminó con ambos astados con estocadas algo defectuosas, logrando cortar una oreja a cada uno. El mexicano Alejandro Amaya, quien volvía a Jaén después de su inoportuna cornada que recibió en ese mismo ruedo al doctorarse en la feria pasada, y que le evitó confirmar la alternativa en México, dio también muestras de un estilista toreo. Actuó con soltura y empaque en su primero, en el que tuvo otra desoída petición de trofeo, que se quedó en una aplaudida vuelta al ruedo. En su segundo, un soso animal, estuvo muy en torero, aunque le fue imposible redondear faena. Fue aplaudido.

    El viernes 18 de octubre, Enrique Ponce, "Finito de Córdoba" y el ganadero "El Niño de Capea" se llevaron los laureles, pero la tarde tuvo la rúbrica del gran maestro Enrique Ponce. Al valenciano le tocó uno de esos toros nobles y bravos que piden a un torero. Y vaya si el animal lo encontró, pues Ponce le compuso una genial faena que hizo al público realizar lo que es el toreo perfecto. Un toreo con tal estética, técnica y facilidad que hacen olvidar a la gente que se necesita un gran valor para enlazar pase tras pase con tanta belleza y naturalidad. El toro no se cansaba de embestir ni Ponce de dibujar y alargar su armónica faena. Se pidió el indulto y, al no concedérsele, el diestro remató de un volapié su sincronizada labor. Aunque sonaron dos aviso por la larga duración de la faena, dos orejas le fueron otorgadas para así premiar la suprema calidad de la actuación. A los restos del noble animal se le dio una merecida lenta vuelta al ruedo. En el quinto, un toro más normal, Enrique compuso una buena faena que le permitió ganarse otra oreja, pero ya no se podía superar la excepcional exhibición de toreo conseguida en su primero. "Finito de Córdoba" poco pudo hacer con el deslucido primer enemigo, al que pinchó en exceso guardándosele silencio. Ahora bien, en su segundo, el cordobés superó el buen hacer, con una faena aun más profunda y ligada que las de la tarde anterior. Su logro le mereció dos orejas y el acompañar a Ponce en la triunfal salida por la Puerta Grande. El veterano Juan Mora, quien en esta plaza sufrió en la feria pasada una gravísima cornada, intentó también lucirse, pero su voluntad se estrelló en contra de los dos toros menos colaboradores del encierro. No obstante, estuvo a punto de llevarse un trofeo en el cuarto, pero falló en el acto final. Mora fue aplaudido en sus dos intervenciones.

    Cinco toros de Gabriel Rojas y uno de El Romeral, de irregular presentación y juego, pero sin insuperables dificultades, los esfuerzos y la determinación de los tres espadas, y un público dispuesto a aplaudir sin discriminar, se conjugaron para que el penúltimo festejo de la feria se diera el sábado 19 bajo un ambiente triunfalista. Los espectadores pidieron mayoritariamente trofeos que el presidente reglamentariamente concedió, a pesar de que algunas las faenas fueron rematadas con pinchazos, descabellos y espadas mal colocadas. El maestro Ponce estuvo con el deseo de un novillero y se inventó faenas que los animales no parecían tener. Siempre estuvo en torero, y sin hacer concesiones a la galería. Toreó con el estilo suave y templado que le caracteriza. La mejor faena se la hizo al primero de su lote. En cambio, no estuvo a la misma altura con la espada, pero aun así les fueron concedidas una oreja de cada uno de sus toros. Manuel Díaz "El Cordobés" obtuvo una mayor cantidad de trofeos, dos en su primero y una en el segundo. Manolo tiene dos facetas en su toreo, una seria y artística que atrae a los buenos aficionados, y otra efectista y bullidora que calienta a los espectadores provincianos. Esta tarde en Jaén, después de unas muestras de su primera faceta, eligió condimentar su hacer ante sus toros con una profusión de carreras, saltos de la rana y otros atrevidos adornos, a los que el público respondió con entusiasmo. Ahora bien, ambas facetas las ejecutó con un valor innegable, y conocimiento del toro. "El Fandi" también cortó dos apéndices a un toro y fue ovacionado en el otro. Sus mejores momentos los consiguió en el tercio de banderillas en su primero. Colocó tres inmensos pares y jugó con el toro haciendo alardes de increíbles facultades. Con capote y muleta estuvo valentísimo, pero su labor no brilló tanto como en otras ocasiones, especialmente con el último peligroso toro, al cual también banderilleó jugándose el físico. Los tres espadas abandonaran la plaza a hombros por el portal de los triunfadores mientras que un público enfiebrecido les aplaudía.

    La feria se cerró el domingo con la corrida de rejones, en la cual lo único malo era el tiempo, pues tanto el ganadero como los caballeros triunfaron. Los toros fueron de María Luisa Domínguez y se dio el extraño caso en un festejo de rejones se le diera la vuelta al ruedo a un toro. Andy Cartagena se llevó cuatro trofeos, dos rejoneando en solitario y otras dos actuando en collera con Alvaro Montes, y Diego Ventura dos en solitario. Martín Porras dio una vuelta al ruedo. Cartagena, Ventura y Montes salieron a hombros. Asi que la feria se clausuró con otra corrida en la cual el público se divirtió. Como se ha reportado, la última feria de la temporada europea ha sido triunfal y la mayoría de los diestros se llevaron trofeos en el esportón. En cambio, "Finito de Córdoba", "Morante de la Puebla" y especialmente Enrique Ponce han dejado las más hondas huellas en el ruedo jienense. El cordobés y el sevillano triunfaron porque, además de torear con arte, han tenido una gran determinación. Ahora bien, el máximo triunfador ha sido el valenciano, quien, además de llevarse cinco trofeos, con una faena ideal ha mejorado un excelente toro de "El Niño de la Capea". Enrique Ponce es un caso especial, pues en una temporada cuando los toros le han castigado, y cuando ya algunos taurinos lo querían enterrar con rumores sobre sus intenciones de cortar la temporada y otros bulos, Ponce reapareció y continuó su campaña, obteniendo grandes triunfos, y ha estado en la brecha hasta 'la feria cerrojo' de Jaén. Enrique renunciará a su cetro taurino cuando él quiera, y las indicaciones en Jaén, en donde ha llevado el peso del abono, son que todavía no está dispuesto a ello.


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