POESIA TAURINA DEDICADA A MARIO CARRION


AL TORERO MARIO CARRION por Blanca Sierra
Amanecer de capotes
y jardín de banderillas,
baile de flores y estoques,
con música de cuadrillas…

Y en gigantesca emoción
como la espuma en la playa,
surgió este Mario Carrión
como el torero de España.

Todo en él es poesía:
lirismo lleva el capote
graciosa algarabía
y además en su consciencia
de valiente lidiador
la que recoge la esencia
de su más puro sabor.

Y es el arte en su presencia
el que se muestra extasiado
de verse representado
con natural existencia,
porque lleva entre sus manos
como palomas de viento
los rizos de la muleta
escondida con su aliento.

Y es que al fin arte y valor
en él están conjugados
como si amante y amor
por él fueron inspirados.

Y en gigantesca emoción
como la espuma en la playa,
surgió este Mario Carrión
como el torero de España.


MARIO CARRION 'TORERO' por Julio Novoa

  Maestro eres ahora, del idioma castellano,
                     Aunque fuiste un "maestro" de un arte más mundano.
                Recuerdas aquellos llenos en la Plaza Monumental,
           I aquellos señores toros, nerviosos en el corral,
 Ovaciones que sellaban, tu faena colosal?

                  Cerradas están para ti las puertas de las cuadrillas.
                    Allí en la pared descansan tus más finas banderillas.
                ¿Recuerdas aquellos "bichos", en medias "picada"
          Reservándote el derecho de la final estocada?
                 ¿I la sangre a borboteante, aumentada por mugidos
                    O aún te resuena el eco de aplausos en los tendidos,
              Nunca olvidando que fuiste uno de los elegidos?

          Todo eso ha quedado relegado en tu memoria
                    Oro y grana de tus trajes, que te dieron tanta gloria.
             Recito ahora la historia de tu muleta y montera
                 Evocando los destellos de tu faena imperecedera,
             R ecordando así tus años de coraje y pundonor
            Os rendimos el homenaje, justo de un matador.


A MARIO CARRION por Pepe Herrera

Tú en la arena eras un rey,
capa y espada la ley,
y Mario se me figura
que tu prefieres un 'miura'
al tráfico del Beltway*.

Sin temer a una cornada
ni a la bestia despiadada
se puede decir en suma
que tu dejaste la espada
para manejar la pluma.

¿No es verdad Mario Carrión
que en llegando la ocasión
baja el toro la cabeza
y que además de destreza
hace falta corazón?

A mí me da pena
y no puedo concebir
de que tú puedas vivir
sin la sangre y sin la arena.